Civilizaciones reales, mitológicas y metafísicas

La humanidad ha renovado permanentemente todas sus formas culturales y sus expresiones civilizatorias. La dinámica histórico-cultural nos enseña que, a través de los milenios, se han sucedido infinidad de pueblos con sus costumbres, tradiciones, leyendas, vestimentas, organizaciones político-sociales, creencias, supersticiones, idiomas, religiones, etc., configurando en su tiempo y en las áreas geográficas que ocuparon, realidades etnoculturales irreversibles.

 La mente de los hombres, en todas las épocas, creó y delineó fantasías respecto de determinadas culturas y civilizaciones que tomaron formalmente como ciertas, pero que nunca pudieron ser confirmadas por los hechos. Estos pueblos y esas civilizaciones podrían haber sido creaciones mitológicas, como los cíclopes o la Lemuria o, en su defecto, proyecciones metafísicas con indicios de pruebas concretas que, en el transcurso del tiempo y de las investigaciones, no pudieron constituirse en realidades históricas.

Las civilizaciones perdidas o desaparecidas en el correr inexorable de la existencia, pueden ser clasificadas en dos grandes grupos, de acuerdo con su origen: formales y materiales. Las primeras, o sea las formales, son exclusivamente espirituales y metafísicas. Las segundas, es decir, las materiales, son aquellas que existieron realmente con su población y su cultura en la región geográfica que les servía de habitat permanente.

Siguiendo esta clasificación y de acuerdo con su origen, damos a continuación un cuadro general de dichas civilizaciones:

ALGUNAS CREENCIAS MITOLÓGICAS

-Atlántida o continente desaparecido de Gondwana.

-Lemuria o continente ubicado mitológicamente entre la isla de Madagascar, la India y la península de la Malasia.

-Atlantes altoperuanos que vivieron en la antigua región del Tiahuanacu.

-Cíclopes, raza de seres humanos de enorme estatura que tenían un solo ojo en medio del lóbulo frontal. Vivieron, según la mitología, al norte de Grecia y, también, en otras regiones de la Tierra.

-Otras creencias.

METAFÍSICAS 

Agharti

Samballah

Tula

Papetee

De los Césares

Hiperbóreos

Ymires

Akukeris

Thule

Erks, etc.

REALES

Súmeros

Egipcios

Creto-micénicos

Etruscos

Asirios y caldeos

Medos y persas

Indoarios

Aztecas

Chibchas

Mayas

Incas

Diaguitas

Comechingones, etc.

En los mapas incluidos en este artículo, dejamos bien explicitados los lugares geográficos, las ciudades, los túneles y los subterráneos que constituyen el objeto íntegro de estudio en relación con las denominadas civilizaciones perdidas o desaparecidas, en su doble aspecto mitológico y metafísico.

CIVILIZACIONES METAFÍSICAS DESAPARECIDAS — (1) Samballah. (2) Agharti. (3) Papetee. (4) Asgard. (5) Tula -Cáucaso-. (6) Tula -México-. (7) Thule Nórdica. (8) Thule Súrica. (9) Ciudad de los Césares. (10) Erks. (11) Isla de Pascua. 

Las ciudades que reciben la denominación Thule son dos, la Thule Nórdica y la Thule o Thule Súrica, en su antípoda terrestre. En cambio, la ciudad caucásica de Tula es homónima de la mexicana del mismo nombre, pero ambas ciudades se encuentran en las antípodas este-oeste, una de ellas en la Rusia actual y la otra en México. En la antigüedad, los centros herméticos funcionaban en ciudades metafísicas que, obligatoriamente, debían fundar en su antípoda terrestre —sea norte-sur o este-oeste— una ciudad y una escuela de conocimientos, similares a las más antiguas.

 CIVILIZACIONES MITOLÓGICAS

Las concepciones mitológicas de la antigüedad han sido, en su mayoría, olvidadas por las generaciones actuales. Sólo de algunas de ellas se conservan intactos sus conocimientos, como en el caso de los hiperbóreos y de las escuelas de sabiduría que se desprendieron de esa cultura y civilización de características tan especiales.

Toda la metafísica hiperbórea ha sido condensada en infinidad de textos que analizan y explican dicha concepción del saber nórdico. En ellos se habla del Vril o Espíritu, de los guías, de las cadenas planetarias, de los pasu u hombres animales, de los Viryas o semidivinos y de los divinos hiperbóreos llamados Siddhas. Otro elemento importante de esta sabiduría lo constituye la sangre metafísica o la sangre del recuerdo, por ser el asiento transmisor de la programación genotípica y cromosómica de los hombres.

La ciencia hiperbórea es, quizás, el antecedente del conocimiento de viejas concepciones filosóficas y metafísicas de diferentes grupos humanos aunque ella, en sí misma, es una ciencia autónoma de tan compleja profundidad y difícil comprensión, que ha quedado reservada sólo para un pequeño núcleo de estudiosos; de allí su desconocimiento, incluso por parte de los sectores universitarios o académicos de nuestro tiempo.

Los cíclopes —habitantes mitológicos del norte de Grecia y de otras regiones europeas y asiáticas— son personajes de elevada estatura y robustos que, según la leyenda, poseían un solo ojo cuya cavidad estaba ubicada en el medio del lóbulo frontal. Esta antigua creencia sobre los cíclopes no tiene asidero científico, pues no sólo en el género humano, sino en toda la escala zoológica, existe representante alguno con tal particularidad. Puesto que el hueso frontal es ancho, plano, alto y totalmente cerrado, sólo presenta muy abajo de los llamados lóbulos frontales, las dos aberturas oculares propias del hombre y del resto de los vertebrados.

Odiseo en la cueva de Polifemo, Jacob Jordaens, primera mitad del siglo XVII.

En cuanto a los atlantes, mitológicos pobladores de la desaparecida Atlántida, no se los puede ubicar científicamente en la serie de antecesores de la humanidad actual, porque se carece de todo dato fehaciente como para establecerlo. Por ello se los cataloga dentro de las denominadas civilizaciones perdidas o desaparecidas, y sólo se pueden dar referencias acerca de ellos, como expresiones de la leyenda y la mitología.

En la imaginación de los hombres existen otros personajes de estatura gigantesca y caracteres especiales, como los ymires nórdicos y los akukeris de Finlandia, o como los ukamares del noroeste argentino. También el homo pampeanus podría ser clasificado como un ser mitológico, ya que no existió en la vida real, pues sus restos óseos pertenecían a hombres modernos y no precisamente a individuos que, partiendo de la región pampeana, habían poblado el resto del planeta Tierra.

Algunos autores se refieren a la temprana presencia en lo que hoy es Bolivia, de seres gigantescos que ellos clasificaron como atlantes altoperuanos. Sin embargo, no dieron razón alguna sobre los caracteres definitorios de esa raza humana que se había dispersado, primero, por América y después por el resto del planeta Tierra, poblándolo en toda su extensión.

Esta versión mitológica acerca de los atlantes sudamericanos, pasó a constituir otra de las tantas leyendas que la fértil imaginación humana creaba para dar respuesta a infinidad de interrogantes acerca de sus orígenes, su evolución y sus mutaciones o transformaciones a través de tantos milenios que, evidentemente, escapan a toda ponderación de carácter histórico.

 

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