Qué son las enfermedades neurodegenerativas, la epilepsia, el cáncer y su cura.

Las enfermedades neurodegenerativas son males que afectan nuestro sistema nervioso de forma progresiva. Los síntomas dependen de las áreas dañadas.

En todas partes puedes estar viéndolo: el alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, el párkinson es un enfermedad neurodegenerativa, la esclerosis múltiple, la ELA… si es que hay muchas, pero todavía no tenemos muy claro qué características tienen en común estos males que hacen que caigan bajo la categoría de enfermedades neurodegenerativas.

enfermedades del sistema nervioso

De forma rápida o más lentamente, estos males van dañando estructuras y funciones en nuestro sistema nervioso, sin que por el momento podamos hacer nada por detenerlo o enlentecer su avance en la mayoría de los casos.

Al inicio ese daño al cerebro puede pasar desapercibido porque no es suficiente como para mostrar síntomas, sin embargo, cuando ya muchas estructuras y regiones del sistema nervioso han sido dañadas, comenzamos a ver las manifestaciones de la enfermedad.

Por ejemplo, algunos males cursan con afectación de las neuronas que controlan nuestros movimientos voluntarios, de ahí que los enfermos pierdan la capacidad de ejecutar movimientos según su deseo.

Las enfermedades neurodegenerativas son tan peculiares, que esa misma persona que ya no puede mover ni los músculos de su boca es totalmente consciente y su inteligencia es normal, incluso superior, como sucede en el caso del famoso  Stephen Hawking, que padeció una enfermedad neurodegenerativa, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA),

En el alzhéimer puede suceder lo contrario, en la fase leve de la enfermedad la persona tiene un aspecto aparentemente normal, sin embargo, una simple conversación hará evidente que procesos como la memoria o la orientación espacial no van nada bien.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS?

Existen muchas, tantas que es imposible mencionarlas todas en el espacio dedicado a este artículo. Las principales, según un estudio realizado por la organización española Neuroalianza:

  • Enfermedad de Alzheimer: afecta fundamentalmente a personas mayores de 65 años. Entre sus síntomas principales está la pérdida de memoria, las alteraciones del lenguaje, desorientación espacial y temporal, entre otros muchos. La enfermedad de alzhéimer es la primera causa de demencia en el mundo. En las fases finales la persona necesita completamente de los demás para sobrevivir.
  • Enfermedad de Parkinson: segunda enfermedad neurodegenerativa más común. En las personas afectadas por este mal mueren selectivamente unas neuronas implicadas en la producción de un químico cerebral, la dopamina, que interviene en la regulación de los movimientos. El déficit de dopamina provoca síntomas como temblor, rigidez o lentitud de movimientos.
  • Esclerosis múltiple: a diferencias de las dos anteriores, la esclerosis múltiple suele ser diagnosticada en adultos jóvenes. Es también una enfermedad autoinmune, lo que implica que el sistema inmunológico de los afectados termina dañando células nerviosas sanas. Se manifiesta en síntomas como fatiga, problemas de visión, sensación de entumecimiento y hormigueo en diversas partes del cuerpo.
  • Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): los afectados van perdiendo progresivamente el control de los músculos de su cuerpo. Aparece generalmente en personas mayores de 50 años y el tiempo de vida estimado después del diagnóstico es de 5 años, aunque ya sabemos que estos datos pueden ser muy variables.
  • Enfermedades neuromusculares: bajo esta categoría se incluyen más de 100 enfermedades que cursan con pérdida de fuerza de los músculos. Aunque pueden aparecer a cualquier edad, alrededor de la mitad de los casos surgen en la infancia.
  • La epilepsia: es un trastorno del sistema nervioso central (también neurodegenerativo) en el que la actividad cerebral se altera, lo que provoca convulsiones o períodos de comportamiento y sensaciones inusuales, y, a veces, pérdida de la conciencia.Cualquier persona puede padecer epilepsia. La epilepsia afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las razas, grupos étnicos y edades.

    Los síntomas de las convulsiones pueden variar mucho. Algunas personas con epilepsia simplemente permanecen con la mirada fija por algunos segundos durante una convulsión, mientras que otras contraen repetidamente los brazos o las piernas. Tener una única convulsión no significa que padezcas epilepsia. Se necesita de al menos dos convulsiones no provocadas para tener un diagnóstico de epilepsia.

    El tratamiento con medicamentos o, a veces, la cirugía pueden controlar las convulsiones en la mayoría de las personas con epilepsia. Algunas personas requieren tratamiento de por vida para controlar las convulsiones, pero, para otras, las convulsiones finalmente desaparecen. Algunos niños con epilepsia pueden superar la enfermedad con la edad.

    Síntomas. 

    Debido a que la epilepsia se produce a causa de la actividad anormal del cerebro, las convulsiones pueden afectar cualquier proceso que este coordine. Algunos de los signos y síntomas de convulsiones son:

    • Confusión temporal
    • Episodios de ausencias
    • Movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas
    • Pérdida del conocimiento o conciencia
    • Síntomas psíquicos, como miedo, ansiedad o déjà vu

    Los síntomas varían según el tipo de convulsión. En la mayoría de los casos, una persona con epilepsia tenderá a tener el mismo tipo de convulsión en cada episodio, de modo que los síntomas serán similares entre un episodio y otro.

    Generalmente, los médicos clasifican a las convulsiones como focales o generalizadas, en función de cómo comienza la actividad cerebral anormal.

    Convulsiones focales

    Cuando las convulsiones aparentemente se producen por actividad normal en una sola parte del cerebro se conocen como convulsiones focales (parciales). Estas convulsiones se dividen en dos categorías:

    • Convulsiones focales sin pérdida del conocimiento. Estas convulsiones, antes llamadas convulsiones parciales simples, no causan pérdida del conocimiento. Pueden alterar las emociones o cambiar la manera de ver, oler, sentir, saborear o escuchar. También pueden provocar movimientos espasmódicos involuntarios de una parte del cuerpo, como un brazo o una pierna, y síntomas sensoriales espontáneos como hormigueo, mareos y luces parpadeantes.
    • Convulsiones focales con perdida conciencia. Estas convulsiones, antes llamadas convulsiones parciales complejas, incluyen pérdida o cambio del conocimiento o la consciencia Durante una convulsión parcial compleja quizás mires fijamente en el espacio y no respondas a tu entorno, o tal vez o realices movimientos repetitivos, como frotarte las manos, mascar, tragar o caminar en círculos.

    Los síntomas de las convulsiones focales pueden confundirse con otros trastornos neurológicos, como migraña, narcolepsia o enfermedades mentales. Se necesita hacer un examen minucioso y estudios para distinguir la epilepsia de otros trastornos.

    Convulsiones generalizadas

    Las convulsiones que aparentemente se producen en todas las áreas del cerebro se denominan convulsiones generalizadas. Existen seis tipos de convulsiones generalizadas.

    • Las crisis de ausencia, previamente conocidas como convulsiones petit mal, a menudo ocurren en niños y se caracterizan por episodios de mirada fija en el espacio o movimientos corporales sutiles como parpadeo o chasquido de los labios. Pueden ocurrir en grupo y causar una pérdida breve de conocimiento.
    • Crisis tónicas. Las crisis tónicas causan rigidez muscular. Generalmente, afectan los músculos de la espalda, brazos y piernas, y pueden provocar caídas.
    • Crisis atónicas.Las crisis atónicas, también conocidas como convulsiones de caída, causan la pérdida del control muscular, que puede provocar un colapso repentino o caídas.
    • Crisis clónicas. Las crisis clónicas se asocian con movimientos musculares espasmódicos repetitivos o rítmicos. Estas convulsiones generalmente afectan el cuello, la cara y los brazos.
    • Crisis mioclónicas. Las crisis mioclónicas generalmente aparecen como movimientos espasmódicos breves repentinos o sacudidas de brazos y piernas.
    • Crisis tonicoclónicas. Las crisis tonicoclónicas, previamente conocidas como convulsiones de gran mal, son el tipo de crisis epiléptica más intenso y pueden causar pérdida abrupta del conocimiento, rigidez y sacudidas del cuerpo y, en ocasiones, pérdida del control de la vejiga o mordedura de la lengua.

    Cuándo consultar con el médico

    Busca ayuda médica inmediata en cualquiera de los siguientes casos:

    • La convulsión dura más de cinco minutos.
    • La respiración o el conocimiento no retornan una vez que termina la convulsión.
    • Se produce una segunda convulsión de inmediato.
    • Tienes fiebre alta.
    • Sufres agotamiento por calor.
    • Estás embarazada.
    • Tienes diabetes.
    • Sufriste una lesión durante la convulsión.

    Causas

    La epilepsia no tiene una causa identificable en casi la mitad de las personas que padecen la enfermedad. En la otra mitad de los casos, la enfermedad puede producirse a causa de diversos factores, entre ellos:

    • Influencia genética. Algunos tipos de epilepsia, que se clasifican según el tipo de convulsión que se padece o la parte del cerebro que resulta afectada, son hereditarios. En estos casos, es probable que haya influencia genética.Los investigadores han asociado algunos tipos de epilepsia a genes específicos, pero, en la mayoría de los casos, los genes son solo una parte de la causa de la epilepsia. Algunos genes pueden hacer que una persona sea más sensible a las condiciones ambientales que desencadenan las convulsiones.
    • Traumatismo craneal. Un traumatismo craneal como consecuencia de un accidente automovilístico o de otra lesión traumática puede provocar epilepsia.
    • Enfermedades cerebrales. Las enfermedades cerebrales que dañan el cerebro, como los tumores cerebrales o los accidentes cerebrovasculares, pueden provocar epilepsia. Los accidentes cerebrovasculares son la causa principal de epilepsia en adultos mayores de 35 años.
    • Enfermedades infecciosas. Las enfermedades infecciosas, como meningitis, sida y encefalitis viral, pueden causar epilepsia.
    • Lesiones prenatales. Antes del nacimiento, los bebés son sensibles al daño cerebral que puede originarse por diversos factores, como una infección en la madre, mala nutrición o deficiencia de oxígeno. Este daño cerebral puede provocar epilepsia o parálisis cerebral infantil.
    • Trastornos del desarrollo. A veces, la epilepsia puede estar asociada a trastornos del desarrollo, como autismo y neurofibromatosis.

    Complicaciones

    Tener convulsiones en momentos determinados puede llevar a circunstancias peligrosas para ti o para otras personas.

    • Caídas. Si te caes durante una convulsión, puedes lastimarte la cabeza o romperte un hueso.
    • Ahogo.Si sufres epilepsia, tienes de 15 a 19 veces más probabilidades con respecto al resto de la población de ahogarte mientras estás nadando o dándote un baño, ya que puedes tener una convulsión mientras estás en el agua.
    • Accidentes automovilísticos. Una convulsión que causa la pérdida del conocimiento o del control puede ser peligrosa si estás conduciendo un automóvil u operando maquinaria.
    • Complicaciones en el embarazo. Las convulsiones durante el embarazo pueden ser peligrosas tanto para la madre como para el bebé, y ciertos medicamentos antiepilépticos aumentan el riesgo de defectos al nacer.
    • Problemas de salud emocional. Las personas con epilepsia son más propensas a experimentar problemas psicológicos, especialmente depresión, ansiedad, y pensamientos y conductas suicidas.

    Otras complicaciones posiblemente mortales de la epilepsia son poco frecuentes, pero suceden, como ser:

    • Estado epiléptico. Este trastorno ocurre si te encuentras en un estado de actividad convulsiva continua que dura más de cinco minutos o si tienes convulsiones recurrentes y frecuentes y no recuperas el conocimiento por completo entre ellas. Las personas con estado epiléptico tienen un mayor riesgo de sufrir daño cerebral permanente o la muerte.
    • Muerte súbita inesperada en la epilepsia. Las personas con epilepsia también tienen un pequeño riesgo de sufrir muerte súbita inesperada. Se desconoce la causa, pero algunas investigaciones indican que puede ocurrir debido a trastornos cardíacos o respiratorios.Las personas con crisis tonicoclónicas frecuentes o cuyas convulsiones no estén controladas con medicamentos pueden tener un mayor riesgo de muerte súbita sin causa aparente en epilepsia. En general, aproximadamente el 1 por ciento de la población con epilepsia sufre muerte súbita sin causa evidente en la epilepsia.

Estadísticamente estas serían las más comunes, sin embargo, puedo mencionar algunas mas:

¿QUÉ CAUSA UNA ENFERMEDAD NEURODEGENERATIVA?

enfermedades neurodegenerativas

No se sabe en la mayoría de los casos.

Me explico mejor: se conocen procesos patológicos que suceden en el cerebro o en otras estructuras del sistema nervioso y que llevan a manifestar determinados síntomas.

Lo que no se sabe es por qué se inician esos procesos dañinos.

En una buena parte de las enfermedades neurodegenerativas se acumulan unas proteínas tóxicas en el cerebro de los enfermos. Estas proteínas terminan provocando reacciones que llevan al deterioro y muerte de neuronas.

En otras, como en el caso de la esclerosis múltiple, el sistema inmunitario se vuelve contra el enfermo y termina matando células sanas ¿Por qué? Esa todavía es pregunta abierta.

Pero dije al inicio de este apartado “no se sabe en la mayoría de los casos” ¿Hay ocasiones en que sí se sabe? Pues sí, en alrededor del 5% de las personas con enfermedades neurodegenerativas la causa es una mutación genética, como sucede en la enfermedad de Huntington.

¿TODAS LAS ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS CAUSAN DEMENCIA?

No. La principal enfermedad neurodegenerativa, el alzhéimer, sí causa demencia. Pero muchas otras no, como la esclerosis múltiple. En otras ocasiones la enfermedad puede o no causar demencia, como en el párkinson o en la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Otras enfermedades neurodegenerativas que sí cursan con demencia son la degeneración frontotemporal y la demencia con cuerpos de Lewy.

TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS.

La mayoría de las enfermedades neurodegenerativas apenas si tienen tratamiento que enlentezca su curso. Casi todas las terapias en la actualidad van dirigidas a controlar los síntomas, mientras, lamentablemente, la enfermedad sigue su evolución. Existen opciones farmacológicas y no farmacológicas.

Esperanza de vida con estas enfermedades:

Una investigación, realizada en USA y publicada el año 2003 en la revista Archives of Neurology, encontró que la supervivencia después del diagnóstico en los enfermos de párkinson estudiados tenía una media de 10.3 años.

En el alzhéimer la edad de comienzo de los síntomas también es muy importante. Un estudio del año 2002 encontró que para los diagnosticados con la enfermedad cuando estaban en la sexta década de vida, la supervivencia fue de 8.3 años.

La media de vida con la enfermedad de Huntington fue de 21.4 años, pero con una gran variabilidad: algunas personas sobrevivieron 1.2 años mientras otras más de 40.

La esperanza de vida para las personas con EM estudiadas (de Noruega) fue de 74.7 años. La media de la supervivencia después del diagnóstico, de 40.6 años.

La mitad de las personas afectadas con ELA vive al menos 3 o más años después del diagnóstico. 20% vive 5 o más años y sobre el 10% vivirá más de 10 años.

La causa más importante de muerte entre los epilépticos fueron los accidentes o suicidios, representando casi el 16%. Tres cuartas partes de estas muertes se produjeron entre los pacientes que tenían, además, un diagnóstico psiquiátrico.

LAS CAUSAS DEL CÁNCER

Estar sanos y vivir sin enfermedad es un privilegio. Por eso, prevenir el cáncer nos preocupa a todos. Es sumamente importante saber las causas conocidas más comunes de la aparición del cáncer.

El cáncer se produce por la interacción entre factores genéticos, es decir, características que nos vienen determinadas en nuestro ADN, y factores externos como el tabaco, la dieta, las radiaciones o la contaminación. Según el último World Cancer Report de la International Agency for Research on Cancer (IARC), más de un tercio de los casos de cáncer se podrían prevenir, ya que están causados por factores externos que, por lo tanto, son modificables.

Vamos a ver los principales factores de riesgo para cáncer que podemos modificar. Principalmente nos centraremos en el tabaco, el alcohol y el sobrepeso, ya que los tres son muy frecuentes y muy tolerados socialmente, pero tienen una capacidad muy importante de enfermar nuestro organismo.

El fumar tabaco es un hábito que está muy claramente asociado a cáncer. El consumo de tabaco es tan frecuente y tan nocivo para nuestro organismo que causa alrededor de 1 de cada 5 casos de cáncer en el mundo. Aunque lo que todos conocemos es su relación con el  cáncer de pulmón, el tabaco puede causar muchos otros tipos de cáncer como el de boca, esófago, laringe, faringe, riñón, vejiga, páncreas, estómago y cérvix, entre otros. No es raro que el tabaco cause tantos casos de cáncer, ya que más de 1.300 millones de personas fuman en el mundo. En Europa casi el 40% de los hombres y el 20% de las mujeres son fumadores.

Este gráfico, basado en datos del Reino Unido (Cancer Research UK) muestra la cantidad de casos de cáncer que se pueden atribuir a cada uno de los factores de riesgo modificables. Salta a la vista cuál es el factor más importante…

 

Otro hábito muy frecuente que puede ser también nocivo para la salud es el consumo de alcohol. Un consumo de moderado a alto de forma habitual se ha relacionado con varios tipos de cáncer, sobre todo del aparato digestivo, como el cáncer de boca, de faringe, de laringe, de esófago y, quizás el más conocido, el cáncer de hígado.  A mayor cantidad  de alcohol consumido, más riesgo de tener cualquiera de estos cánceres.  Según datos de la OMS, los europeos mayores de 15 años consumen una media de 10,9 litros de alcohol puro al año, lo que se traduce algo más de dos vasos de vino o de dos cervezas, o una copa o combinado al día. Pero uno de los datos más preocupantes en Europa es que casi un tercio de los adolescentes de entre 15 y 19 años tiene un consumo excesivo episódico de alcohol, es decir que toman 3 o más copas o combinados al menos una vez al mes.

La obesidad es la gran epidemia del siglo XXI y se asocia a un mayor riesgo de cáncer de esófago, colon, recto, mama y riñón, entre otros. Está claro que en nuestras sociedades, llamadas más desarrolladas, con un alto consumo de productos muy elaborados y trabajos a veces sedentarios, la tendencia a la obesidad está aumentando, y actualmente afecta alrededor del 25% de la población en Europa y América. Para facilitar la pérdida de peso y reducir así el riesgo de cáncer se recomienda una dieta baja en azúcar. También se ha demostrado que un consumo elevado de carne roja aumenta el riesgo de cáncer de colon y recto, mientras que los productos lácteos lo disminuyen. Por otro lado, el ejercicio físico disminuye el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer, tanto por su contribución a la pérdida de peso como por otros mecanismos directos.

Habréis notado que todos los factores de riesgo que he comentado hasta ahora no son nuevos… pues son los mismos que debemos evitar para no tener enfermedades cardiovasculares y pulmonares, entre otras. Así que ya sabéis, llevar una “vida sana” no sólo nos ayuda a estar en forma y a evitar problemas de corazón, sino que reduce el riesgo de sufrir muchos tipos de cáncer.

Pero sigamos…

Las infecciones son al menos la causa del 16% de los casos de cáncer en el mundo, principalmente de estómago, hígado y cuello del útero.

Por último, hay varios tipos de radiaciones que se han relacionado con el desarrollo de cáncer, uno son las radiaciones ionizantes, como las que generan las sustancias radioactivas o los aparatos de rayos X, y otro son los rayos del sol. Cuando nos exponemos a cantidades importantes de radiación ionizante, aumenta el riesgo de leucemia, de cáncer de colon, de pulmón, de hueso, de cerebro y de otros tumores. Y como es bien sabido, la exposición excesiva a la radiación solar es la causa de varios tipos de cáncer de piel.

El cáncer sí se cura… Pero no con quimioterapia y radioterapia

El “I Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer” que se celebró en mayo 2005 en Madrid constituyó sin lugar a dudas un hito en la historia de la Medicina. No sólo porque en él ha quedado meridianamente claro que hay que revisar el abordaje tradicional de esta enfermedad sino porque desde ahora sólo un ignorante indocumentado puede defender que la Radioterapia y la Quimioterapia sean los tratamientos de referencia en cáncer. Es más, empiezan a oírse voces que exigen la inmediata retirada de tantos productos quimioterápicos que no sólo son caros e inútiles para superar la enfermedad sino que en muchos casos acortan la vida de los enfermos empeorando encima su calidad de vida. Es más, muchos de ellos, al igual que la Radioterapia, son cancerígenos. No sólo no curan el cáncer, sino que pueden provocarlo o extenderlo.

Es indignante que a millones de personas se les oculte algo tan simple como el hecho de que ningún laboratorio farmacéutico se atreve a decir que sus productos curan el cáncer… por la sencilla razón de que no lo hacen. Jamás ningún gran laboratorio farmacéutico ha afirmado tal cosa por la mera razón de que mentiría: no hay ningún producto quimioterápico usado por los oncólogos que cure el cáncer. Absolutamente ninguno.

Que algo tan sencillo no les entre en el cabeza a nuestros representantes políticos y sanitarios, a los médicos y a los periodistas es incomprensible. El lavado de cerebro al que les han sometido los especialistas en marketing de las grandes multinacionales farmacéuticas es realmente increíble. Les basta con que sus figurines adiestrados utilicen un “lenguaje científico” incomprensible para quienes les oyen -no hay como un lenguaje deliberadamente esotérico para dar apariencia de profundo conocimiento inaccesible-, hablar de forma disciplente y desde la distancia, dar apariencia de seriedad y serenidad, presentar como insignes figuras internacionales de enorme conocimiento y ascendencia a personajes a los que durante años se les adorna el currículo con cargos rimbombantes en centros de “prestigio” y a los que se otorgan premios y honores -aunque no hayan logrado una sola curación en su vida-, presumir de gigantescos laboratorios llenos de sofisticados aparatos, afirmar que se gastan enormes sumas de dinero en investigación y obtener el apoyo simbólico de altas figuras del Estado para que semejante puesta en escena, tamaña representación teatral surta efecto entre las personas más fácilmente impresionables ante las demostraciones de poder: los políticos, los periodistas y los médicos.

La manipulación de los ensayos -hay muchas maneras de hacerlo-, la inversión en el alquiler o compra de conciencias y la falta de escrúpulos hacen el resto. Luego sólo tienen que esperar a que los nuevos conversos evangelicen al resto de la sociedad… y los estados dediquen ingentes sumas a sus inútiles tratamientos. Así se enriquecen.

Mientras, los estados, poco a poco, ante sus inagotables ansias de dinero, empiezan a colapsarse. La financiación estatal de fármacos que no curan nada alcanza ya -y no sólo en cáncer- cifras mareantes. Insisto: se trata de fármacos que no curan nada. ¿Hasta cuándo tamaño dislate? ¿Tan profundamente estúpidos son nuestros representantes? ¿Qué necesitan para despertar del letargo en el que se hallan? Y no hablemos ya del engaño que se perpetra con los enfermos de cáncer.

A muchos, tras “prepararles” diciéndoles que apenas hay “nada que hacer” en sus casos se les ofrece la posibilidad de “entrar a formar parte de un protocolo sobre un nuevo producto anticancerígeno muy esperanzador”. Luego se les jalea: “¡Ha tenido usted suerte, si no estuviera en este hospital no habría tenido la oportunidad!”. Y claro, a ver qué enfermo, tras decirle su oncólogo que apenas hay esperanza de sobrevivir, se niega a lo que sea.

Pero, ¿a cuántos de ellos se les dice claramente que su aceptación no implica que se les vaya a dar el nuevo fármaco sino que igual pasan sólo a integrar el “grupo de control”, es decir, de aquellos a los que no se les va a dar el nuevo producto?

Aunque lo más sangrante es que a ellos se les oculta que sí existen tratamientos alternativos que todos ellos han demostrado su eficacia. Entre otros muchos, los dados a conocer en estos congresos. Si está usted interesado en conocerlos puede informarse y luego decida. Hay quien seguirá convencido de que tratamientos tan caros como los oncológicos que son ofrecidos en hospitales públicos, los sufraga el estado, los avalan las grandes multinacionales, los bendicen nuestros representantes públicos y los alaban periodistas de “prestigio” tienen que ser eficaces. Aunque no sea verdad.

 

Dedicado a mi difunto padre y a mi hermano, que sufre la enfermedad de epilepsia sin cura ni tratamiento desde los cinco años.

 

Referencias

Neuroalianza,. (2016). estudio sobre las enfermedades neurodegenerativas en españa y su impacto económico y social madrid.

Segovia de arana, j. & mora teruel, f. (2002). enfermedades neurodegenerativas (1st ed.).

Danaei G, Vander Hoorn S, Lopez AD, Murray CJ, Ezzati M; Comparative Risk Assessment collaborating group (Cancers). Causes of cancer in the world: comparative risk assessment of nine behavioural and environmental risk factors. Lancet. 2005 Nov 19;366(9499):1784-93.

International Agency for Research on Cancer (IARC). World Cancer Report 2014. Edited by Bernard W. Stewart and Christopher P. Wild.

International Agency for Research on Cancer (IARC). IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans; v. 100B, 100D, 100E.

World Health Organization (WHO). World Health Statistics 2015.

World Health Organization (WHO). Global status report on alcohol and health 2014.