8 grandes preguntas filosóficas que ¿Nunca resolveremos?. (8 great philosophical questions that we’ll never solve)

La mente humana, imperfecta como es, ha sido capaz sin embargo de generar callejones sin salida del pensamiento, proposiciones de índole metafísica que parecen encontrarse en las fronteras de nuestras capacidades intelectuales (a pesar de que, paradójicamente, por estas mismas llegamos a ellas).A continuación 8 de estos supuestos muros que, quizá, en el fondo no sean más que trampas de nuestra abstracción, de la forma en que histórica pero acaso inevitablemente construimos nuestras maneras de pensar.

1. ¿Por qué hay algo en vez de nada?

Parece justo que la existencia sea el primero de estos grandes enigmas. ¿Por qué algo existe cuando parece perfectamente posible que la nada fuera la norma? ¿Qué impulso secreto del universo físico fue el decisivo para que la nada se convirtiera en algo?

2. ¿Nuestro universo es real?

Una de las preguntas más recurrentes del pensamiento humano: la constante duda sobre la realidad de este mundo. De los textos sagrados del hinduismo a Jean Baudrillard, parece que no hay recurso mental que nos permita discernir la realidad real de nuestra realidad (así de redundante y tautológico puede ser nuestro pensamiento). Y aunque, en cierto momento de su desarrollo intelectual, Wittgenstein aseguró que en el dolor podría encontrarse el fundamento de la realidad, la cuestión permanece abierta. Por más compleja que sea la noción de dolor, por más subjetiva y personalísima, ¿no podría una inteligencia superior que nos mantenga en este mundo simulado simular también, con todo detalle, esas sensaciones?

3. ¿Tenemos libre albedrío?

“L’homme est né libre, et partout il est dans les fers”, escribió famosamente Rousseau: “El hombre nace libre, pero encadenado por todos lados”. La paradoja de la libertad es que, aunque una condición supuestamente posible, se da en un contexto contingente en el que una multitud de factores la condicionan. A veces pensamos que cuando tomamos una decisión plenamente conscientes, considerando sus causas y sus consecuencias, los motivos por los cuales la tomamos, esa decisión es ya por eso una decisión libre. ¿Pero esto es cierto? ¿O solo es un autoengaño de quienes ansían desesperadamente creer en libertad? ¿Son los otros, los que piensan que la libertad es absolutamente imposible, quienes tienen la razón en este dilema?

4. ¿Dios existe?

Una entidad omnisciente y todopoderosa gobierna este mundo, desde su creación hasta su destrucción, compensando y retribuyendo, castigando, o manteniéndose al margen pero igualmente con un plan secreto que de cualquier forma terminará por cumplirse. Una entidad metahumana que da orden y sentido a lo que vemos y vivimos, a lo que existe, incluso cuando este orden toma la forma del caos y lo incomprensible. Una vez imaginado, ¿es posible demostrar su existencia o su inexistencia? Y una paradoja lógica para incrementar el impasse: ¿puede Dios crear una piedra tan pesada que ni siquiera él mismo pueda cargarla? Si no puede entonces no es omnipotente, pero si puede entonces tampoco es omnipotente, porque no tiene la fuerza de cargarla. Esta reducción al absurdo nos muestra en todo caso que no es con el lenguaje humano o con la razón que se puede aprehender a Dios.

5. ¿Hay vida después de la muerte?

Es muy posible que el miedo a la muerte, o el hecho de que no entendamos su significado, haya dado origen a la creencia de que la vida no termina con esta.

Quizá, en este caso, antes que responder si hay vida o no después de la muerte (una vida que, además, imaginamos esencialmente idéntica a la que ahora tenemos), tendríamos que responder en primer lugar por qué debemos morir.

La ciencia moderna considera  a la muerte como un agujero negro, un horizonte de sucesos del cual nada se puede decir, ninguna información extraer, ya que nadie ha regresado de este estado. El budismo tibetano por otra parte considera que todos hemos regersado de la muerte, en ese ciclo kármico de la existencia, e incluso ha diseñado un manual para escapar de la reencarnación.

6. ¿Hay algo que en realidad se pueda experimentar objetivamente?

La dualidad entre objeto y sujeto es uno de los pilares del pensamiento humano, al parecer heredado de las filosofías orientales a los primeros grandes pensadores de Occidente. En esencia se trata de un conflicto con nuestra percepción, de la que obtenemos una versión de la realidad que, al mismo tiempo, intuimos que no se corresponde exactamente con algo que podríamos llamar la realidad real, la realidad objetiva. Si tuviéramos la capacidad visual de los halcones o la olfativa de los perros, ¿cómo cambiaría la realidad que percibimos? O, sin incurrir en estas fantasías, pensemos cuán limitado es el mundo para alguien que nace ciego o sordo. Sabemos que existe una realidad absoluta más allá de nuestros sentidos, pero al mismo tiempo parece que estamos condenados a nunca ser capaces de aprehender esa realidad.

7. ¿Cuál es el mejor sistema moral?

La moralidad, esa serie de costumbres y normas que, de algún modo, nos han permitido sobrevivir colectivamente como especie, ha cambiado sustancialmente con el tiempo, si bien hay algunos elementos más o menos comunes a todas las culturas y épocas (por ejemplo, el incesto, ampliamente estudiado por el antropólogo Claude Lévi-Strauss). Sin embargo, también cabe la posibilidad de que la moralidad sea una pantalla que las narrativas históricas se han encargado de superponer a determinadas épocas, por comodidad discursiva, pero que esta no necesariamente haya sido la norma y, en la práctica, en la cotidianidad, el ser humano sea tan liberal o tan reprimido, tan relajado o tan estricto, lo mismo en la época victoriana que en el medioevo o la que ahora vivimos.

8. ¿Qué son los números?

Una de las invenciones más geniales de la mente humana, los números son sin embargo de una naturaleza en esencia incomprensible. Imprescindibles, de uso diario y, sin embargo, enigmáticos y casi inexplicables. ¿Qué es 2? ¿Qué es 5? De nuevo la tautología como único recurso. Parece que solo podemos decir que 2 es 2 y aceptar que estamos en un callejón sin salida (¿o es un asunto de semántica? ¿un problema nada más lingüístico?

No parece casual que Wittgenstein —siempre Wittgenstein— haya puesto a los números en el mismo nivel que los colores («¿Qué es, pues, algo rojo?», se preguntó alguna vez): «No creas que posees en ti el concepto de color porque miras un objeto coloreado —sea cual fuere la forma en que mires (Como tampoco posees el concepto de número negativo por el hecho de tener deudas.) Zettel, 332».

¿Se te ocurre alguna mas?

 

Fuente original: io9.gizmodo.com/8-philosophical-questions-that-well-never-solve? Traducido y adaptado by Vykthor del artículo en inglés a continuación:

 

8 Great Philosophical Questions That We’ll Never Solve

Philosophy goes where hard science can’t, or won’t. Philosophers have a license to speculate about everything from metaphysics to morality, and this means they can shed light on some of the basic questions of existence. The bad news? These are questions that may always lay just beyond the limits of our comprehension.

1. Why is there something rather than nothing?

Our presence in the universe is something too bizarre for words. The mundaneness of our daily lives cause us take our existence for granted — but every once in awhile we’re cajoled out of that complacency and enter into a profound state of existential awareness, and we ask: Why is there all this stuffin the universe, and why is it governed by such exquisitely precise laws? And why should anything exist at all? We inhabit a universe with such things as spiral galaxies, the aurora borealis, and SpongeBob Squarepants. And as Sean Carroll notes, “Nothing about modern physics explains why we have these laws rather than some totally different laws, although physicists sometimes talk that way — a mistake they might be able to avoid if they took philosophers more seriously.” And as for the philosophers, the best that they can come up with is the anthropic principle — the notion that our particular universe appears the way it does by virtue of our presence as observers within it — a suggestion that has an uncomfortably tautological ring to it.

2. Is our universe real?

This the classic Cartesian question. It essentially asks, how do we know that what we see around us is the real deal, and not some grand illusion perpetuated by an unseen force (who René Descartes referred to as the hypothesized ‘evil demon’)? More recently, the question has been reframed as the “brain in a vat” problem, or the Simulation Argument. And it could very well be that we’re the products of an elaborate simulation. A deeper question to ask, therefore, is whether the civilization running the simulation is also in a simulation — a kind of supercomputer regression (or simulationception). Moreover, we may not be who we think we are. Assuming that the people running the simulation are also taking part in it, our true identities may be temporarily suppressed, to heighten the realness of the experience. This philosophical conundrum also forces us to re-evaluate what we mean by “real.” Modal realists argue that if the universe around us seems rational (as opposed to it being dreamy, incoherent, or lawless), then we have no choice but to declare it as being real and genuine. Or maybe, as Cipher said after eating a piece of “simulated” steak in The Matrix, “Ignorance is bliss.”

3. Do we have free will?

4. Does God exist?

Simply put, we cannot know if God exists or not. Both the atheists and believers are wrong in their proclamations, and the agnostics are right. True agnostics are simply being Cartesian about it, recognizing the epistemological issues involved and the limitations of human inquiry. We do not know enough about the inner workings of the universe to make any sort of grand claim about the nature of reality and whether or not a Prime Mover exists somewhere in the background. Many people defer to naturalism — the suggestion that the universe runs according to autonomous processes — but that doesn’t preclude the existence of a grand designer who set the whole thing in motion (what’s called deism). And as mentioned earlier, we may live in a simulation where the hacker gods control all the variables. Or perhaps the gnostics are right and powerful beings exist in some deeper reality that we’re unaware of. These aren’t necessarily the omniscient, omnipotent gods of the Abrahamic traditions — but they’re (hypothetically) powerful beings nonetheless. Again, these aren’t scientific questions per se — they’re more Platonic thought experiments that force us to confront the limits of human experience and inquiry.

5. Is there life after death?

Before everyone gets excited, this is not a suggestion that we’ll all end up strumming harps on some fluffy white cloud, or find ourselves shoveling coal in the depths of Hell for eternity. Because we cannot ask the dead if there’s anything on the other side, we’re left guessing as to what happens next. Materialists assume that there’s no life after death, but it’s just that — an assumption that cannot necessarily be proven. Looking closer at the machinations of the universe (or multiverse), whether it be through a classical Newtonian/Einsteinian lens, or through the spooky filter of quantum mechanics, there’s no reason to believe that we only have one shot at this thing called life. It’s a question of metaphysics and the possibility that the cosmos (what Carl Sagan described as “all that is or ever was or ever will be”) cycles and percolates in such a way that lives are infinitely recycled. Hans Moravec put it best when, speaking in relation to the quantum Many Worlds Interpretation, said that non-observance of the universe is impossible; we must always find ourselves alive and observing the universe in some form or another. This is highly speculative stuff, but like the God problem, is one that science cannot yet tackle, leaving it to the philosophers.

6. Can you really experience anything objectively?

There’s a difference between understanding the world objectively (or at least trying to, anyway) and experiencing it through an exclusively objective framework. This is essentially the problem of qualia — the notion that our surroundings can only be observed through the filter of our senses and the cogitations of our minds. Everything you know, everything you’ve touched, seen, and smelled, has been filtered through any number of physiological and cognitive processes. Subsequently, your subjective experience of the world is unique. In the classic example, the subjective appreciation of the color red may vary from person to person. The only way you could possibly know is if you were to somehow observe the universe from the “conscious lens” of another person in a sort of Being John Malkovich kind of way — not anything we’re likely going to be able to accomplish at any stage of our scientific or technological development. Another way of saying all this is that the universe can only be observed through a brain (or potentially a machine mind), and by virtue of that, can only be interpreted subjectively. But given that the universe appears to be coherent and (somewhat) knowable, should we continue to assume that its true objective quality can never be observed or known? It’s worth noting that much of Buddhist philosophy is predicated on this fundamental limitation (what they call emptiness), and a complete antithesis to Plato’s idealism.

7. What is the best moral system?

Essentially, we’ll never truly be able to distinguish between “right” and “wrong” actions. At any given time in history, however, philosophers, theologians, and politicians will claim to have discovered the best way to evaluate human actions and establish the most righteous code of conduct. But it’s never that easy. Life is far too messy and complicated for there to be anything like a universal morality or an absolutist ethics. The Golden Rule is great (the idea that you should treat others as you would like them to treat you), but it disregards moral autonomy and leaves no room for the imposition of justice (such as jailing criminals), and can even be used to justify oppression (Immanuel Kant was among its most staunchest critics). Moreover, it’s a highly simplified rule of thumb that doesn’t provision for more complex scenarios. For example, should the few be spared to save the many? Who has more moral worth: a human baby or a full-grown great ape? And as neuroscientists have shown, morality is not only a culturally-ingrained thing, it’s also a part of our psychologies (the Trolly Problem is the best demonstration of this). At best, we can only say that morality is normative, while acknowledging that our sense of right and wrong will change over time.

8. What are numbers?

We use numbers every day, but taking a step back, what are they, really — and why do they do such a damn good job of helping us explain the universe (such as Newtonian laws)? Mathematical structures can consist of numbers, sets, groups, and points — but are they real objects, or do they simply describe relationships that necessarily exist in all structures? Plato argued that numbers were real (it doesn’t matter that you can’t “see” them), but formalists insisted that they were merely formal systems (well-defined constructions of abstract thought based on math). This is essentially an ontological problem, where we’re left baffled about the true nature of the universe and which aspects of it are human constructs and which are truly tangible.

Anuncios

Más de 15.000 científicos lanzan una alerta para salvar el planeta

Veinticinco años después de la primera advertencia, un nuevo llamamiento advierte de que casi todos los problemas son ahora “mucho peores”

Un grupo de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, de las negativas tendencias ambientales que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra. Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: Un segundo aviso es el título del artículo que firman en el numero de noviembre 2017 de la revista BioScience, en el que hablan de las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, aunque también ofrecen acciones para intentar revertir las tendencias actuales. A su juicio, casi todos los problemas que acucian al planeta son ahora “mucho peores” que en su primer llamamiento, de 1992.

En los últimos 25 años, las tendencias en nueve temas medioambientales “sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro”, aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono. Esta “rápida disminución global de las sustancias que perjudican la capa de ozono muestra que podemos hacer cambios positivos cuando actuamos de forma decisiva”, subrayan. Pero el bienestar humano sigue “seriamente amenazado” por tendencias negativas como el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso agua dulce, la extinción de las especies y el crecimiento de la población humana, escriben los expertos.

Sin embargo, “la Humanidad no está tomando las medidas urgentes necesarias para proteger nuestra biosfera en peligro”, según los firmantes del artículo, ya que “la abrumadora mayoría” de las amenazas que ya se habían descrito persisten y, “de manera alarmante, la mayoría están empeorando”. Por ello, los científicos sugieren 13 áreas en las que actuar y piden una corriente de presión pública para convencer a los líderes políticos de que adopten las medidas correctivas.

Crear más reservas terrestres y marinas, fortalecer la aplicación de las leyes contra la caza furtiva y las restricciones al comercio de especies silvestres, ampliar los programas de planificación familiar y de educación para las mujeres, promover un cambio de dieta basada en las plantas y la adopción “generalizada” de energías renovables y tecnologías “verdes” son algunas de sus propuestas.

Esta es la segunda advertencia sobre los peligros del futuro, que ha sido necesaria al constatar que casi todas las amenazas se han recrudecido desde 1992, cuando más de 1.700 científicos, entre ellos todos los premios nobel vivos, firmaron Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad, publicada por la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados). La segunda advertencia ha sido redactada por una nueva organización independiente internacional, la Alianza de Científicos Mundiales, liderada por el profesor William Ripple, de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad estatal de Oregón (EE UU), con datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales.

Algunas personas, “podrían tener la tentación de ignorar estas evidencias y pensar que estamos siendo alarmistas”, indica Ripple, pero “los científicos saben interpretar datos y mirar a las consecuencias a largo plazo. Los que han firmado esta segunda advertencia no están solo lanzando una falsa alarma”. Al contrario, “están reconociendo las señales obvias de que vamos por un camino insostenible”. “Esperamos que nuestro documento encienda un amplio debate público sobre el medioambiente y el clima global”, agrega.

Aunque el panorama parece sombrío, los científicos señalan que se han hecho progresos en algunas áreas como la reducción de los productos químicos que dañan la capa de ozono y el aumento de la energía generada con fuentes renovables. Además, en algunas regiones se ha producido un “rápido descenso en las tasas de natalidad, lo que puede atribuirse a inversiones para la educación de las mujeres” y también se ha registrado una ralentización de las tasa de deforestación en algunos lugares.

Entre los principales peligros, la Alianza destaca el aumento del 35% de la población humana, que ha sumado 2.000 millones de personas desde 1992, mientras se produce una reducción colectiva del 29% en el número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces. “Hemos desencadenado un evento de extinción masiva, el sexto en aproximadamente 540 millones de años, en el que muchas formas de vida actuales podrían estar aniquiladas o al menos comprometidas de extinción para finales de este siglo”, recuerdan. Otras tendencias negativas son la reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible per capita, el descenso en las capturas de pescado salvaje, a pesar del aumento de los esfuerzos pesqueros, o un incremento del 75% en las zonas muertas de los océanos.

También causa preocupación la pérdida de unos 300 millones de acres de bosque, muchos de ellos convertidos en agrícolas, el continuo incremento de las emisiones globales de carbono y el aumento de las temperaturas. “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra fallida trayectoria, y el tiempo se agota”, advierten los científicos, que llaman al resto de la comunidad a respaldar la el manifiesto.

 

Efecto Dunning-Kruger, opinar sin tener ni idea, y el efecto Mandela, productos de la manipulación y la ignorancia.

Efecto Dunning-Kruger, o por qué la gente opina de todo sin tener ni idea.

El efecto Dunning-Kruger puede resumirse en una frase: cuanto menos sabemos, más creemos saber. Es un sesgo cognitivo según el cual, las personas con menos habilidades, capacidades y conocimientos tienden a sobrestimar esas mismas habilidades, capacidades y conocimientos. Como resultado, suelen convertirse en ultracrepidianos; gente que opina sobre todo lo que escucha sin tener idea, pero pensando que sabe mucho más que los demás.
El problema es que las víctimas del efecto Dunning-Kruger no se limitan a dar una opinión ni a sugerir, sino que intentan imponer sus ideas, como si fueran verdades absolutas, haciendo pasar a los demás por incompetentes o completos ignorantes, cuando en realidad no es así. Obviamente, lidiar con estas personas no es fácil porque suelen tener un pensamiento muy rígido.

El delincuente que intentó volverse invisible con zumo de limón

A mediados de 1990 se produjo en la ciudad de Pittsburgh un hecho que podríamos catalogar, cuanto menos, de sorprendente. Un hombre de 44 años atracó dos bancos en pleno día, sin ningún tipo de máscara para cubrir su rostro y proteger su identidad. Obviamente, aquella aventura delictiva tuvo una vida muy corta ya que el hombre fue detenido rápidamente.
Cuando lo apresaron, McArthur Wheeler, que así se llamaba, confesó que se había aplicado zumo de limón en la cara ya que este le haría invisible ante las cámaras. “¡Pero si me puse zumo de limón!”, fue su asombrada respuesta cuando lo arrestaron.
Más tarde se conoció que la idea del zumo fue una sugerencia de dos amigos de Wheeler, quienes bromearon sobre el hecho de que atracarían un banco usando esa técnica para que no los reconocieran. Wheeler puso a prueba la idea aplicándose zumo en su cara y sacándose una fotografía, en la cual no apareció su rostro. Es probable que se debiera a un mal encuadre, pero aquella “prueba” fue definitiva para Wheeler, quien decidió llevar adelante su plan “genial”.
La historia llegó a oídos del profesor de Psicología social de la Universidad de Cornell, David Dunning, quien no podía dar crédito a lo que había sucedido. Aquello le llevó a preguntarse: ¿Es posible que mi propia incompetencia me impida ver esa incompetencia?
Ni corto ni perezoso, puso manos a la obra, junto a su colega Justin Kruger. Lo que hallaron en la serie de experimentos que realizaron los dejaron aún más sorprendidos.

El estudio que dio origen al efecto Dunning-Kruger 

En una serie de cuatro experimentos, estos psicólogos analizaron la competencia de las personas en el ámbito de la gramática, el razonamiento lógico y el humor.
A los participantes les pidieron que estimaran su grado de competencia en cada uno de esos campos. A continuación, debían realizar una serie de test dirigidos a evaluar su competencia real.
Entonces los investigadores notaron que cuanto mayor era la incompetencia de la persona, menos consciente era de ella. Paradójicamente, las personas más competentes y capaces solían infravalorar sus competencias y conocimientos. Así surgió el efecto Dunning-Kruger.
Estos psicólogos concluyeron además que las personas incompetentes en cierta área del conocimiento:
– Son incapaces de detectar y reconocer su incompetencia.
– No suelen reconocer la competencia del resto de las personas.
La buena noticia es que este efecto se diluye a medida que la persona incrementa su nivel de competencia ya que también se vuelve más consciente de sus limitaciones.

¿Por qué cuanto menos sabemos, más creemos saber?

El problema de esta percepción irreal se debe a que para hacer algo bien, debemos tener al menos un mínimo de habilidades y competencias que nos permitan estimar con cierto grado de exactitud cuál será nuestro desempeño en la tarea.
Por ejemplo, una persona puede pensar que canta estupendamente porque no tiene ni idea de música y no conoce todas las habilidades necesarias para controlar adecuadamente el tono y timbre de la voz y llevar el ritmo. Eso hará que diga que “canta como los ángeles”, cuando en realidad tiene una voz espantosa.
Lo mismo ocurre con la ortografía, si no conocemos las reglas ortográficas, no podremos saber dónde nos equivocamos y, por ende, no seremos conscientes de nuestras limitaciones, lo cual nos llevará a pensar que no cometemos errores ortográficos.
De hecho, el efecto Dunning-Kruger se puede apreciar en todas las áreas de la vida. Un estudio realizado en la Universidad de Wellington reveló que el 80% de los conductores se califican a sí mismos por encima de la media, lo cual, obviamente, es estadísticamente imposible.
Este sesgo cognitivo también se aprecia en el ámbito de la Psicología. Tal es el caso de las personas que afirman que “mi mejor psicólogo soy yo mismo”, simplemente porque desconocen por completo cómo les puede ayudar este profesional y la complejidad que encierran las técnicas psicológicas.
En práctica, creemos que sabemos todo lo que es necesario saber. Y eso nos convierte en personas sesgadas que se cierran al conocimiento y emiten opiniones como si fueran verdades absolutas.

¿Cómo minimizar el efecto Dunning-Kruger, por nuestro propio bien?

Todos cometemos errores por falta de cálculo, conocimientos y previsión. La historia está repleta de errores épicos, como el de la emblemática Torre de Pisa, que comenzó a inclinarse incluso antes de que terminara la construcción. Hace tan solo unos años, el gobierno francés gastó 15.000 millones de euros en una flota de 2.000 trenes nuevos, para después descubrir que eran demasiado anchos para 1.200 de sus estaciones, lo cual les llevó a invertir aún más para acondicionar esas estaciones.
En nuestro día a día también podemos cometer errores por falta de experiencia y por sobreestimar nuestras capacidades. Los errores no son negativos y no debemos huir de ellos sino que podemos convertirlos en herramientas de aprendizaje, pero tampoco es necesario tropezar continuamente con la misma piedra ya que llega un punto en que resulta frustrante.
De hecho, debemos mantenernos atentos a este sesgo cognitivo porque la incompetencia y la falta de autocrítica no solo hará que lleguemos a conclusiones equivocadas sino que también nos impulsará a tomar malas decisiones que terminen dañándonos.
Esto significa que, en algunos casos, la responsabilidad por los “fracasos o errores” que experimentamos a lo largo de la vida no recae en los demás ni es culpa de la mala suerte sino que depende de nuestra deficiente autoevaluación.
Para minimizar el efecto Dunning-Kruger y no convertirnos en esa persona que opina sobre todo sin tener idea de nada, lo más importante es aplicar estas sencillas reglas:
– Sé consciente al menos de la existencia de este sesgo cognitivo.
– Deja siempre un espacio para la duda, para formas diferentes de pensar y hacer las cosas.
– Opina siempre desde el respeto a los demás. Por muy seguro que estés de tu opinión, no intentes imponerla.
Debemos recordar que nadie es experto en todas las materias de conocimiento y ámbitos de la vida, todos tenemos carencias e ignoramos muchas cosas. Por tanto, lo mejor es enfrentar la vida desde la humildad y con la actitud del aprendiz.

¿Cómo lidiar con las personas que no reconocen su incompetencia o desconocimiento?

Las personas que opinan de manera tajante sobre todo sin tener idea y que subestiman a los demás, suelen generar un gran malestar. Nuestra primera reacción suele ser irritarnos o enfadarnos. Es perfectamente comprensible, pero no servirá de nada. En su lugar debemos aprender a mantener la calma. Recuerda que solo puede afectarte aquello a lo que le das poder, lo que consideras significativo. Y sin duda, la opinión de una persona que no es experta en la materia y ni siquiera sabe de lo que habla, no debería ser significativa.
Si no deseas que la conversación vaya más allá, simplemente dile: “He escuchado tu opinión. Gracias”, y zanja el asunto. Si realmente te interesa que esa persona salga de su estado de desconocimiento y sea más consciente de sus limitaciones, lo único que puedes hacer es ayudarle a desarrollar sus habilidades en esa área.
Evita frases como “no sabes de lo que hablas” o “no tienes ni idea” porque de esta forma solo lograrás que esa persona se sienta atacada, asuma una actitud defensiva y se cierre a tus propuestas. En su lugar, plantea una nueva perspectiva. Puedes decir: “ya te he escuchado, ahora imagina que las cosas no fueran exactamente así”. El objetivo es lograr que esa persona se abra a opiniones y formas de hacer diferentes.
También puedes recalcar la idea de que todos somos inexpertos o incluso profundos desconocedores en algunos campos, no es algo negativo sino una increíble oportunidad para seguir aprendiendo y crecer como personas.

 

Fuentes: -Kruger, J. & Dunning, D (1999) Unskilled and Unaware of It: How Difficulties in Recognizing One’s Own Incompetence Lead to Inflated Self-Assessments.
-Journal of Personality and Social Psychology; 77(6): 1121-1134.
-McCormick, A. et. Al. (1986) Comparative perceptions of driver ability— A confirmation and expansión. Accident Analysis & Prevention; 18(3): 205-208.

 

¿Qué es el efecto mandela?

Para comprender este efecto es necesario conocer su origen, en el año 2013 luego de varios problemas pulmonares el expresidente de Sudafrica Nelson Mandela murió, una noticias que conmocionó al mundo, pero sucedió algo muy extraño luego de este hecho de impacto mundial, Fiona Broome, una blogera muy reconocida en el mundo paranormal escribe haber quedado impactada pues ella recordaba que Mandela había muerto en la carcel, recordaba detalles como el de su viuda llorando, disturbios callejeros, etc.

Desde que Fiona Broome lo hizo publico miles de personas empezaron a reportar que ellos recordaban que este presidente había muerto muchos años atrás en la cárcel y fue así como comenzaron a surgir historias similares en el mundo y se le bautizó como el efecto mandela.

El efecto Mandela, caso: Star Wars

Las personas empezaron a teorizar sobre este fenómeno, indicando que estos recuerdos eran de un universo paralelo donde el expresidente Mandela murió en la cárcel o peor aún, que las personas que experimentaban estos recuerdos provenían de realidades alternas en la que el expresidente realmente murió en la cárcel y por ello se explica que estas personas tengan en sus memorias eventos que en nuestra realidad aún no han ocurrido.

efecto mandela ejemplos

Uno de los ejemplos más impresionantes es el que sucede con el efecto mandela y la película Guerra de las Galaxias, en la entrega de “El imperio contraataca” ocurre una de las escenas más famosas de esta saga, donde Darth Vader le revela a Luke que es su padre. La mayoría de las personas que vio esta película recuerda haber oído la frase “No luke, yo soy tu padre”, pero en realidad él nunca dijo el nombre de luke, esto pasaría por alto como un invento del público.

Este es un caso inquietante del efecto mandela en star wars porque el actor dice haber leído en el guión la palabra luke pero en el papel original conocido no se observa la palabra luke, esto es bastante inquietante pues incluso existe mercancía referente a la película con esta frase que nunca salió en la película, al menos no en nuestra realidad.

Efecto Mandela ejemplos y explicación

Hay otros ejemplos del efecto mandela con títulos de series como Sex and The city, que es recordada por muchas personas como Sex in the City. También en la web se pueden encontrar casos de personas que al despertar no reconocen las cosas más elementales de su entorno, incluso el caso de una mujer que dice que nadie en su familia recuerda una operación en el hombro de una de sus hermanas. Otro también es con el cereal Froot Loops que es recordado por algunos como Fruit Loops.

Hay varias explicaciones para este fenómeno que he resumido de la siguiente manera:

  • Sesgo de confirmación: La mente por lo general trata de adaptar tus recuerdos a las cosas en las que crees, por tanto mientras mas te interese el tema del efecto Mandela mas tendrás este tipo de experiencias.
  • La desinformación: Si hay un hecho que no recuerdas bien o no conoces a profundidad, pero alguien te comenta al respecto, puedes terminar almacenando esta información como parte de tus recuerdos y posteriormente considerarla como cierta aunque no lo sea.
  • Falsa Atribución a la memoria: La mente nunca esta dispuesta a aceptar como cierto nuevos hechos que antes dábamos por seguros, por ello aunque un evento no halla ocurrido, es posible que has escuchado tantas veces la versión errada, que cuando te dicen la real te sorprendas y lo niegues.
  • Criptomnesia: Es normal que nuestros cerebro convierta cosas que hemos imaginado en los espacios donde va la memoria, un pequeño fallo de configuración orgánica podríamos decir. Esto te hará entender que recuerdas algo que solamente imaginaste alguna vez.
  • Disonancia cognitiva: si una información suministrada va en contra de tus creencias mas fuertes entonces estas en un episodio de negación de la realidad, tratando de fusionar tus recuerdos con tus creencias.
  • Falsa Memoria: el estrés postraumatico produce que el cerebro adapte los recuerdos a eventos mas aceptables para mejorar la sensación de vida.
  • Conspiración: no requiere mayor definición, pero los mas defensores del efecto mándela atribuyen esta experiencia a algo que nos oculta alguien que no desea que conozcamos la verdad.

Otros Casos del Efecto Nelson Mandela

Existen muchos eventos algunos con mas relevancia o no en la historia pero que sin duda prueban que este extraño fenomeno esta sucediendo cada vez con mas frecuencia entre las personas, ya hemos mencionado algunos de los mas conocido y ahora te hablaremos de otros no tan conocidos pero igual de sorprendentes:

El hombre que paró la fila de tanques en china

El 5 de julio del año 1989 fue captada una imagen de un hombre parando la fila de tanques en medio de la masacre de la plaza Tiananmén en china. Lo que sucedió fue que los tanques no pudieron pasar, se detuvieron frente a un indefenso hombre con bolsas en sus manos. Pero lo increíble es que hoy existen miles de personas que dicen recordad el evento muy diferente, ellos dicen que los tanques si le pasaron por encima a aquel hombre quitandole la vida y lo afirman con tal seguridad que al conocer lo que realmente sucedió entran en shock mental.

Casos puntuales que involucran este efecto

  • La serie de osos The Berenstain Bears es recordada por algunas personas como The Berentein Bears.
  • El Logo de la compañía Volkswagen es recordado por muchas personas de manera diferente.
  • El funcionamiento y composicion del sistema digestivo.
  • El tamaño de los continentes.
  • El tamaño de Italia.
  • La ubicación y el tamaño de Australia.
  • La cantidad de personas que iban en el carro de Kennedy cuando fue asesinado. Muchos dicen recordad que eran 4 personas pero en realidad eran 6.
  • Tras la reciente muerte de  Fidel Castro de Cuba muchas personas han expuesto en foros que ellos tienen recuerdos de que ya Fidel castro había muerto hace años, algunos recuerdan que había muerto en los años 90, otros que su muerte fue anunciada hace 1 año o 2. Incluso algunos dicen que recuerdan haber visto su imagen en el ataúd con tanta exactitud que les aterra. Lo cierto es que no, el ha muerto este viernes 25 de noviembre de 2016, así que si es tu caso, estas siendo victima del efecto mándela con la muerte de Fidel castro.
  • Patrick Swayze, muchos recuerdan que el se recupero del cáncer, cuando en realidad murió en 2009 producto de esa enfermedad.
  • Muhammed Ali, algunos creen recordad que ya no esta con nosotros, ellos piensan que murió y recuerdan incluso su emotivo funeral, pero realmente aun sigue vivo y tiene 74 años hasta este momento mayo de 2016.
  • La forma en que fue sesinado Dr. Martin Luther King, algunos dicen que fue con una pistola a una distancia corta, pero en realidad fue con un rifle a larga distancia.
  • Madre Teresa de Calcuta, algunos se sorprendieron cuando fue declarada santa, porque según ellos recordaban que esto había sucedido en el año 90 cuando aun ella estaba viva. Además hay quienes dicen recordad que su nombre no era teresa sino Theresa.
  • Katy Perry, muchas personas afirman que su nombre no es Katy sino Kate.
  • El golpe del 23F en palacio de cortes, mucha gente creo recordar que fue transmitido en vivo aquel suceso terrible, pero la realidad es que fue transmitido por radio y pasado en tv mucho después.
  • Ricky Martin y el mito del tarro de mermelada:  En antena 3 surgió un mito de una supuesta escena donde Ricky Martin sorprendía a una fan pero al salir del armario donde se encontraba la encontró sin ropa y con un tarro de mermelada y su mascota. Pues bien, esa escena nunca existió y tuvo que salir la propia presentadora a desmentir los mitos que había sobre que hubieran borrado el vídeo.
  • La película de J.J. Abrams Super 8, los protagonistas nunca se besaron, aunque la gente dice recordar que el beso entre ellos fue la parte mas tierna de la película
  • Tom Cruise no llevaba gafas en la famosa escena de baile de rodríguez en Risky Business, pero todas las imitaciones lo incluyen con gafas.
  • La pintura de Enrique VIII por Hans Holbein las personas dicen recordar que el llevaba una pata de pavo, pero esta idea es falsa, solo llevaba un guante.
  • El típico emblema de monopoly que todos recordamos, un magnate corriendo con una bolsa de dinero y sombrero de copa, nunca ha llevado un lente tipo monóculo, pero así lo recuerdas no?.

Prueba irrefutable del efecto mándela en Carpool Karaoke de James Corden

Esta es la prueba mas reciente que ha quedado grabada en vídeo del efecto mandela, sera mejor que estés sentado porque puedes quedar realmente impactado con lo que vas a ver. Todos recordamos la famosa canción “We are de champions” de Queen, ¿La recuerdas?, bueno si haces memoria del final de la canción, recordaras que esta termina en “of the world” o como sonaría en la música “because we are the championsssss …. of the woooorrrlldd”, ¿ahora si la recuerdas?, bueno pero y si te dijera que en la canción original no existe el final “of the world”, así es, la canción termina en “champions” y queda un vació de silencio y te lo vamos a probar con el vídeo original y con un vídeo increíble donde los famosos Julia Roberts, George Clooney y Gwen Stefani cuando asistieron al programa Carpool Karaoke de James Corden y cantaron la canción, al final se quedan en shock cuando ven que esa frase tan recordada misteriosamente desapareció del audio original.

Aquí dejo como referencia dos paginas en inglés pero que en ella podrás leer sobre un sin fin de casos catalogados como del efecto mandela: mandelaeffect.com y www.reddit.com, y que me han servido de fuente.

 

Astrofísico: «El Big Bang no es el comienzo del universo y los científicos lo saben desde hace casi 40 años»

Pensar que el universo y todo lo que hay en él nació en el momento del Big Bang es «uno de los mayores conceptos erróneos», según el astrofísico y escritor científico Ethan Siegel.

El universo y todo lo que hay en él nació en el momento del Big Bang. Esta es una imagen «atractiva y hermosa» que explica mucho de lo que vemos, pero, «por desgracia», también «es incorrecta», y los científicos «lo saben desde hace casi 40 años», sostiene en un artículo para Forbes el astrofísico y escritor científico Ethan Siegel, quien lo califica de «uno de los mayores conceptos erróneos del universo».

Según recuerda Siegel, la idea original sugiere que el universo surgió de un estado caliente y denso, y ahora se está expandiendo y enfriando. Si «seguimos extrapolando» hacia el pasado, el universo se haría cada vez «más caliente, más denso y más compacto», hasta llegar a un momento en que «la densidad y la temperatura se elevan a valores infinitos, donde toda la materia y energía en el universo están concentradas en un solo punto: una singularidad».

Se entiende que esta singularidad —donde las leyes de la física «se rompen»— también es «el punto final», que representa el origen del espacio y el tiempo, sostiene el autor del artículo.

Inflación cósmica

Sin embargo, prosigue, hay algunos enigmas y paradojas que la teoría del Big Bang no puede explicar, por ejemplo, el hecho de que el universo tenga la misma temperatura en todos sus extremos, a pesar de que no han tenido tiempo para comunicarse entre ellos desde el inicio.

En 1979, el científico estadounidense Alan Guth propuso una alternativa a la singularidad del Big Bang: la teoría de la inflación cósmica, que consistía en la existencia de una fase temprana de expansión exponencial anterior al Big Bang, y que podría resolver todos estos problemas.

En este estado cósmico, las fluctuaciones cuánticas seguirían existiendo, y al expandirse el espacio, se extenderían a través del universo, creando regiones con densidades de energía ligeramente superiores o ligeramente inferiores a la media, explica Siegel, agregando que cuando esta fase del universo llegara a su fin, esa energía «se convertiría en materia y radiación, creando el estado caliente y denso sinónimo del Big Bang».

«El Big Bang no es el comienzo del universo»

Para probar esta idea, había que medir las fluctuaciones en el resplandor sobrante del Big Bang, y encontrar un patrón particular consistente con las predicciones de la inflación. En los años 1990, 2000, y luego de nuevo en los años 2010, los científicos midieron esas fluctuaciones en detalle, y encontraron exactamente eso.

«El gran Big Bang definitivamente ocurrió pero después de la fase de la inflación cósmica. Lo que ocurrió antes de la inflación —o si la inflación era eterna en el pasado— sigue siendo una cuestión abierta, pero una cosa es cierta: el Big Bang no es el comienzo del universo», concluye el científico.

Artículo publicado en MysteryPlanet.com.ar

10 misterios de la ciencia sin resolver

La investigación científica avanza cada día. Después de que el hombre haya pisado la luna, o eso nos hicieron creer, parece prácticamente increíble que aún desconocemos infinitas cosas cotidianas que nos rodean en nuestro día a día; sin embargo es así. A continuación, nombraré algunos de los grandes misterios que la ciencia aún tiene pendiente resolver.

1. ¿CÓMO SURGIÓ LA VIDA?

Sin lugar a dudas es uno de los mayores enigmas para la ciencia. A día de hoy no se sabe si la vida surgió dentro del propio planeta, o bien fuera de éste. Existen opiniones contrarias.

Por una parte, se cree que las condiciones necesarias para que se produzca la vida que conocemos son tantas y tan extrañas que ya resulta milagroso que haya ocurrido al menos una vez.

Por otro lado, partes esenciales en la construcción de vida (como son los aminoácidos), han sido hallados en cometas procedentes del Sistema Solar. Eso cambiaría la perspectiva, y habría que ver a la Tierra no como generadora de vida en sí, sino como gestante de la misma.

2. LA BASE BIOLÓGICA DE LA CONCIENCIA

El análisis de la conciencia sigue siendo uno de los grandes misterios por resolver.

El avance de la neurociencia ha traído consigue respuestas, y de nuevo más cuestiones por resolver.
René Descartes afirmó en el siglo XVII que cuerpo y mente son elementos individuales, separados y simples cooperantes. Actualmente la tendencia conduce a entender ambas entidades como una sola en una unión hegemónica, entendiendo que todo tipo de actividad cerebral está exclusivamente ligada a los procesos químicos que se producen en la mente.

A día de hoy aún no se puede afirmar que todo lo que pase en la mente esté exclusivamente relacionado con procesos químicos, o si bien existe un elemento etéreo independiente de la parte física del cuerpo.

3. EL EFECTO PLACEBO EN EL HOMBRE

El efecto placebo es el que permite que el cuerpo humano sea engañado en caso de habérsele estado administrando una medicina determinada durante un tiempo, y ésta sea sustituida en el último momento por una solución sin efectos.

Durante el siglo XX se implantaron los fármacos como herramienta principal de la medicina. Pero hasta ese momento, el efecto placebo había sido un instrumento imprescindible.

En 1955 se publicó una obra denominada The Powerful Placebo, en la que se puso de manifiesto que en torno al 30% de las enfermedades podrían ser tratadas con placebo. Posterior a este primer estudio se ha demostrado que la cifra aumenta al 70% e incluso al 100%.

Aún hoy no se conocen los mecanismos que intervienen en el efecto placebo, aunque se cree que al calmar la ansiedad, el cuerpo puede liberar endorfinas, que tienen un efecto parecido al de los narcóticos.

4. MALTHUS Y LA SOBREPOBLACIÓN

Thomas Robert Malthus escribió durante el siglo XVIII la obra Ensayo sobre el principio de población. En ella exponía la teoría de que la superpoblación acabaría con los recursos naturales, empobreciendo así a la población.

La Ley de Malthus afirma que la población se duplica cada 25 años aumentando en una progresión geométrica, enfrentándose así al crecimiento de los medios de subsistencia, que seguían una progresión aritmética.

Malthus plantea que para no perder el equilibrio, el hambre, las guerras y la enfermedad deberán regular la superpoblación.

Sin embargo, más de dos siglos después la población se ha multiplicado por seis y ninguna de las catástrofes ha frenado el crecimiento.

¿Acabará cumpliéndose la teoría?

5. EL EFECTO MPEMBA

Se conoce como efecto Mpemba a aquel que demuestra que, en ciertas ocasiones y condiciones, el agua hirviendo se congela a una velocidad mayor que el agua fría.

Este hecho es conocido desde la época clásica, pero fue Erasto B. Mpemba quien puso en él su atención durante la década de los 70.

Cualquiera puede comprobar este fenómeno en su casa, aunque a día de hoy no se ha alcanzado un consenso en la explicación del mismo puesto que, a priori, atenta contra todas las leyes de la termodinámica.

6. ¿EXISTE VIDA EXTRATERRESTRE?

Aunque afirmar taxativamente que solo existe vida en el planeta Tierra sería pretencioso y poco inteligente, lo cierto es que a día de hoy no existe evidencia de ninguna otra posibilidad.

Los científicos exploran todas las áreas a las que podemos acceder en el Sistema Solar desde hace décadas, y aún hoy no se ha encontrado ninguna muestra que indique que existe vida en algún otro lugar.

El agua es el elemento que más se busca como indicio irrefutable de la posibilidad de que exista vida más allá del planeta Tierra.

En el año 1995 se descubrió el primer planeta extrasolar. Fue el punto de partida para una exploración mucho más minuciosa fuera del sistema. A día de hoy se conocen más de 800 exoplanetas, y varios de ellos comparten características con la Tierra, lo que podría dar lugar a condiciones proclives para la vida.

7. ¿POR QUÉ TIENE TAN POCOS GENES EL SER HUMANO?

En 1990 se descubre definitivamente la secuencia del genoma humano, y con ello se pone de manifiesto que el hombre solo posee 25.000 genes. Para entender este dato en su contexto diremos que la planta Arabidopsis posee el mismo número de genes.

Los primeros planteamientos de la biología al respecto de la complejidad de los organismos afirmaban que éstos debían ser más complejos cuanto mayor fuese el número de sus genes.

Sin embargo tras el hallazgo de la cantidad que posee el cuerpo humano hubo que replantear la teoría. Se llegó así a la idea de que no es tan importante la cantidad, sino las relaciones que los distintos grupos de genes individuales pueden establecer entre ellos.

8. EL ACANTILADO DE KUIPER

El propio Sistema Solar sigue suponiendo un reto intelectual para científicos e investigadores. En la zona externa del Sistema, más allá de Plutón, se encuentra el acantilado de Kuiper, justo a continuación del cinturón homónimo en el que se encuentran múltiples cuerpos helados y del que proceden varios cometas.

El acantilado se llama sí porque no hay absolutamente nada en esta zona, una vez pasado el cinturón.

La ciencia aún no ha sabido explicar qué es y porqué se encuentra allí.

Sin embargo existen teorías que afirman que es un efecto producido por la fuerza gravitatoria de un posible décimo planeta.

Sin embargo, para que fuera ésta la explicación, el planeta debería tener enormes dimensiones.

9. LA ENERGÍA OSCURA

La Física es la rama científica encargada de analizar el misterio de la energía oscura.

La primera vez que se tuvo cierta conciencia de los efectos de la energía oscura fue en el año 1998. Los científicos, a través de la observación de galaxias y cuerpos celestes descubrieron que el universo se expandía de forma acelerada.

Fue entonces cuando cobró cierto sentido la idea de que la energía oscura era un tipo de gravedad negativa, aunque a día de hoy no se ha podido demostrar.

Una de los hechos que evidencia la presencia de la energía oscura es que el universo es aún más antiguo de lo que se estimaba anteriormente.

La energía oscura es aún tan confusa que se cree que podría dar lugar a dos fenómenos catastróficos, y opuestos entre sí; el Big Rip o Teoría de la Expansión Eterna y el Big Crunch o Gran Colapso.

10. ¿CÓMO FUNCIONA EL INTERIOR DE LA TIERRA?

Aunque se ha investigado durante años, y a día de hoy existe cierto consenso respecto a la teoría oficial, no se sabe con certeza cuál es el funcionamiento del interior de la Tierra, ni su composición.

Durante años, la teoría de la Tierra Hueca ha sido apoyada por científicos de la talla de Halley o Newton, entre otros.

Recientemente se han hallado dos manchas de grandísimo tamaño de formación rocosa situadas en el manto, sobre el núcleo del planeta.

Científicos e investigadores también han encontrado evidencias de un enorme depósito de agua debajo de la superficie, cuyo tamaño triplicaría el de todos los océanos juntos.

Queda aún mucho camino por recorrer hasta que el ser humano entienda en su totalidad el entorno que habita.

Texto original de Academia Play revisado y adaptado por vykthor.

El Homo Imbecilis: La Culminación de la Evolución Humana

Nuestro bien instalado paradigma científico nos dice que el ser humano moderno es el resultado de una larga cadena evolutiva de mamíferos y primates que –por obra y gracia de las consabidas mutaciones aleatorias– produjo un homínido supuestamente inteligente, consciente de sí mismo y capaz de dominar y modelar la naturaleza a su antojo.

Pero mira por dónde, la evolución debe ser caprichosa –por decir algo– porque la especie humana es la única que no posee un único lenguaje común (más allá del lenguaje no verbal) para comunicarse con sus semejantes. ¿Extraño, no? Eso nos hace ser más diferentes entre nosotros y tener unas marcadas identidades de las que muchos se sienten orgullosísimos.

Sea como fuere, la ortodoxia científica nos ha catalogado como Homo sapiens, la especie que ha venido poblando la Tierra desde hace decenas de miles de años y que ha ido avanzando en su desarrollo, ya no estrictamente biológico, sino básicamente en sus capacidades cognitivas y creativas, dando pie a la cultura y la civilización.

En fin, ahora podríamos discutir si el hombre es realmente sapiens (sabio) –y quizá lo fue en un pasado muy remoto– pero mucho me temo que las cosas han ido a peor y que el Homo sapiens es una denominación bastante incorrecta para definir al ser humano actual. Así pues, podríamos decir que hemos sufrido una especie de “involución”, que se ha traducido en la aparición de un nuevo espécimen al que podríamos bautizar científicamente con el nombre de Homo imbecilis.

¿Cuáles serían las características de este novísimo homínido?

En cuanto a su localización, se extiende por casi la totalidad del planeta, pues habita en todas las zonas civilizadas y muy especialmente el llamado mundo occidental o primer mundo. No se aprecia distinción racial importante, aunque el hombre blanco es probablemente el mayor exponente de esta nueva especie, seguido por las razas asiáticas, simplemente por su enorme peso demográfico.

El Homo imbecilis es fundamentalmente urbanita y es un homínido de su tiempo, instalado en la modernidad, el progreso y la alta tecnología.

De hecho, es más próximo a una máquina que a un ser consciente. No sabe nada de nada, pues la educación básica –o incluso avanzada– que ha recibido ha llenado su mente de mentiras y estupideces. Desde luego, cree saber muchas cosas (sobre todo aquel que tiene  estudios superiores, másters, y demás), pero no es más que un almacén de datos superfluos que él no ha razonado, ni contrastado ni criticado.

Se orienta fundamentalmente por su sistema de creencias, que inocentemente considera que es suyo. Lo cierto es que ha ido incorporando a su cerebro lo que le han programado (perdón, quise decir “enseñado”) y no ve el mundo más que con los ojos de su amo.

En su comportamiento social, es el perfecto animal gregario que forma parte de un rebaño desorientado y pusilánime.

El Homo imbecilis está en su salsa cuando se mueve en un entorno borreguil masivo, promovido por la educación, las costumbres y sobre todo por los medios de comunicación y más últimamente por las tecnologías de la información (Internet, redes sociales, etc.).

Se rige por emociones básicas e impulsos y tiende a hacer lo que hace todo el mundo para no convertirse en un “excluido social”. Es muy fácil de manipular y convencer; no es nada complicado hacerle creer que él es soberano y protagonista de los acontecimientos, cuando en realidad lo están llevando dócilmente al matadero. Él cree en los Estados y en las instituciones, y no se imagina un mundo sin leyes ni normas.

Todo tiene que estar perfectamente reglamentado y organizado.

En este contexto, el buen Estado se preocupa de uniformizar a la gente para que no haya diferencias indeseables y todos puedan ser como todos; además vela en todo momento por nuestra seguridad y por nuestro bien con medidas de control de todo tipo, y así da la tranquilidad adecuada al Homo imbecilis.

Su actitud diaria es la de estar enganchado permanentemente a un artefacto-droga llamado teléfono móvil (o dispositivos similares) con el cual juega, se comunica, se “informa” o simplemente pasa el rato, enviando mensajes y fotos y riéndose de buena gana.

Además, ahora se hace selfies porque está de moda y es guay.

Trabaja, come, viaja, duerme, se levanta, se acuesta, acompañado de su inseparable artilugio y sufre hasta la exasperación cuando se da cuenta que ha salido de su casa sin su aparato querido. El Homo imbecilis también ve la televisión, y se cree todo lo que allí se dice, como en el pasado su ancestro el Homo sapiens se creyó lo que decía el párroco desde su púlpito eclesial.

Aparte, con la televisión trata de divertirse y desconectar de la realidad a veces dura y fatigosa mirando series, deportes, concursos y otros divertimentos pensados para hacer su vida más llevadera…

El mundo del Homo imbecilis está construido en torno a los bienes materiales, a los que tiene en la más alta estima, empezando por su casa y su coche.  Valora el dinero  su dios principal en este mundo y hace planes para conservarlo y acrecentarlo en la medida de lo posible. Entretanto, vive instalado en un estado de permanente miedo e inseguridad, y está preocupado por fenómenos que apenas puede comprender como el paro, la crisis económica, el terrorismo, el cambio climático, la pérdida de las pensiones, etc.

Por lo demás, se identifica con su bello (o no tan bello) cuerpo y se preocupa obsesivamente de su aspecto físico, su indumentaria, sus complementos, su apariencia de cara a los demás… Come de forma compulsiva, engorda, y luego va al gimnasio, hace deporte, hace dietas, toma pastillas, se hace liposucciones y cirugía estética… o está obsesionado con su dieta vegetariana, sus productos naturales y ecológicos, etc; son dos caras aparentemente muy distintas… de una misma moneda.

Y mientras tanto, enferma, va al médico, lo machacan a medicamentos y terapias agresivas, lo llevan de un sitio a otro, le hacen mil y una pruebas, se obsesiona con sus índices y marcadores y se olvida de vivir. Está literalmente aterrado por la muerte, hasta que lo acaban fulminando. Pero no sabe por qué está aquí ni le preocupa.

¿Quiere ver al Homo imbecilis en su ambiente?

Está en la oficina pegado a una pantalla de ordenador, en una cadena de montaje industrial colocando piezas, en el metro jugando con su móvil, en el fútbol gritando como un poseso, en el restaurante devorando una paella, en la playa tostándose junto a otros miles de tostados, en las manifestaciones promovidas por “movimientos populares”, en los megaconciertos de música electrónica, en un gran complejo comercial buscando las mejores ofertas, en un gigantesco atasco de coches a la entrada de una ciudad, en una larga cola frente al mostrador de una entidad bancaria…

El Homo imbecilis es, en suma, un pobre desgraciado, un robot, un pelele, un mamarracho, un pedazo de carne, una cosa sin espíritu ni voluntad.

O dicho de otro modo, nace dormido, vive dormido y muere dormido (y donde dice “dormido” también pueden poner “anestesiado” o “hipnotizado”). A esto hemos llegado… para satisfacción del amo.

Pero no seamos derrotistas; la evolución (y no precisamente biológica) tal vez pronto nos depare alguna sorpresa, cuando el Homo imbecilis empiece a mirar para dentro cada vez más y encuentre al ser que realmente es.

Parece que algunos ejemplares de esta especie ya han entrado en esta fase… y en este caso, el amo ya no está tan satisfecho.

Articulo basado en el libro “La historia imperfecta” de Xavier Bartlett.

Artículos relacionados: idiocracia ¿estamos en los comienzos de un apocalipsis idiota?

Es imprescindible dejar de pensar en el crecimiento económico.

La estadounidense Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el más prestigioso organismo internacional dedicado a la monitorización de la temperatura del planeta, nos ha impactado con una muy preocupante noticia: marzo de 2017 ha marcado como hito el ser el primer mes en 1.647 meses en el registro (137 años) en que las temperaturas globales sobrepasan 1ºC la media del siglo XX (ya elevada por el calentamiento global) en ausencia del fenómeno de El Niño, que como recordarán fue muy potente durante el año pasado. Ha sido el segundo marzo más caluroso en los 137 años (el primero fue en 2016) y el quinto mes más caluroso (el resto han sido todos en los últimos dos años). Es evidente que el calentamiento global se está acelerando y que numerosos bucles que lo realimentan positivamente están conjuntándose para ello (disminución del albedo, aumento del metano por el ‘fracking‘ y la fusión del permafrost, aumento acelerado del CO2 por diversas causas…). Prácticamente nadie con unos conocimientos sólidos duda ya de que la causa de este calentamiento es la actividad humana.

El metabolismo de la actividad de 7.500 millones de seres humanos, cada uno de los cuales equivale a cinco humanos preindustriales, es decir, un total de casi 40.000 millones de personas equivalentes, está desequilibrando totalmente la biosfera y, lejos de corregir la trayectoria, cada vez apretamos más el acelerador.

Podemos ver en el siguiente gráfico la evolución del consumo per cápita de energía en los últimos 200 años. Se ve claramente cómo este se ha multiplicado aproximadamente por cuatro desde entonces (ya había subido algo para 1820 desde los niveles preindustriales) y cómo este crecimiento ha sido especialmente fuerte en los periodos 1945-1979 (los ‘treinta gloriosos’) y a partir de 2000 (sobre todo por el brutal aumento del consumo en China).

Aunque no cabe duda de que hay aumentos en la productividad y en la eficiencia, es un mito muy peligroso el pensar que estas mejoras son ilimitadas, y estas creencias demuestran un desconocimiento total de los fenómenos físicos subyacentes. Las mejoras iniciales son relativamente sencillas, pero las subsiguientes son cada vez más difíciles hasta que se vuelven inapreciables. Es la implacable ley de los rendimientos decrecientes, que cualquiera que se haya dedicado a optimizar procesos productivos ha conocido por propia experiencia. Como expuse en este artículo, la Humanidad está aumentando desde hace décadas la inversión en mejoras de la productividad aproximadamente un 7% cada año, mientras que las mejoras conseguidas son del 1%. El resto del crecimiento mundial proviene de aumento en los insumos de la economía.

La economía mundial representa simplemente la producción de bienes y servicios, cuyo significado físico corresponde al concepto de trabajo. Por eso se habla muchas veces, dado que la sociedad humana está compuesta por seres vivos y sus extensiones en forma de maquinaria, de metabolismo de la sociedad industrial, ya que cuando se generan esos procesos físicos que llamamos economía, producimos calor y desechos (que en el caso de la sociedad industrial son materiales inútiles, contaminantes o no, incluidos gases como el CO2), exactamente lo mismo que los seres vivos.

Este metabolismo de la actividad humana está cambiando las condiciones de la biosfera, y cuanto más se incremente esta actividad, más cambiarán

El problema que estamos teniendo, básicamente, es que este metabolismo de la actividad humana está cambiando las condiciones de la biosfera, y cuanto más se incremente esta actividad, más se cambiarán. Muchas personas no se preocupan demasiado por esta cuestión debido a que no consideran relevante un aumento de las temperaturas globales de uno, dos o tres grados centígrados o bien porque piensan que ya encontraremos una solución. Pero ambas creencias son erróneas, al menos en el estado actual del conocimiento. En primer lugar, no hay prueba alguna de que el aumento de las temperaturas vaya a detenerse en 2º C ni en 3º C (1º C ya se ha sobrepasado). Las emisiones de CO2 están aumentando más rápido que nunca, como se ve en el gráfico.

Se sabe que la mayor extinción en la historia de la Tierra se produjo hace unos 250 millones de años. Tan importante fue el evento que marca el límite entre el Pérmico y el Triásico. El 95% de las especies marinas se extinguieron, siendo también enorme, aunque algo menor, la mortandad en tierra firme. A día de hoy, existen evidencias bastante claras de que este proceso se produjo por el desencadenamiento del llamado ‘fusil de clatratos‘, que es la desestabilización de los hidratos de metano del lecho marino, que de esta forma liberan grandes cantidades de metano a la atmósfera. Siendo el metano un potentísimo gas de efecto invernadero, provocó un aumento enorme de las temperaturas de océanos y atmósfera, que fue lo que en última instancia causó la extinción masiva. Esta desestabilización de los hidratos de metano se produjo por un aumento de las temperaturas hasta cierto umbral debido en aquel acaso a masivas erupciones volcánicas.

el desierto y las temperaturas aumentan peligrosamente

En nuestro caso, existe también este peligro de desestabilización, que ya se está viendo en el permafrost de la tundra, pero sería por la liberación masiva de CO2 atrapado en el subsuelo en forma de combustibles fósiles y liberado por nuestra actividad económica.

No hay indicio alguno de que las renovables puedan tomar el relevo, al menos garantizando niveles de consumo ni remotamente parecidos a los actuales. A día de hoy, son engorrosas de usar por los problemas de intermitencias y además caras. En Europa, por ejemplo, las brutales inversiones de más de un billón de euros en renovables no han servido más que para cubrir una minúscula parte del suministro de energía primaria.

Y sobre el tema de otras soluciones como las basadas en geoingeniería, se hallan totalmente en sus inicios. Se sabe poquísimo sobre su coste y resultados.

La única solución racional a todas luces sería reducir la actividad económica mundial

Visto el estado actual del conocimiento y la gravedad y aceleración del cambio climático, la única solución racional a todas luces sería reducir la actividad económica mundial. Sabemos que la felicidad de las personas aumenta rápidamente cuando sus necesidades materiales básicas son cubiertas (comida, seguridad y cobijo), pero a partir de entonces los aumentos de bienes materiales apenas contribuyen al incremento de la felicidad, algo que vemos en el siguiente gráfico. También vemos cómo hay gente muy feliz en países con rentas bastante bajas. Por ejemplo, los colombianos, mexicanos y venezolanos se reportan tan felices como suizos o daneses. Ello casi con seguridad responde a la estructura de esas sociedades, en que la familia y el grupo social es muy importante.

Ello nos lleva a plantearnos la irracionalidad de la insistencia actual en incrementar la producción material a costa de lo que sea, visto que realmente no nos lleva a ser más felices. Muchos de nosotros, si decidiéramos individualmente, no hay duda de que elegiríamos la vía de la moderación. Y si fueran grupos pequeños y cohesionados, probablemente mucho más. Pero la tragedia es que en este mundo enorme y fragmentado en el que vivimos no existe nada parecido a una sabiduría colectiva, y en lugar de comportarnos como un superorganismo inteligente nos comportamos como las bacterias en una placa Petri o las levaduras en un tanque de fermentación. ¿Existe solución a esta situación? Quisiera pensar que sí. De hecho somos muchos y muchas quienes pensamos que sí, a pesar de las enormes dificultades, y nos negamos a arrojar la toalla. Y espero que seamos cada vez más.

fuente: blogs.elconfidencial.com/economia/grafico-de-la-semana/2017-04-21/dejar-pensar-crecimiento-economico-calentamiento-global_1370039

 

A %d blogueros les gusta esto: