¿Existió una civilización inteligente en la Tierra hace millones de años?. Los científicos tienen pruebas.

Esta civilización, o civilizaciones, habrían existido muchos millones de años atrás en la Tierra, para ser precisos hace 56 millones de años. Ahora, los científicos preguntan si habría evidencias de tales civilizaciones existiendo en la Tierra.

Si echamos un vistazo a la larga historia de nuestro planeta, veremos que hace casi sesenta millones de años, nuestro planeta experimentó temperaturas mucho más cálidas que las actuales, y los polos del planeta se derritieron. Este hecho histórico ha llevado a algunos científicos a aventurarse en lo desconocido y reflexionar sobre si es posible que este evento -el Máximo Térmico Paleoceno-Eoceno (PETM) – sea el resultado del calentamiento global causado por una civilización que existía en la Tierra antes de nuestra humanidad.

Y aunque esto pueda sonar como algo que los científicos realmente no investigarían, ya que, como muchos pensarán: “Suena como el tipo de conspiración chiflada que se puede encontrar en los archivos de  ‘ancient aliens’.

Para investigar la idea de una posible civilización inteligente prehistórica, el profesor Adam Frank, de la Universidad de Rochester, y Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales (GISS) de la NASA, examinaron que ocurriría con las evidencias dejadas tras nuestra extinción.

En un artículo de The Atlantic, Adam Frank, preguntó lo que muchos otros expertos se han abstenido de preguntar. El profesor Frank escribe: “Aquí hay un enigma. Si la actividad industrial de una especie anterior es de corta duración, es posible que no podamos verla fácilmente. Los picos del PETM en su mayoría nos muestran las escalas de tiempo de la Tierra para responder a lo que sea que lo causó, no necesariamente la escala de tiempo de la causa”.

“Por lo tanto, podría tomar métodos de detección dedicados y nuevos para encontrar pruebas de un evento verdaderamente efímero en sedimentos antiguos. En otras palabras, si no lo estás buscando explícitamente, es posible que no lo veas”. Esta no es solo otra teoría de conspiración preparada por un científico.

El profesor Frank se preguntó sobre lo que nuestra civilización podría dejar atrás si perece un día, y que otras civilizaciones potenciales pueden encontrar en la Tierra. ¿Identificarán nuestra civilización con los plásticos que hemos vertido en el océano? ¿Nos encontrarán debido a los químicos que hemos estado usando? ¿O no encontrarán evidencia de una antigua civilización en la Tierra antes de ellos porque hemos estado usando combustibles fósiles?

El profesor Frank aclara que si bien no existe evidencia de una antigua civilización avanzada que existiera en la Tierra antes que nosotros, la idea plantea una serie de posibilidades con respecto al ciclo de la vida y cómo puede operar en otros mundos alienígenas distantes. Él explica en el artículo que las civilizaciones pueden inadvertidamente, a través de su colapso, crear las condiciones necesarias para producir más combustibles fósiles, para que en el futuro, una civilización aparezca.

“Nuestro trabajo también abrió la posibilidad especulativa de que algunos planetas podrían tener ciclos impulsados ​​por combustibles fósiles de construcción y colapso de una civilización. Si una civilización usa combustibles fósiles, el cambio climático que provoca puede conducir a una gran disminución en los niveles de oxígeno en el océano. Estos bajos niveles de oxígeno (llamado anoxia del océano) ayudan a desencadenar las condiciones necesarias para fabricar combustibles fósiles como el petróleo y el carbón en primer lugar. De esta manera, una civilización y su desaparición podrían sembrar la semilla de nuevas civilizaciones en el futuro”.

Al preguntar sobre las civilizaciones perdidas en el tiempo profundo, también estamos preguntando sobre la posibilidad de reglas universales que guíen la evolución de todas las biosferas en todo su potencial creativo, incluida la aparición de civilizaciones. Incluso sin los paleocenianos que conducen la recogida, ahora solo estamos aprendiendo a ver cuán rico podría ser ese potencial.

 

Otras pruebas para reflexionar: 5 objetos misteriosos que datan de hace millones de años.

Técnicamente hablando, estos artefactos no deberían existir y, según la ciencia convencional, no existen. Sin embargo, en todo el mundo se ha encontrado un conjunto de objetos enigmáticos que apuntan a la posibilidad de que la vida avanzada haya florecido en la Tierra, antes de la llegada de los humanos modernos, hace millones de años.

A pesar de este hecho, se han encontrado en todo el mundo una serie de extraños y extremadamente antiguos artefactos que en última instancia cuestionan los orígenes humanos y la historia humana.

¿Hace cuánto tiempo aparecieron los humanos modernos en la Tierra? ¿De dónde venimos? Y, ¿es posible que antes de la llegada del Homo Sapiens, otra especie diferente habitara la Tierra, tal vez hace millones de años?

Martillo antiguo que predica a los humanos

Echemos un vistazo a un artefacto descubierto en Londres, Texas, EE. UU., en 1934. Lo que parece ser un martillo ordinario es, de hecho, un martillo incrustado en piedra.

Lo que lo hace extremadamente interesante es la edad del objeto; se cree que data de hace 400 millones de años.  Imposible, ¿verdad?

Se cree que este misterioso martillo se originó en la roca de la época ordovicia, hace más de 400 millones de años. Los investigadores consideran que desde que la cabeza del martillo fue hallada incrustada en la roca, apunta a la posibilidad de que el proceso de incrustación se realizara bajo diferentes condiciones atmosféricas a la corriente, y con diferentes presiones atmosféricas más similares a las del pasado remoto.

Según los estudios del Instituto Metalúrgico de Colombia, el mango interior se sometió al proceso de carbonización, la cabeza del martillo se construyó con una pureza de hierro que sólo se puede lograr con la tecnología moderna. Según el análisis, la cabeza del martillo consiste en 97 hierro puro, 2 por ciento de cloro y 1 por ciento de azufre.

Hay una huella de hace 290 millones de años, y no debería existir. Jamás.

Una roca del período pérmico -hace unos 290 millones de años- tiene un curioso detalle en su superficie.

Descubierta en Nuevo México, la roca del Permian Periodo presenta una huella humana. Pero, los humanos no existían en la Tierra hace 290 millones de años, así que ¿cómo es posible? Curiosamente, el Permian (junto con el Paleozoico) terminó con el evento de extinción del Permian-Triásico, la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra, en la que casi el 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres se extinguieron. La recuperación del evento de extinción del Permian-Triassic fue prolongada; en tierra, los ecosistemas tardaron 30 millones de años en recuperarse.

Como señaló el Dr. Don Patton, la huella es genuina. Si lo es, significaría que hace cientos de millones de años, un tipo diferente de humano llamó a la Tierra su hogar. Por supuesto, según la evidencia científica, eso no es realmente posible. El período pérmico fue mucho antes de que existieran las aves, los dinosaurios y el hombre.

Una huella gigante que no tiene ningún sentido.

Es enorme. Es antiguo. Es sorprendente.

Situado en Sudáfrica, en las proximidades de la ciudad de Mpaluzi, cerca de la frontera con Swazilandia es una roca misteriosa que tiene una característica increíble.

Un bloque de granito masivo tiene una huella masiva incrustada en su superficie. Los geólogos creen que el bloque de granito data de hace unos 200 millones de años.

Esta huella fascinante fue descubierta hace más de cien años cuando un cazador llamado Stoffel Coetzee tropezó con ella en 1912 mientras cazaba en la zona. La huella dejada en el “granito áspero” mide mas de un metro de largo.

Evidencia de muchos artefactos combinados en la Tierra


Muchos investigadores creen que hay varias pruebas que apuntan a la existencia de civilizaciones antiguas muy avanzadas que existían en la Tierra hace millones de años.

Según el Dr. Alexander Koltypin, geólogo y director del Centro de Investigación en Ciencias Naturales de la Universidad Internacional Independiente de Ecología y Politología de Moscú, hay evidencia de estructuras de millones de años de antigüedad esparcidas por todo el mundo.

Durante su larga carrera, el Dr. Koltypin ha estudiado numerosas estructuras subterráneas antiguas principalmente en el Mediterráneo y ha identificado numerosas similitudes que le han llevado a creer que muchos sitios estaban interconectados. Pero lo que es más increíble, la erosión de las estructuras junto con su composición material y sus rasgos geológicos extremos le han llevado a creer que estas megaestructuras fueron construidas por civilizaciones avanzadas que habitaron la Tierra hace millones de años.

¿Tornillos y clavos de hace 300 millones de años?

Aparentemente, tenemos la historia equivocada.

¿Cuál es la posibilidad de que haya numerosos objetos recuperados en todo el mundo que datan de millones de años atrás? Si los humanos no estaban cerca en ese momento, ¿quién los construyó?

Según informes de agencias de noticias chinas, un objeto misterioso descubierto en 2002 podría ser evidencia de civilizaciones prehistóricas. Las pruebas no han logrado mostrar la composición exacta de la roca misteriosa, los investigadores que incluyen geólogos y físicos de la National Land Resources Bureau of Gansu Province, la Colored Metal Survey Bureau of Gansu Province, el Institute of Geology and Minerals Research of China Academy, Lanzhou Branch, y la School of Resources and Environment of Lanzhou College no están seguros del origen del artefacto y señalan que en este momento, todas las teorías son posibles.

De acuerdo con Lanzhou Morning News, después de una discusión sobre la posibilidad de ser hecha por el hombre y las posibles razones para su formación, los científicos unánimemente etiquetaron la piedra como una de las más valiosas en China y en el mundo de las colecciones, investigadores y estudios arqueológicos “.

Después de muchos estudios, los científicos chinos concluyeron que el artefacto no había sido hecho por las manos contemporáneas o por los niveles actuales de la tecnología, la hipótesis más aceptada es que es un producto de una civilización prehistórica.

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¿Existió una civilización que coexistió con los dinosaurios?

 

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Byung-Chul Han: ¿Por qué hoy no es posible la revolución? Desencanto, la muerte de Eros y del pensamiento.

Para descifrar la alta estabilidad del sistema de dominación liberal hay que entender cómo funcionan los actuales mecanismos de poder. El comunismo como mercancía es el fin de la revolución.

¿Por qué el régimen de dominación neoliberal es tan estable? ¿Por qué hay tan poca resistencia? ¿Por qué toda resistencia se desvanece tan rápido? ¿Por qué ya no es posible la revolución a pesar del creciente abismo entre ricos y pobres? Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación.

Quien pretenda establecer un sistema de dominación debe eliminar resistencias. Esto es cierto también para el sistema de dominación neoliberal. La instauración de un nuevo sistema requiere un poder que se impone con frecuencia a través de la violencia. Pero este poder no es idéntico al que estabiliza el sistema por dentro. Es sabido que Margaret Thatcher trataba a los sindicatos como “el enemigo interior” y les combatía de forma agresiva. La intervención violenta para imponer la agenda neoliberal no tiene nada que ver con el poder estabilizador del sistema.

El poder estabilizador de la sociedad disciplinaria e industrial era represivo. Los propietarios de las fábricas explotaban de forma brutal a los trabajadores industriales, lo que daba lugar a protestas y resistencias. En ese sistema represivo son visibles tanto la opresión como los opresores. Hay un oponente concreto, un enemigo visible frente al que tiene sentido la resistencia.

El carácter estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor; es decir, cautivador.

El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.

Es ineficiente el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con sus preceptos y prohibiciones. Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. Esta lógica de la eficiencia es válida también para la vigilancia. En los años ochenta, se protestó de forma muy enérgica contra el censo demográfico. Incluso los estudiantes salieron a la calle. Desde la perspectiva actual, los datos necesarios como oficio, diploma escolar o distancia del puesto de trabajo suenan ridículos. Era una época en la que se creía tener enfrente al Estado como instancia de dominación que arrebataba información a los ciudadanos en contra de su voluntad. Hace tiempo que esta época quedó atrás. Hoy nos desnudamos de forma voluntaria. Es precisamente este sentimiento de libertad el que hace imposible cualquier protesta. La libre iluminación y el libre desnudamiento propios siguen la misma lógica de la eficiencia que la libre autoexplotación. ¿Contra qué protestar? ¿Contra uno mismo?

Es importante distinguir entre el poder que impone y el que estabiliza. El poder estabilizador adquiere hoy una forma amable, smart, y así se hace invisible e inatacable. El sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Se cree libre. Esta técnica de dominación neutraliza la resistencia de una forma muy efectiva. La dominación que somete y ataca la libertad no es estable. Por ello el régimen neoliberal es tan estable, se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la libertad, en lugar de someterla. La opresión de la libertad genera de inmediato resistencia. En cambio, no sucede así con la explotación con la libertad. Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello, el Gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidio más alta del mundo. Uno emplea violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión.

Cada uno es amo y esclavo. La lucha de clases se convierte en una lucha interna, consigo mismo.

Hoy no hay ninguna multitud cooperante, interconectada, capaz de convertirse en una masa protestante y revolucionaria global. Por el contrario, la soledad del autoempleado aislado, separado, constituye el modo de producción presente. Antes, los empresarios competían entre sí. Sin embargo, dentro de la empresa era posible una solidaridad. Hoy compiten todos contra todos, también dentro de la empresa. La competencia total conlleva un enorme aumento de la productividad, pero destruye la solidaridad y el sentido de comunidad. No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados.

No es posible explicar el neoliberalismo de un modo marxista. En el neoliberalismo no tiene lugar ni siquiera la “enajenación” respecto del trabajo. Hoy nos volcamos con euforia en el trabajo hasta el síndrome de Burnout [fatiga crónica, ineficacia]. El primer nivel del síndrome es la euforia. Síndrome de Burnout y revolución se excluyen mutuamente. Así, es un error pensar que la multitud derroca al empire parasitario e instaura la sociedad comunista.

¿Y qué pasa hoy con el comunismo? Constantemente se evocan el sharing (compartir) y la comunidad. La economía del sharing ha de suceder a la economía de la propiedad y la posesión. Sharing is caring, [compartir es cuidar], dice la máxima de la empresa Circler en la nueva novela de Dave Eggers, The Circle. Los adoquines que conforman el camino hacia la central de la empresa Circler contienen máximas como “buscad la comunidad” o “involucraos”. Cuidar es matar, debería decir la máxima de Circler. Es un error pensar que la economía del compartir, como afirma Jeremy Rifkin en su libro más reciente La sociedad del coste marginal nulo, anuncia el fin del capitalismo, una sociedad global, con orientación comunitaria, en la que compartir tiene más valor que poseer. Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.

El cambio, celebrado por Rifkin, que va de la posesión al “acceso” no nos libera del capitalismo. Quien no posee dinero, tampoco tiene acceso al sharing. También en la época del acceso seguimos viviendo en el Bannoptikum, un dispositivo de  exclusión, en el que los que no tienen dinero quedan excluidos.  Airbnb, el mercado comunitario que convierte cada casa en hotel, rentabiliza incluso la hospitalidad. La ideología de la comunidad o de lo común realizado en colaboración lleva a la capitalización total de la comunidad. Ya no es posible la amabilidad desinteresada. En una sociedad de recíproca valoración también se comercializa la amabilidad. Uno se hace amable para recibir mejores valoraciones. También en la economía basada en la colaboración predomina la dura lógica del capitalismo. De forma paradójica, en este bello “compartir” nadie da nada voluntariamente. El capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía. El comunismo como mercancía: esto es el fin de la revolución.

“Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose”. 

Han recuerda que las redes solo quieren presentarnos aquellas secciones del mundo que nos gustan. Es decir, al final esta interconexión digital no facilita el contacto con otros, sino que sirve “para encontrar personas iguales y que piensan igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos”, escribe en La expulsión de lo distinto. La consecuencia es que nuestro horizonte de experiencias “se vuelve cada vez más estrecho”.

Nos vigilamos unos a otros

Otro efecto de esta exposición constante es que hemos creado un panóptico digital. Con su panóptico, Jeremy Bentham propuso un diseño de prisión en el que el vigilante siempre podía observar a todos los presos. En cambio, en su versión digital todos nosotros somos vigilantes y vigilados a la vez: “El Big Brother digital traspasa su trabajo a los reclusos”.

Las redes “generan un efecto de conformidad, como si cada uno vigilara al otro, y ello previamente a cualquier vigilancia y control por servicios secretos”, escribe en Psicopolítica. No necesitamos a la NSA estadounidense para buscar y exponer tuits ajenos que nos parezcan fuera de lugar y someterlos al que en su opinión es el “auténtico fenómeno de la comunicación digital”, los linchamientos.

La indignación sin discurso

Esta vigilancia acaba generando olas de indignación que “son muy eficientes para movilizar y aglutinar la atención”. Pero que también son “demasiado incontrolables, incalculables, inestables, efímeras y amorfas” como para “configurar el discurso público”, escribe en En el enjambre.

En esta movilización no hay comunicación real ni ninguna identificación con la comunidad. Tampoco se desarrolla “ninguna fuerza poderosa de acción”. Genera mucho ruido, pero ninguna voz, ningún público articulado. Las multitudes indignadas son fugaces y dispersas, “enjambres de puras unidades”.

La indignación queda en nada porque “el nuevo hombre teclea en lugar de actuar”. Somos consumidores y ante la política o los movimientos sociales solo reaccionamos de forma pasiva. Y, como si se tratara de cualquier servicio o producto, nos limitamos a refunfuñar y a quejarnos, sin ir más allá.

Una sucesión de instantes

En redes compartimos toda clase de información: nuestras opiniones, nuestras fotos, nuestro currículum… “Sin saber quién, ni qué, ni cuándo, ni en qué lugar se sabe de nosotros”, recuerda en Psicopolítica. Todo lo que publicamos es susceptible de empaquetarse y venderse en forma de datos. Es decir, no solo nos explotan durante el tiempo de trabajo, “sino también a toda la persona, la atención total, incluso la vida misma”. Lo hacemos además de forma voluntaria y gratuita.

El big data puede ser incluso peor que el Gran Hermano, ya que no olvida nada. Cualquier error o indiscreción seguirá apareciendo en Google dentro de décadas.

Quizás no pensamos en lo que ocurrirá dentro de décadas porque también ha cambiado la forma en la que experimentamos el tiempo. No es que se haya acelerado, como se dice en ocasiones, sino que se trata de un tiempo atomizado, en el que “todos los momentos son iguales entre sí” y en el que se “destruye la experiencia de la continuidad”, explica en El aroma del tiempo. Vivimos en un “shock del presente”, como apuntaba el ensayista Douglas Rushkoff: nuestro día a día se organiza alrededor de las notificaciones del móvil, sin permitirnos ni un solo momento vacío.

Nuestros tuits no narran “ninguna historia de vida, ninguna biografía”. Es solo adición y no narración. Lo mismo ocurre con todo lo que acumulamos en Facebook: fotos, publicaciones, comentarios… Esa memoria digital se parece a un trastero en el que amontonamos todo lo que ni usamos, ni tiramos. Es decir, al final no somos capaces ni de olvidar ni de recordar.

Estos instantes no tienen ningún elemento en común, “ningún proceso vital más allá de la búsqueda de la excitación continua”. Y de ahí procede el ritmo nervioso que caracteriza a la vida actual. Se vuelve a empezar una y otra vez, se hace zapping entre las “opciones vitales”. Nos apresuramos de un presente a otro sin aprender de lo vivido ni planificar el futuro. “Así es como uno envejece sin hacerse mayor”, escribe Han. Y añade, para rematar, “por eso la muerte, hoy en día, es más difícil”.

Aunque Han no es muy optimista, sí que ofrece una solución: la contemplación, el silencio. Pero no se refiere a apartarse del mundo ni volver a una sociedad premoderna, “sino de pararnos a pensar, a mirar”, para poder así reflexionar acerca de nuestras vidas y darles ese sentido, esa narrativa que se corre el riesgo de perder. Y, también, para evitar caer en engaños, como cuando confundimos la autoexplotación con la realización personal o como cuando olvidamos que el trabajo es solo un medio y no un fin en sí mismo.

Byung-Chul Han, pensador coreano afincado en Berlín, es la nueva estrella de la filosofía alemana. La asfixiante competencia laboral, el exhibicionismo digital y la falaz demanda de transparencia política son los males contemporáneos que analiza en su obra.

Por qué Eros agoniza y el pensamiento llega a su final.

Uno de los ensayos que mejor acogida está teniendo en España es La agonía del Eros (Herder editorial), la obra del filósofo de la Universidad de las Artes de Berlín Byung-Chul Han. En ella, el pensador alemán de origen coreano parte de las teorías sobre la forma en que seleccionamos hoy a nuestras parejas descritas por la socióloga Eva Illouz para señalar cómo el amor está amenazado por algo más que la libertad sin fin y las enormes posibilidades de elección.

Antes, argumenta Illouz, estábamos ligados a nuestro entorno, de forma que el número de partenaires que podíamos conocer era limitado; hoy existen muchísimas más posibilidades de elección gracias a internet y eso, entre otros factores, nos ha hecho mucho más utilitaristas. Para Han, el problema va mucho más allá, ya que vivimos en una sociedad narcisista, donde la libido se invierte en la propia subjetividad y el mundo se presenta sólo como una proyección de sí mismo. Esa “erosión del otro” es la que mata al Eros, porque el narcisista no puede encontrar nada fuera que sea distinto de sí, y por lo tanto no hay nada que pueda amar.

La mejor prueba de esa erosión del otro está en el porno, que es la antípoda del Eros porque aniquila la sexualidad misma. Bajo este aspecto, dice Han, es incluso más eficaz que la moral: lo obsceno en el porno no es el exceso de sexo, sino que allí no hay sexo. La sexualidad hoy, no está amenazada por aquella razón pura que, adversa al placer, evita el sexo por ser algo sucio sino por la pornografía.

Esa ‘erosión del otro’ es la que mata al Eros, porque el narcisista no puede encontrar nada fuera que sea distinto de sí, y por lo tanto no hay nada que pueda amar.

El porno es expresión exacta del narcisismo típico de nuestra época, que es el correspondiente a una “sociedad del rendimiento”. Antes, la palabra mágica era “deber”: estábamos constreñidos por lo que teníamos que hacer, obligaciones morales cargadas de prohibiciones; hoy, dice Han, estamos obligados a “poder”, esto es, a rendir, a conseguir resultados, a llegar más allá. Esta actitud, que es muy evidente en lo laboral, es también constitutiva de nuestras relaciones afectivas. Según Han, el amor se positiva hoy como sexualidad, una operación que está sometida a su vez al dictado del rendimiento y donde el cuerpo equivale a una mercancía. Tenemos que rendir sexualmente hasta satisfacernos al máximo. En ese contexto, el deseo del otro es reemplazado por el confort de lo igual.

Las causas del desencanto

Insistir en el rendimiento no puede más que hacernos caer en la decepción, tan frecuente en la sociedad actual. Para Han, la principal causa del desencanto no es el aumento de las fantasías sino que las elevadas expectativas. Queremos rendir, disfrutar al máximo, con lo cual no es extraño que la realidad venga después revestida de un aire decepcionante. Pero eso no tiene nada que ver con la fantasía (“el porno, que en cierto modo lleva al máximo la información visual, destruye la fantasía erótica”), sino con la ausencia de una negatividad que nos obligue a salir de esa dinámica repetida. Sólo la aparición del Eros, que es la aparición del otro, rompe con esa tarea contable y mecánica. Sólo la existencia de un otro no instrumentalizable puede sacarnos de ahí, afirma Han.

Byung Chul Han.

Los males que aquejan al amor y al Eros no permanecen sólo en el terreno de los sentimientos y las experiencias sexuales, sino que tienen también su traducción en el ámbito del intelecto. Según Han, el pensamiento calculador, que es el que carece de esa resistencia que introduce la mera existencia del otro, se convierte en repetitivo y aditivo y nos conduce directamente hacia el final de la teoría.

Han cita a Chris Anderson, jefe de la revista Wired, y su afirmación de que el desarrollo de los datos masivos o big data hace superflua la teoría. La misma idea siguen el profesor de Oxford Viktor Mayer-Schöngerger y del editor de datos de The Economist Kennet Cukier (Big data, la revolución de los datos masivos, Ed. Turner) con la llegada de los datos masivos nos alejamos de la tradicional búsqueda de la causalidad.

El fin de la teoría

Como seres humanos hemos sido condicionados para entender el mundo a través de los porqués, y a tratar de gestionarlo desde ese conocimiento causal. En un mundo de datos masivos ya no nos es necesario, sino que podemos actuar a través de algo mucho más útil, como son las correlaciones. Se trata de medir las distintas variables relacionadas en un fenómeno y poner los datos en común. De ese modo, y a través de los mecanismos analíticos digitales, descubriremos qué es lo que pasa aunque no sepamos por qué. “Las correlaciones no nos dicen la causa de lo que ocurre, pero sí nos alertan de que algo pasa”, aseguran Mayer y Cukier.

Imaginemos que podemos medir los datos de los días previos de las ciudades que sufrieron un terremoto. Hasta la fecha, lo que tratábamos de hacer era entender qué ocurría, buscar una explicación a partir de la cual comprender el fenómeno y prevenir futuras desgracias. Ahora no: simplemente debemos cruzar los datos disponibles, pulsar enter, y esperar que la máquina nos ofrezca correlaciones. Si hay variables que se repiten en todos los casos, sabremos ya que algo está ocurriendo aunque no lo entendamos. Algunas de ellas pueden tener sentido, otras no, pero nos da igual. Si en todas las ciudades el gasto energético estaba en un pico alto o si era la misma hora del día o si sus alcantarillas estaban llenas, no entraremos a valorar por qué ocurre eso, sólo tendremos en cuenta que eso ocurrió cuando se produjo la catástrofe.

Para Han esto es un error porque “no hay un pensamiento llevado por los datos. La ciencia positiva, basada en ellos, que se agota con la igualación y la comparación, pone fin a la teoría en modo amplio… La ciencia positiva, guiada por los datos, no produce ningún conocimiento o verdad”. Para Han, lo que nos ofrecen son informaciones, pero eso no supone ningún conocimiento en sí mismo, porque éstas no cambian ni anuncian nada y por lo tanto carecen de consecuencias. Sin embargo, “el conocimiento, cuando le precede una experiencia, puede conmover hondamente lo que ha sido en conjunto y hacer que comience por algo diferente”. Los datos no nos sacan del “infierno de lo igual”, necesitamos de la teoría y del pensamiento para eso.

 

El misterio de la masonería

La masonería nace oficialmente a principios del siglo XVIII con la constitución en 1717 de la Gran Logia de Inglaterra. Sin embargo, esta sociedad iniciática tiene antecedentes que se remontan a  los gremios profesionales herméticos de la Baja Edad Media que obstaculizaban el intrusismo laboral de sus artes y oficios con códigos secretos y prácticas ocultas. La masonería estaría relacionada con el gremio de los albañiles (en inglés “mason” y en francés “maçon”) que alcanzó gran prestigio en la construcción de las catedrales.

Es frecuente la definición de la masonería o francmasonería como una institución cuya finalidad es la búsqueda de la verdad a través del estudio filosófico de la condición humana, el estudio científico de la naturaleza y el cultivo de las artes. Asimismo, se pretende desarrollar la evolución personal y el progreso social. (Esto es tan general que se podría aplicar a multitud de agrupaciones y confesiones). La masonería es una organización con un marcado carácter iniciático, selectivo, jerárquico y discreto, que pretende estar orientada por principios humanistas y filantrópicos. Tiene una estructura federal unida por lazos comunitarios fraternos. Lo ritual y lo simbólico son elementos determinantes en la institución: las enseñanzas ocultas se llevan a cabo con símbolos y alegorías especialmente relacionadas con la albañilería y la construcción de edificios como las catedrales medievales. La masonería moderna, también llamada “especulativa”, se comprende como un sistema moral particular enseñado mediante el simbolismo de la construcción. No obstante, sus verdaderos objetivos son difícilmente identificables y definibles en tanto que se trata de una institución que sigue siendo un misterio para el exterior, del mismo modo que sigue siendo un misterio su campo real de influencia.

Ilustración de Mark Manapul.

El primer período es denominado “masonería operativa”, el cual concluyó por el fin de la época de las grandes catedrales, puesto que los gremios quedaron en desuso. El sistema gremial de formación fue desapareciendo en favor de facultades y academias de arquitectura. Del mismo modo, la utilidad profesional también fue disminuyendo. Sin embargo, el prestigio se conservó, por lo cual profesionales acaudalados de diferentes ámbitos que patrocinaban obras quisieron incorporarse, y empezaron a ser admitidos con el estatus de “masones aceptados”. Entre los siglos XVII y XVIII los masones aceptados superaron en número a los constructores operativos, y acabaron haciéndose con el control de las logias. De esta forma comenzó la “masonería especulativa” o moderna, la cual tendió a prescindir del oficio y las artes de construcción y el motivo cooperativo gremial, pero mantuvo la simbología y el carácter discreto e iniciático.

La masonería moderna se centra en el perfeccionamiento del individuo para la construcción de un templo ideal: la Humanidad. Las Constituciones de Anderson de 1723 de la Gran Logia de Inglaterra fijaron los ideales filantrópicos de la masonería que pretendía pulir la moral de los iniciados. Las herramientas prácticas de la masonería operativa fueron perdiendo su utilidad y adquiriendo un significado simbólico. A su vez, se defendía el humanismo y se mantuvo una postura teísta que abogaba por un único dios: el Gran Arquitecto del Universo (principio creador o fundamento de una realidad en orden).

Organización del templo masónico.

En los siglos XVIII y XIX la masonería se extendió por Europa y América y en las diversas sociedades empezaron a surgir diferencias, especialmente debido a la cuestión teológica y a la incorporación de las mujeres en las logias. La masonería regular hace referencia a aquellas logias que siguen reglas básicas como las constituciones tradicionales de la masonería especulativa. Debido a la discrepancia sobre el contenido de dichas normas regulativas, se han establecido dos facciones principales además de un buen número de logias menores que no siguen a ninguna de las anteriores.

Las dos corrientes son la masonería regular anglosajona, o simplemente regular, liderada por la Gran Logia Unida de Inglaterra, y la masonería regular continental, o liberal o adogmática, cuyo mayor exponente es el Gran Oriente de Francia. Ambas reconocen que las logias deben tener una legitimidad de origen y el respeto a las Constituciones de Anderson. La masonería regular contempla la obligatoriedad de la creencia en un ser supremo, los juramentos se hacen sobre el Volumen de la Ley Sagrada (algún libro sagrado que represente la trascendencia), se prohíbe la discusión de temas como la política y la religión y no son admitidas las mujeres en las iniciaciones. La corriente liberal, por su parte, se caracteriza por la defensa de la libertad de conciencia, la discusión de ideas sociopolíticas y la aceptación de la iniciación femenina.

El elemento más destacado y conocido es el carácter secreto de la institución. Sin embargo, la masonería no se corresponde con el secretismo de las sociedades ocultas tradicionales, en las que hasta la propia existencia de los grupos es escondida. Hay quien habla de “sociedades discretas” en lugar de secretas, pues la presencia de estas sociedades es conocida no sólo por parte de sus miembros. Ahora bien, lo oculto es central en esta institución en lo que respecta a diversos aspectos. Entre otras particularidades, existen ceremonias cuyo contenido sus participantes juran no desvelar, se usan símbolos y códigos cuyo significado completo está reservado a los miembros, se tratan temas relacionados con misterios ocultos concernientes a la espiritualidad con metodologías que presuntamente exceden los límites de la lógica racional por su culminación o se influye de manera subrepticia en la organización social.

Albert Pike, uno de los masones más importantes. Llegó a ser Soberano Gran Comendador de la Jurisdicción Meridional y escribió “Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry”.

La masonería está organizada en logias locales que integran la vida social de los miembros y los negocios de la institución. La logia es el elemento organizativo básico con una cantidad mínima de maestros y de hermanos (miembros). La pertenencia está cerrada y reglada, requiriendo condiciones para su incorporación como ritos iniciáticos. Dicha incorporación supone la adquisición de determinados hábitos y el establecimiento de lazos que constituyen una unidad de organización social, política y comercial. Esta unidad es flexible en el sentido de que admite componentes múltiples dentro de una hermandad en igualdad.

La organización masónica es una estructura jerárquica y rígida dividida en grados. Los tres primeros grados se denominan Grados de Oficio, que son el fundamento de la masonería simbólica universal. Estos tres grados son: aprendizcompañero y maestro. Además, existen distintos ritos que perfeccionan la condición de maestro en grados adicionales. Los principales ritos que organizan las logias son el rito escocés y el rito de York. El primero divide a sus miembros en 33 grados y el segundo en 13. El más extendido de los dos es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Los tres grados simbólicos mencionados constituyen la masonería azul, los grados capitulares van desde el cuarto al decimoctavo y forman la masonería roja, los grados filosóficos son los comprendidos entre el decimonoveno y el trigésimo grado y son la masonería negra y, finalmente, los grados sublimes son los tres últimos, los cuales conforman la masonería blanca. El trigésimo tercer grado es el Soberano Gran Inspector General. En este mismo rito, del cuarto al decimocuarto grado forman la Logia de Perfección (cada grado con su denominación propia), el decimoquinto es Caballero de Oriente, el decimosexto es el Príncipe de Jerusalén, el decimoséptimo es Caballero de Oriente y Occidente, el decimoctavo es el Soberano Príncipe Rosacruz, del grado decimonoveno al trigésimo segundo forman el Consistorio de Príncipes del Real Secreto (cada grado con su denominación propia) y el trigésimo tercer grado es el Sublime Gran Comendador.

Grados masónicos.

La investidura del candidato comienza con la presentación del aspirante con los ojos vendados ante los que van a ser su hermanos. Tras diversas pruebas simbólicas, el postulante es llevado hasta el Venerable Maestro que le quita la venda. El Maestro le quita la venda de la ignorancia y le desvela las luces del conocimiento. El aspirante está despojado de objetos metálicos, representando el desapego de los bienes mundanos. Además, viste con ropa sencilla de color blanco y con el pecho derecho y la pierna izquierda descubiertos para representar humildad. El candidato hace el juramento de mantener el secreto frente a un altar con un libro sagrado. En ese momento recibe el mandil, el martillo y el cincel y la regla de veinticuatro pulgadas. Al iniciado se le enseñan los pilares del templo que representan la fortaleza, la sabiduría y la belleza; y los tres grandes maestros místicos de la masonería relacionados con el templo de Jerusalén: el rey Salomón (su promotor), el rey Hiram de Tiro (ayudó en la construcción) e Hiram Abif (su arquitecto).

Representación de un rito de iniciación.

Entre los símbolos masónicos más característicos encontramos el compás y la escuadra, que suelen ir juntos: el primero es un instrumento de medida para garantizar la armonía, el orden y la belleza, que representa la sabiduría y está relacionado con el círculo. El compás simboliza la creación de un cosmos ordenado, es una herramienta del Gran Arquitecto. La escuadra simboliza el plano terrestre, cuyo espacio simbólico (el cuadrado y la cruz) representa la idea del templo. La escuadra también se refiere a la virtud y el compás a los límites y el respeto. El candelabro de siete brazos hace referencia al entendimiento iluminado, el delantal o mandil alude al trabajo, la humildad y la pureza, el mazo y el cincel simbolizan la combinación de la fuerza de voluntad y la finura de la inteligencia, la espada flamígera representa la fuerza y el poder, y el mallete de madera es un símbolo de autoridad.

Compás y escuadra. La letra “G” y la “A” (formada por el compás) aluden al Gran Arquitecto del Universo.

Es muy discutible la influencia de los masones en la sociedad. Por un lado, es fácil encontrar simbología relacionada con la masonería en diversos ámbitos culturales y cotidianos, pero también es cierto que se trata de representaciones tan comunes que es muy normal su uso sin ninguna intención simbólica o su identificación allí donde realmente no las hay. Por otro lado, es difícil encontrar algo así como un “sustrato común” masónico que subyazca a distintas ideas, conceptos y teorías de diversos personajes ilustres que supuestamente pertenecían a esta institución. La existencia de conspiraciones no justifica el reduccionismo en el que consiste el conspiracionismo que explica el fundamento de los fenómenos sociales por la actividad de grupos supuestamente ocultos y poderosos.

Si bien es cierto que se ha pretendido asociar la masonería con el ocultismo con la intención de desprestigiarla, también hay que admitir el manifiesto carácter esotérico de esta sociedad (lo cual ya pone en cuestión la validez de sus supuestos conocimientos). Resulta paradójica la combinación entre ideales como los de la razón ilustrada –que presuntamente apoyaron los masones– y el esoterismo. Una posible explicación podría pasar por cierto gnosticismo que confiere un carácter soteriológico al conocimiento, de modo que se viven de manera religiosa algunas ideas racionales. En algunos casos se pretende la reducción de dogmas religiosos a filosofemas y, en otros, se le da una condición salvífica al conocimiento.

En definitiva, mediante los rituales, las lecturas y la transmisión de conocimientos y hábitos entre compañeros, el iniciado dispone de instrumentos y sabiduría necesaria para el desarrollo de sus virtudes y para el perfeccionamiento humano. Sin embargo, hay que decir que la masonería no está construida sobre una única idea, sino que se compone de diversos conceptos y de una sarta de prácticas y ritos en torno a los cuales se reúnen millones de miembros.

 

Bibliografía

Anderson, J. Constitutions. Ed. Kissinger Publishing Company. 2003: Montana.

Blaschke, D. y Río, S. La verdadera historia de los masones. Ed. Planeta. 2009: Barcelona.

Callaey, E. El mito de la revolución masónica: la verdad sobre los masones y la Revolución francesa, los iluminados y el origen de la masonería moderna. Ed. Nowtilus. 2007: Madrid.

Corbiere, E. La masonería. Ed. DEBOLSILLO. 2004: Buenos Aires.

MacNulty, W. K. Masonería. Símbolos, secretos, significado. Ed. Electa. 2006: Barcelona.

Pike, A. Las enseñanzas de la masonería: una ayuda a la humanidad para cultivar la libertad, la amistad y el carácter. Ed. Humanitas. 2001: Barcelona.

All under control, por qué no estalla una revolución.

¿Te has preguntado alguna vez porqué nadie reacciona ante la infame oleada de opresión y abusos de todo tipo que estamos sufriendo?¿No te produce perplejidad el hecho de que tras tantas y tantas revelaciones sobre casos de corrupción, injusticias, robos y burlas a la ley y a la población en general, a la cual se le ha robado literalmente el presente y el futuro, no suceda absolutamente nada?¿Te has preguntado porqué no estalla una Revolución masiva y por qué todo el mundo parece estar dormido o hipnotizado?

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Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial.

Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención. El hecho de que SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA. Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario.

La información ya no tiene relevancia. Desvelar los más oscuros secretos y sacarlos a la luz ya no produce ningún efecto, ninguna respuesta por parte de la población. Por más terribles e impactantes que sean los secretos revelados.

Durante décadas hemos creído que los luchadores por la verdad, los informadores capaces de desvelar asuntos encubiertos o airear los trapos sucios, podían cambiar las cosas, que podían alterar el devenir de la historia. De hecho, hemos crecido con el convencimiento de que conocer la verdad era crucial para crear un mundo mejor y más justo y que aquellos que luchaban por desvelarla eran el mayor enemigo de los poderosos y de los tiranos. Y quizás durante un tiempo ha sido así. Pero actualmente, la “evolución” de la sociedad y sobretodo de la psicología de las masas nos ha llevado a un nuevo estado de cosas. Un estado mental de la población que no se habría atrevido a imaginar ni el más enajenado de los dictadores.
El sueño húmedo de todo tirano sobre la faz de la tierra: no tener que ocultar ni justificar nada ante su pueblo. Poder mostrar públicamente toda su corrupción, maldad y prepotencia sin tener que preocuparse de que ello produzca ningún tipo de respuesta entre aquellos a los que oprime.

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Ésta es la realidad del mundo en el que vivimos y si crees que esto es una exageración, observa a tu alrededor.

El caso de España es palmario.
Un país inmerso en un estado de putrefacción generalizado, devorado hasta los huesos por los gusanos de la corrupción en todos los ámbitos: el judicial, el empresarial, el sindical y sobretodo el político. Un estado de descomposición que ha rebosado todos los límites imaginables, hasta salpicar con su pestilencia a todos los partidos políticos de forma irreparable.

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Y sin embargo, a pesar de hacerse públicos de forma continuada todos estos escándalos de corrupción política, los españoles siguen votando mayoritariamente a los mismos partidos, derivando, como mucho, algunos de sus votos a partidos subsidiarios que de ninguna manera representan una alternativa real.

Ahí está el alucinante caso de la Comunidad Valenciana, la región más representativa del saqueo desvergonzado perpetrado por el Partido Popular y donde, a pesar de todo, este partido de auténticos forajidos y bandoleros hasta hace poco ganaba las elecciones con mayoría absoluta.

Una vergüenza inimaginable en cualquier nación mínimamente democrática. Desgraciadamente, el caso de Valencia es solo un ejemplo más del estado general del país: ahí tenemos el indignante caso de Andalucía dominada desde hace décadas por la otra gran mafia del estado, el PSOE, que junto con sus socios de los Sindicatos y el apoyo puntual de Izquierda Unida han robado a manos llenas durante años y años. O el caso de Cataluña con Convergencia y Unió, un partido de elitistas ladrones de guante blanco, por poner otro ejemplo más.

Y es que podríamos seguir así por todas las comunidades autónomas o por el propio gobierno central, donde las dos grandes familias político-criminales del país, PP y PSOE, se han dedicado a saquear sin ningún tipo de recato.

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Y a pesar de hacerse públicos todos estos casos de corrupción generalizada; a pesar de revelarse la implicación de las altas esferas financieras y empresariales, con la aquiescencia del poder judicial; a pesar de demostrarse por activa y por pasiva que la infección afecta al sistema en su generalidad, en todos los ámbitos, imposibilitando la creación de un futuro sano para el país; a pesar de todo ello, la respuesta de la población ha sido…no hacer nada. La máxima respuesta de la ciudadanía ha sido “ejercer el legítimo derecho de manifestación”, una actividad muy parecida a la que hace la hinchada cuando su equipo de fútbol gana una competición y sale en masa a la calle para celebrarlo.

Es decir, nadie ha hecho nada efectivo por cambiar las cosas, excepto picar cacerolas. Y el caso de la corrupción política desvelada en España y la nula reacción de la población es solo un ejemplo de entre muchos tantos a lo largo y ancho del mundo.

Ahí está el caso del deporte de masas, azotado como está por la sospecha de la corrupción, de la manipulación y del dopaje y por la más que probable adulteración de todas las competiciones bajo el control comercial de las grandes marcas… y a pesar de ello, sus audiencias televisivas y su seguimiento no solo no se ve afectado, sino que sigue creciendo cada vez más y más y más…

Pero todos estos casos empequeñecen ante la gravedad de las revelaciones hechas por Edward Snowden y confirmadas por los propios gobiernos, que nos han dicho, a la cara, con luz y taquígrafos, que todas nuestras actividades son monitoreadas y vigiladas, que todas nuestras llamadas, nuestra actividad en redes sociales y nuestra navegación en Internet es controlada y que nos dirigimos inexorablemente hacia la pesadilla del Gran Hermano vaticinada por George Orwell en “1984”.

Y lo que es más alucinante del caso: una vez “filtradas” estas informaciones, nadie se ha preocupado de rebatirlas. ¡Ni mucho menos!

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Todos los medios de comunicación, los poderes políticos y las grandes empresas de Internet implicadas en el escándalo han confirmado públicamente este estado de vigilancia como algo real e indiscutible. Como mucho han prometido, de forma poco convincente y con la boca pequeña que no van a seguir haciéndolo…¡Incluso se han permitido el lujo de dar algunos detalles técnicos! ¿Y cuál ha sido la respuesta de la población mundial cuando se ha revelado esa verdad? ¿Cuál ha sido la reacción general al recibir estas informaciones? Ninguna.

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Todo el mundo sigue absorto con su smartphone, sigue revolcándose en el dulce fango de las redes sociales y sigue navegando las infestadas aguas de Internet sin mover ni una sola pestaña…Así pues, ¿De qué sirve saber la verdad? En el caso hipotético de que Edward Snowden o Julian Assange sean personajes reales y no creaciones mediáticas con una misión oculta, ¿De qué habrá servido su sacrificio?¿Qué utilidad tiene acceder a la información y desvelar la verdad si no provoca ningún cambio, ninguna alteración, ni ninguna transformación? ¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto? ¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades criminales dedicadas al saqueo masivo si seguimos utilizándolos? ¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones?

No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo. Afrontemos la realidad tal y como es. En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada
Informar de los hechos que verdaderamente acontecen, no tiene ninguna utilidad real. Es más, la mayoría de la población ha llegado a tal nivel de degradación psicológica que, como demostraremos, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.

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La gran pregunta es: ¿POR QUÉ?

¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado?
Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante. Está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el Individuo en la sociedad actual, pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos y resultan de lo más cotidiano.

Simplemente todo se basa en un exceso de información.
En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta en pura apatía. Y para luchar contra este fenómeno, resulta clave saber cómo se desarrolla el proceso…

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Times Square, showing 9 current Broadway Shows

¿CÓMO SE DESARROLLA EL PROCESO?

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Estrategias de manipulación

El francés Sylvain Timsit, con el título original “Stratégies de manipulation”, publicó este decálogo en la web syti.net allá por el 2002.  Estas reglas se ven reflejadas en la mayoría de empresas, corporaciones, partidos políticos y sobre todo medios de comunicación de hoy en día.

1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado,  sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisiónimpopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosaspara guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar, e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

 

Posverdad (mentira emotiva): definición y ejemplos

La post-truth es un contexto en el que no importa si los hechos son verdadero o falsos.

En el mito de la caverna de Platón, el famoso filósofo griego planteaba que la verdad es independiente de nuestras opiniones. Estará siempre ahí aunque nadie crea en ella. Es una visión muy idealista sobre lo que existe.

Sin embargo, esta idea tan poderosa también tiene un lado oscuro: la mentira también puede subsistir y acaparar toda la atención porque, si bien no describe fielmente la realidad, no le hace falta; simplemente “funciona” en nuestras cabezas. Nos permite construir un relato sobre nuestras vidas,. Por eso sobrevive.

Hace unos meses el Diccionario Oxford señaló que la palabra del año 2016 había sido post-truth, que en castellano es algo así como posverdad. Este concepto señala que entre la verdad y la mentira hay un territorio de aguas turbias que escapa a esas dos definiciones.

¿Qué es la posverdad?

La posverdad se ha definido como un contexto cultural e histórico en el que la contrastación empírica y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera a la hora de crear corrientes de opinión pública.

Básicamente, la palabra sirve para señalar una tendencia en la creación de argumentarios y discursos que se caracteriza por partir de la asunción de que la objetividad importa mucho menos que el modo en el que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y que nos hace sentir bien.

La posverdad supone un emborronamiento de la frontera entre la verdad y la mentira, y crea una tercera categoría distinta a las dos anteriores. Una en la que un hecho, ficticio o no, es aceptado de antemano por el simple hecho de encajar con nuestros esquemas mentales.

Los hechos alternativos

A la popularización de posverdad se le ha unido la del concepto alternativa facts, que en castellano se traducen como “hechos alternativos”. Mentiras, vamos. Pero con un matiz: los hechos alternativos, a diferencia de las mentiras en general, tienen detrás un potente aparato mediático y propagandístico que los respalda y que hará todo lo posible por hacer que esas falsedades parezcan explicar la realidad o, al menos, que no parezcan mentiras.

A fin de cuentas, para que algo sea un hecho alternativo necesita algo que le dé impulso y que le permita generar un discurso paralelo a la realidad sin pegarse un castañazo. De otro modo, no sería la alternativa de nada.

Los hechos alternativos, son, antes de ser bautizados como tales por la jefa de la campaña electoral de Trump cuando se le recriminó haber utilizado información falsa, la materia prima de la posverdad. O, visto de otro modo, los elementos cuya existencia han obligado a alguien a crear el concepto de posverdad y utilizarlo en politología y sociología.

Algunos ejemplos de posverdad

Como ejemplos claros de la influencia de la cultura de la posverdad podríamos mencionar el hecho que llevó a utilizar por primera vez el concepto “hechos alternativos” en un contexto de política profesional. Kellyanne Conway, la mencionada jefa de la campaña de  Donald Trump, justificó las barreras interpuestas a los ciudadanos provenientes de países de tradición musulmana que quieren entrar en los EUA señalando que dos refugiados iraquíes habían estado involucrados en la matanza de Bowling Green. La matanza de Bowling Green no ha existido.

Otro ejemplo simple de posverdad son las declaraciones de Sean Spicer, Secretario de Prensa de la Casa Blanca, asegurando que los medios de comunicación habían ocultado deliberadamente la asistencia masiva de ciudadanos con la que contó la investidura presidencial de Trump; según él, la inauguración con la mayor audiencia del mundo.

Pero, por supuesto, los hechos alternativos no han nacido con Trump; son una constante en política. Aquí podríamos mencionar, por ejemplo, las afirmaciones provenientes del gobierno español de que las pensiones están garantizadas cuando los indicadores que cruzan demografía con datos socioeconómicos muestran lo contrario. Si encaja en un discurso que despierta fuertes emociones porque nos representa, es válido, sea cierto o no.

Disonancias cognitivas

En realidad aquello a lo que más o menos hace referencia el término posverdad se viene conociendo desde hace algunos años en psicología; los sacrificios intelectuales que aceptamos con tal de mantener en pie un sistema de creencias que ha arraigado en nuestra identidad. Un fenómeno que señaló, por ejemplo, el psicólogo social Leon Festinguer.

La disonancia cognitiva de la que hablaba Festinguer es ese estado de tensión y conflicto interno que notamos cuando la realidad choca con nuestras creencias. Cuando se produce, intentamos resolver la situación reajustando el encaje entre ese sistema de creencias y la información que nos llega del exterior; mucha veces, elegimos manipular la realidad para mantener lo primero tal y como está.

La posverdad como oportunidad

Pero no todos los aspectos de la post-truth se formulan en negativo, como algo que destruye la manera de ver las cosas que nos caracterizaba antes. También hay un aspecto positivo de la posverdad; no porque sea moralmente bueno, sino porque lleva a construir algo nuevo, en vez de deshacer lo que ya hay.

¿Y qué es lo que aporta la posverdad? La posibilidad de crear un contexto en el que la verdad y la contrastación y presentación de pruebas se valore tan poco que puedan subsistir todo tipo de mentiras e ideas sin pies ni cabeza. Desde que el cambio climático es un mito hasta que la homosexualidad es antinatural, pasando por toda clase de invenciones acerca de países lejanos para crear una excusa que permita invadirlos.

Esta tendencia a renunciar a la honestidad intelectual por el propio bien tiene en los “hechos alternativos” un nombre que le permite legitimarse.

En el mundo de la posverdad literalmente cualquier idea puede dar paso a un discurso válido sobre lo que ocurre en la realidad, siempre y cuando los altavoces por los que se transmite sean lo suficientemente potentes. Saber si es verdadera o no, está de más.

fuente: psicologiaymente.net/social/posverdad

¿La historia de Jesucristo fue un invento de aristócratas romanos para controlar a los pobres?

Comparando la vida de jesús según se cuenta en el nuevo testamento y “la guerra de los judíos” de flavio josefo, el investigador joseph atwill concluye que la historia del mesías fue en realidad una fabulación de autoridades romanas para mantener pacificada y controlada a parte de su población.

En una tesis que sin duda despierta polémica pero igualmente hace ver la antigüedad de la propaganda como un mecanismo de poder y control, el investigador estadounidense Joseph Atwill sostiene que la historia mesiánica de Jesucristo fue en realidad un invento del Imperio Romano para pacificar a los más pobres, un “sistema de control mental para producir esclavos que creían que Dios había decidido su esclavitud”.

Atwill es autor de Caesar’s Messiah: The Roman Conspiracy to Invent Jesus, un libro recién publicado en el que desmonta la idea de que el cristianismo comenzó como una religión y, en su lugar, lo coloca como una sofisticada maniobra de propaganda gubernamental. De acuerdo con el investigador, los libros que integran el Nuevo Testamento (base de la doctrina cristiana) no fueron escritos por los evangelistas y otros personajes a quienes la tradición y el dogma atribuyen su autoría, sino por un grupo específico de aristócratas romanos en el siglo I de nuestra era.

Según esta interpretación, uno de los motivos detrás de dicha estrategia fue la persistente rebeldía del pueblo judío y, en particular, sectas religiosas que so pretexto de esperar la llegada de un “Mesías guerrero”, con frecuencia desafiaban la hegemonía de Roma. En cierto punto el Imperio dejó de lidiar con este problema por la vía armada y, a cambio, optó por la psicológica, según defiende Atwill.

“En vez de alentar la guerra, este Mesías incitaba al pacifismo de poner la otra mejilla y animaba a los judíos a “dar al César” y “pagar sus impuestos a Roma”, explica el investigador. Y continúa:

Aunque el cristianismo puede ser cómodo para algunos, también puede ser muy dañino y represivo, una forma insidiosa de control mental que conduce a la aceptación ciega de la servidumbre, la pobreza y la guerra a través de la historia. Actualmente, en especial en Estados Unidos, es utilizado para generar apoyo para la guerra en Medio Oriente.

Como evidencia de sus afirmaciones Atwill presenta una comparación entre las narraciones del Nuevo Testamento y la de Flavio Josefo en La guerra de los judíos, el único testimonio escrito conservado de la vida en Judea durante el siglo I. Atwill asegura que entre ambos relatos hay similitudes que hasta ahora han pasado inadvertidas a propósito de esta posible invención propagandística.

Lo que parece que ha sido eludido por muchos investigadores es que la secuencia de eventos y lugares del ministerio de Jesús es más o menos la misma que la secuencia de eventos y localidades de la campaña militar de Tito Flavio según la describe Josefo. Esta es una evidencia clara de un patrón construido deliberadamente. De hecho, la biografía de Jesús está construida, de principio a fin, sobre historias previas, pero especialmente sobre la biografía de un César romano.

fuente: www.independent.co.uk/news/uk/home-news/story-of-jesus-christ-was-fabricated-to-pacify-the-poor-claims-controversial-biblical-scholar-8870879.html

fuenta2: pijamasurf.com/2013/10/la-historia-de-jesucristo-fue-un-invento-de-aristocratas-romanos-para-controlar-a-los-pobres