All under control, por qué no estalla una revolución.

¿Te has preguntado alguna vez porqué nadie reacciona ante la infame oleada de opresión y abusos de todo tipo que estamos sufriendo?¿No te produce perplejidad el hecho de que tras tantas y tantas revelaciones sobre casos de corrupción, injusticias, robos y burlas a la ley y a la población en general, a la cual se le ha robado literalmente el presente y el futuro, no suceda absolutamente nada?¿Te has preguntado porqué no estalla una Revolución masiva y por qué todo el mundo parece estar dormido o hipnotizado?

titulares-apatc3ada

Estos últimos años se han hecho públicas informaciones de todo tipo que deberían haber dañado la estructura del Sistema hasta sus mismísimos cimientos y sin embargo la maquinaria sigue intacta, sin ni tan solo un arañazo superficial.

Y esto pone de manifiesto un hecho extremadamente preocupante que está sucediendo justo ante nuestras narices y al que nadie parece prestarle atención. El hecho de que SABER LA VERDAD YA NO IMPORTA. Parece increíble, pero los acontecimientos lo demuestran a diario.

La información ya no tiene relevancia. Desvelar los más oscuros secretos y sacarlos a la luz ya no produce ningún efecto, ninguna respuesta por parte de la población. Por más terribles e impactantes que sean los secretos revelados.

Durante décadas hemos creído que los luchadores por la verdad, los informadores capaces de desvelar asuntos encubiertos o airear los trapos sucios, podían cambiar las cosas, que podían alterar el devenir de la historia. De hecho, hemos crecido con el convencimiento de que conocer la verdad era crucial para crear un mundo mejor y más justo y que aquellos que luchaban por desvelarla eran el mayor enemigo de los poderosos y de los tiranos. Y quizás durante un tiempo ha sido así. Pero actualmente, la “evolución” de la sociedad y sobretodo de la psicología de las masas nos ha llevado a un nuevo estado de cosas. Un estado mental de la población que no se habría atrevido a imaginar ni el más enajenado de los dictadores.
El sueño húmedo de todo tirano sobre la faz de la tierra: no tener que ocultar ni justificar nada ante su pueblo. Poder mostrar públicamente toda su corrupción, maldad y prepotencia sin tener que preocuparse de que ello produzca ningún tipo de respuesta entre aquellos a los que oprime.

apathy-einstein

Ésta es la realidad del mundo en el que vivimos y si crees que esto es una exageración, observa a tu alrededor.

El caso de España es palmario.
Un país inmerso en un estado de putrefacción generalizado, devorado hasta los huesos por los gusanos de la corrupción en todos los ámbitos: el judicial, el empresarial, el sindical y sobretodo el político. Un estado de descomposición que ha rebosado todos los límites imaginables, hasta salpicar con su pestilencia a todos los partidos políticos de forma irreparable.

casos-corupcion-espac3b1a

Y sin embargo, a pesar de hacerse públicos de forma continuada todos estos escándalos de corrupción política, los españoles siguen votando mayoritariamente a los mismos partidos, derivando, como mucho, algunos de sus votos a partidos subsidiarios que de ninguna manera representan una alternativa real.

Ahí está el alucinante caso de la Comunidad Valenciana, la región más representativa del saqueo desvergonzado perpetrado por el Partido Popular y donde, a pesar de todo, este partido de auténticos forajidos y bandoleros hasta hace poco ganaba las elecciones con mayoría absoluta.

Una vergüenza inimaginable en cualquier nación mínimamente democrática. Desgraciadamente, el caso de Valencia es solo un ejemplo más del estado general del país: ahí tenemos el indignante caso de Andalucía dominada desde hace décadas por la otra gran mafia del estado, el PSOE, que junto con sus socios de los Sindicatos y el apoyo puntual de Izquierda Unida han robado a manos llenas durante años y años. O el caso de Cataluña con Convergencia y Unió, un partido de elitistas ladrones de guante blanco, por poner otro ejemplo más.

Y es que podríamos seguir así por todas las comunidades autónomas o por el propio gobierno central, donde las dos grandes familias político-criminales del país, PP y PSOE, se han dedicado a saquear sin ningún tipo de recato.

caso-noos

Y a pesar de hacerse públicos todos estos casos de corrupción generalizada; a pesar de revelarse la implicación de las altas esferas financieras y empresariales, con la aquiescencia del poder judicial; a pesar de demostrarse por activa y por pasiva que la infección afecta al sistema en su generalidad, en todos los ámbitos, imposibilitando la creación de un futuro sano para el país; a pesar de todo ello, la respuesta de la población ha sido…no hacer nada. La máxima respuesta de la ciudadanía ha sido “ejercer el legítimo derecho de manifestación”, una actividad muy parecida a la que hace la hinchada cuando su equipo de fútbol gana una competición y sale en masa a la calle para celebrarlo.

Es decir, nadie ha hecho nada efectivo por cambiar las cosas, excepto picar cacerolas. Y el caso de la corrupción política desvelada en España y la nula reacción de la población es solo un ejemplo de entre muchos tantos a lo largo y ancho del mundo.

Ahí está el caso del deporte de masas, azotado como está por la sospecha de la corrupción, de la manipulación y del dopaje y por la más que probable adulteración de todas las competiciones bajo el control comercial de las grandes marcas… y a pesar de ello, sus audiencias televisivas y su seguimiento no solo no se ve afectado, sino que sigue creciendo cada vez más y más y más…

Pero todos estos casos empequeñecen ante la gravedad de las revelaciones hechas por Edward Snowden y confirmadas por los propios gobiernos, que nos han dicho, a la cara, con luz y taquígrafos, que todas nuestras actividades son monitoreadas y vigiladas, que todas nuestras llamadas, nuestra actividad en redes sociales y nuestra navegación en Internet es controlada y que nos dirigimos inexorablemente hacia la pesadilla del Gran Hermano vaticinada por George Orwell en “1984”.

Y lo que es más alucinante del caso: una vez “filtradas” estas informaciones, nadie se ha preocupado de rebatirlas. ¡Ni mucho menos!

nsa-prism-b

Todos los medios de comunicación, los poderes políticos y las grandes empresas de Internet implicadas en el escándalo han confirmado públicamente este estado de vigilancia como algo real e indiscutible. Como mucho han prometido, de forma poco convincente y con la boca pequeña que no van a seguir haciéndolo…¡Incluso se han permitido el lujo de dar algunos detalles técnicos! ¿Y cuál ha sido la respuesta de la población mundial cuando se ha revelado esa verdad? ¿Cuál ha sido la reacción general al recibir estas informaciones? Ninguna.

smartphone-subway-hongkong-png

Todo el mundo sigue absorto con su smartphone, sigue revolcándose en el dulce fango de las redes sociales y sigue navegando las infestadas aguas de Internet sin mover ni una sola pestaña…Así pues, ¿De qué sirve saber la verdad? En el caso hipotético de que Edward Snowden o Julian Assange sean personajes reales y no creaciones mediáticas con una misión oculta, ¿De qué habrá servido su sacrificio?¿Qué utilidad tiene acceder a la información y desvelar la verdad si no provoca ningún cambio, ninguna alteración, ni ninguna transformación? ¿De qué sirve saber de forma explícita y documentada que la energía nuclear solo nos puede traer desgracias, como nos demuestran los terribles accidentes de Chernobyl y Fukushima, si tales revelaciones no surten ni el más mínimo efecto? ¿De qué nos sirve saber que los bancos son entidades criminales dedicadas al saqueo masivo si seguimos utilizándolos? ¿De qué nos sirve saber que la comida está adulterada y contaminada por todo tipo de productos tóxicos, cancerígenos o transgénicos si seguimos comiéndola?¿De qué nos sirve saber la verdad sobre cualquier asunto relevante si no reaccionamos, por más graves que sean sus implicaciones?

No nos engañemos más, por duro que sea aceptarlo. Afrontemos la realidad tal y como es. En la sociedad actual, saber la verdad ya no significa nada
Informar de los hechos que verdaderamente acontecen, no tiene ninguna utilidad real. Es más, la mayoría de la población ha llegado a tal nivel de degradación psicológica que, como demostraremos, la propia revelación de la verdad y el propio acceso a la información refuerzan aún más su incapacidad de respuesta y su atonía mental.

fight-apathy-png

La gran pregunta es: ¿POR QUÉ?

¿Qué nos ha conducido a todos nosotros, como individuos, a este estado de apatía generalizado?
Y la respuesta, como siempre sucede cuando nos hacemos preguntas de este calado, resulta de lo más inquietante. Está relacionada, directamente, con el condicionamiento psicológico al que está sometido el Individuo en la sociedad actual, pues los mecanismos que desactivan nuestra respuesta al acceder a la verdad, por más escandalosa que ésta resulte, son tan sencillos como efectivos y resultan de lo más cotidiano.

Simplemente todo se basa en un exceso de información.
En un bombardeo de estímulos tan exagerado que provoca una cadena de acontecimientos lógicos que acaban desembocando en una flagrante falta de respuesta en pura apatía. Y para luchar contra este fenómeno, resulta clave saber cómo se desarrolla el proceso…

Times Square
Times Square, showing 9 current Broadway Shows

¿CÓMO SE DESARROLLA EL PROCESO?

Seguir leyendo “All under control, por qué no estalla una revolución.”

Anuncios

Estrategias de manipulación

El francés Sylvain Timsit, con el título original “Stratégies de manipulation”, publicó este decálogo en la web syti.net allá por el 2002.  Estas reglas se ven reflejadas en la mayoría de empresas, corporaciones, partidos políticos y sobre todo medios de comunicación de hoy en día.

1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado,  sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisiónimpopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosaspara guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar, e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

 

Posverdad (mentira emotiva): definición y ejemplos

La post-truth es un contexto en el que no importa si los hechos son verdadero o falsos.

En el mito de la caverna de Platón, el famoso filósofo griego planteaba que la verdad es independiente de nuestras opiniones. Estará siempre ahí aunque nadie crea en ella. Es una visión muy idealista sobre lo que existe.

Sin embargo, esta idea tan poderosa también tiene un lado oscuro: la mentira también puede subsistir y acaparar toda la atención porque, si bien no describe fielmente la realidad, no le hace falta; simplemente “funciona” en nuestras cabezas. Nos permite construir un relato sobre nuestras vidas,. Por eso sobrevive.

Hace unos meses el Diccionario Oxford señaló que la palabra del año 2016 había sido post-truth, que en castellano es algo así como posverdad. Este concepto señala que entre la verdad y la mentira hay un territorio de aguas turbias que escapa a esas dos definiciones.

¿Qué es la posverdad?

La posverdad se ha definido como un contexto cultural e histórico en el que la contrastación empírica y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera a la hora de crear corrientes de opinión pública.

Básicamente, la palabra sirve para señalar una tendencia en la creación de argumentarios y discursos que se caracteriza por partir de la asunción de que la objetividad importa mucho menos que el modo en el que lo que se afirma encaja con el sistema de creencias que sentimos nuestro y que nos hace sentir bien.

La posverdad supone un emborronamiento de la frontera entre la verdad y la mentira, y crea una tercera categoría distinta a las dos anteriores. Una en la que un hecho, ficticio o no, es aceptado de antemano por el simple hecho de encajar con nuestros esquemas mentales.

Los hechos alternativos

A la popularización de posverdad se le ha unido la del concepto alternativa facts, que en castellano se traducen como “hechos alternativos”. Mentiras, vamos. Pero con un matiz: los hechos alternativos, a diferencia de las mentiras en general, tienen detrás un potente aparato mediático y propagandístico que los respalda y que hará todo lo posible por hacer que esas falsedades parezcan explicar la realidad o, al menos, que no parezcan mentiras.

A fin de cuentas, para que algo sea un hecho alternativo necesita algo que le dé impulso y que le permita generar un discurso paralelo a la realidad sin pegarse un castañazo. De otro modo, no sería la alternativa de nada.

Los hechos alternativos, son, antes de ser bautizados como tales por la jefa de la campaña electoral de Trump cuando se le recriminó haber utilizado información falsa, la materia prima de la posverdad. O, visto de otro modo, los elementos cuya existencia han obligado a alguien a crear el concepto de posverdad y utilizarlo en politología y sociología.

Algunos ejemplos de posverdad

Como ejemplos claros de la influencia de la cultura de la posverdad podríamos mencionar el hecho que llevó a utilizar por primera vez el concepto “hechos alternativos” en un contexto de política profesional. Kellyanne Conway, la mencionada jefa de la campaña de  Donald Trump, justificó las barreras interpuestas a los ciudadanos provenientes de países de tradición musulmana que quieren entrar en los EUA señalando que dos refugiados iraquíes habían estado involucrados en la matanza de Bowling Green. La matanza de Bowling Green no ha existido.

Otro ejemplo simple de posverdad son las declaraciones de Sean Spicer, Secretario de Prensa de la Casa Blanca, asegurando que los medios de comunicación habían ocultado deliberadamente la asistencia masiva de ciudadanos con la que contó la investidura presidencial de Trump; según él, la inauguración con la mayor audiencia del mundo.

Pero, por supuesto, los hechos alternativos no han nacido con Trump; son una constante en política. Aquí podríamos mencionar, por ejemplo, las afirmaciones provenientes del gobierno español de que las pensiones están garantizadas cuando los indicadores que cruzan demografía con datos socioeconómicos muestran lo contrario. Si encaja en un discurso que despierta fuertes emociones porque nos representa, es válido, sea cierto o no.

Disonancias cognitivas

En realidad aquello a lo que más o menos hace referencia el término posverdad se viene conociendo desde hace algunos años en psicología; los sacrificios intelectuales que aceptamos con tal de mantener en pie un sistema de creencias que ha arraigado en nuestra identidad. Un fenómeno que señaló, por ejemplo, el psicólogo social Leon Festinguer.

La disonancia cognitiva de la que hablaba Festinguer es ese estado de tensión y conflicto interno que notamos cuando la realidad choca con nuestras creencias. Cuando se produce, intentamos resolver la situación reajustando el encaje entre ese sistema de creencias y la información que nos llega del exterior; mucha veces, elegimos manipular la realidad para mantener lo primero tal y como está.

La posverdad como oportunidad

Pero no todos los aspectos de la post-truth se formulan en negativo, como algo que destruye la manera de ver las cosas que nos caracterizaba antes. También hay un aspecto positivo de la posverdad; no porque sea moralmente bueno, sino porque lleva a construir algo nuevo, en vez de deshacer lo que ya hay.

¿Y qué es lo que aporta la posverdad? La posibilidad de crear un contexto en el que la verdad y la contrastación y presentación de pruebas se valore tan poco que puedan subsistir todo tipo de mentiras e ideas sin pies ni cabeza. Desde que el cambio climático es un mito hasta que la homosexualidad es antinatural, pasando por toda clase de invenciones acerca de países lejanos para crear una excusa que permita invadirlos.

Esta tendencia a renunciar a la honestidad intelectual por el propio bien tiene en los “hechos alternativos” un nombre que le permite legitimarse.

En el mundo de la posverdad literalmente cualquier idea puede dar paso a un discurso válido sobre lo que ocurre en la realidad, siempre y cuando los altavoces por los que se transmite sean lo suficientemente potentes. Saber si es verdadera o no, está de más.

fuente: psicologiaymente.net/social/posverdad

¿La historia de Jesucristo fue un invento de aristócratas romanos para controlar a los pobres?

Comparando la vida de jesús según se cuenta en el nuevo testamento y “la guerra de los judíos” de flavio josefo, el investigador joseph atwill concluye que la historia del mesías fue en realidad una fabulación de autoridades romanas para mantener pacificada y controlada a parte de su población.

En una tesis que sin duda despierta polémica pero igualmente hace ver la antigüedad de la propaganda como un mecanismo de poder y control, el investigador estadounidense Joseph Atwill sostiene que la historia mesiánica de Jesucristo fue en realidad un invento del Imperio Romano para pacificar a los más pobres, un “sistema de control mental para producir esclavos que creían que Dios había decidido su esclavitud”.

Atwill es autor de Caesar’s Messiah: The Roman Conspiracy to Invent Jesus, un libro recién publicado en el que desmonta la idea de que el cristianismo comenzó como una religión y, en su lugar, lo coloca como una sofisticada maniobra de propaganda gubernamental. De acuerdo con el investigador, los libros que integran el Nuevo Testamento (base de la doctrina cristiana) no fueron escritos por los evangelistas y otros personajes a quienes la tradición y el dogma atribuyen su autoría, sino por un grupo específico de aristócratas romanos en el siglo I de nuestra era.

Según esta interpretación, uno de los motivos detrás de dicha estrategia fue la persistente rebeldía del pueblo judío y, en particular, sectas religiosas que so pretexto de esperar la llegada de un “Mesías guerrero”, con frecuencia desafiaban la hegemonía de Roma. En cierto punto el Imperio dejó de lidiar con este problema por la vía armada y, a cambio, optó por la psicológica, según defiende Atwill.

“En vez de alentar la guerra, este Mesías incitaba al pacifismo de poner la otra mejilla y animaba a los judíos a “dar al César” y “pagar sus impuestos a Roma”, explica el investigador. Y continúa:

Aunque el cristianismo puede ser cómodo para algunos, también puede ser muy dañino y represivo, una forma insidiosa de control mental que conduce a la aceptación ciega de la servidumbre, la pobreza y la guerra a través de la historia. Actualmente, en especial en Estados Unidos, es utilizado para generar apoyo para la guerra en Medio Oriente.

Como evidencia de sus afirmaciones Atwill presenta una comparación entre las narraciones del Nuevo Testamento y la de Flavio Josefo en La guerra de los judíos, el único testimonio escrito conservado de la vida en Judea durante el siglo I. Atwill asegura que entre ambos relatos hay similitudes que hasta ahora han pasado inadvertidas a propósito de esta posible invención propagandística.

Lo que parece que ha sido eludido por muchos investigadores es que la secuencia de eventos y lugares del ministerio de Jesús es más o menos la misma que la secuencia de eventos y localidades de la campaña militar de Tito Flavio según la describe Josefo. Esta es una evidencia clara de un patrón construido deliberadamente. De hecho, la biografía de Jesús está construida, de principio a fin, sobre historias previas, pero especialmente sobre la biografía de un César romano.

fuente: www.independent.co.uk/news/uk/home-news/story-of-jesus-christ-was-fabricated-to-pacify-the-poor-claims-controversial-biblical-scholar-8870879.html

fuenta2: pijamasurf.com/2013/10/la-historia-de-jesucristo-fue-un-invento-de-aristocratas-romanos-para-controlar-a-los-pobres

“Trabaje gratis”: crece el número de ofertas de empleo sin sueldo

“Trabaje gratis”, dice el cartel. Unas luces de neón lo acompañan, parpadeantes, con la intención de hacerlo más vistoso, pues no es algo que haya que pedir con la boca pequeña. Quién sabe, a lo mejor el parpadeo de colores le aturde y pierde por fin todo el sentido y el valor de las cosas. Igual hasta se queda ciego de principios, derechos y convicciones, pasando a formar parte del engranaje de explotación que parece regir muchos de los puestos de trabajo en España.

Simplificando: la esclavitud ha vuelto; está de moda. Y esta vez sin necesidad de cadenas o latigazos intimidatorios, porque las cabezas gachas y la dignidad ausente vienen de serie. Una pandemia que a muchos interesa que no se erradique porque aumenta los ingresos de unos pocos, a costa del esfuerzo de la mayoría.

“Son las circunstancias” o “es la situación”, son las excusas que legitiman estas propuestas deshonestas. Situación y circunstancias que sólo tienen en cuenta un lado, obviando la necesidad ajena. En unos pocos años hemos pasado de un escenario donde ser mileurista era estar mal pagado a convertir la misma cantidad en una meta aspiracional. ¿Qué ha pasado? El coste de la vida no se ha abaratado y la preparación de la gente ha ido en aumento. ¿Tan poderosa ha sido la crisis como para reprogramarnos enteros?

La necesidad alimenta el trabajo precario. (DP)

La necesidad alimenta el trabajo precario. (DP)

En mayo de 2016, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, afirmó sin titubeos que el trabajo “fijo y seguro” era “un concepto del siglo XIX”; en el futuro, matizó, habrá que “ganárselo todos los días”. Una reflexión a la que llegó después de asegurarse una subida de su sueldo como consejero de Gas Natural Fenosa −empleo arduo donde los haya−, de un 64% o, lo que es lo mismo, 208.000 euros brutos al año.

Si así se expresan los representantes de la patronal, no sorprende que el mercado laboral se llene de ofertas cuya retribución se basa en palmaditas en la espalda y cuentas bancarias a cero. “Así coges experiencia” o “al menos te entretienes” son los argumentos con los que tiran por tierra el Artículo 35 de nuestra Constitución: Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo (…) y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia. Repetimos: “remuneración suficiente” y no palabras de aliento. Porque el verdadero reconocimiento se refleja en la nómina.

Una nueva realidad no retribuida

La revista Fortune recogía hace unos años una peligrosa idea: “Quienes trabajan gratis tienen más ambición, más hambre que aquellos que perciben un salario. Y además son más creativos”. Una propaganda que viene a decir que la ausencia de sueldo implica un mejor desarrollo personal. Personal y no físico, pues habrá que ignorar la necesidad de comer todos los días.

Las contadas ofertas que aparecen anunciadas en periódicos o webs de empleo tienden al oscurantismo. Un estudio realizado por UGT Barcelona demostró que el 71% de los anuncios no hace mención al sueldo y más de la mitad, el 52%, no incluye el horario. Al mismo tiempo, el 30% no especifica la jornada y el 13% omite, incluso, el tipo de contrato. De esta forma, los potenciales candidatos acuden a la cita en clara desventaja y muchos terminan prestando sus servicios, engatusados por un discurso que apela a la buena fe, sin concretar retribución alguna. Al parecer, los sueldos de hoy en día son conceptos etéreos que cuesta cuantificar, más habituales en la imaginación del trabajador que en su cartera.

La triste realidad demuestra que, en caso de queja, te señalaran la puerta. Sin represalias o consecuencias para el que explota porque, si no quieres trabajar gratis tú, en la oficina de empleo hay mucha más gente haciendo cola.

Para comprobar lo estrafalario e indignante del asunto, basta con acceder a unos cuantos portales de empleo para encontrar ofertas de lo más peregrinas, de esas que piden currículos interminables a cambio de sueldos irrisorios y, en ocasiones, una ilusión y voluntad inquebrantables: requisitos indispensables para trabajar “por amor al arte”.

Las ofertas de trabajo precarias o abusivas son cada vez más frecuentes en portales de búsqueda de empleo. (CA)
Las ofertas de trabajo precarias o abusivas son cada vez más frecuentes en portales de búsqueda de empleo. (CA)

Un ejemplo de claro de esta desvergüenza lo encontramos en el anuncio de una empresa ubicada en Madrid, concretamente una tienda de ropa, que busca una dependienta de agenda liberada, dispuesta a cubrir festivos, puentes, fines de semanas y otros días a decisión del contratante. Además de exigir una disponibilidad completa, la oferta remata tan apetecible plan con un periodo de prueba de dos meses, donde el sueldo brillará por su ausencia (pese a realizar cuarenta horas semanales). Todo esto con el hándicap añadido de que la afortunada joven deberá alcanzar un nivel de ventas afín a las expectativas creadas. En caso de superar tan escasos requisitos, cabría la posibilidad (tal vez), de empezar a pagarle aquellos días que, sin preaviso, trabaje a partir de entonces. Real y verídico.

Los periodistas y redactores son otro de los sectores más perjudicados, enfrentándose a diario a ofertas de tipo vocacional, o lo que es lo mismo, retribuidas en “promoción personal, sueños y otras cosas bonitas”. No es raro encontrar anuncios que busquen a gente dispuesta a redactar 10 artículos diarios (con un mínimo de 350 palabras), totalmente originales y bien documentados por el suculento precio de 60 céntimos la pieza. Los más generosos redondean al euro, un pago que motiva a cualquiera a ofrecer su ingenio. Como entendiendo que cualquier trabajo implique creatividad, se hace por pura satisfacción personal. No vas a esperar cobrar por algo que te gusta hacer, ¿verdad?

Las empresas digitales también recurren a este tipo de prácticas, confundiendo el hecho de que su contenido se comparta en la red con la misma gratuidad a la hora de pagar a sus empleados. Una de las últimas en ofrecer este tipo de vacantes ha sido la web La Ración, en cuya página necesitan desde escritores a dibujantes, pasando por maquetadores y comentaristas deportivos. “Este es un proyecto que defiende Periodismo Serio”, anuncian, “pero también es mucho más que eso, tenemos una desorbitada vocación de Justicia”. Con muchas mayúsculas pero poca coherencia, ya que aspiran a formar un equipo que trabaje gratis aunque eso sí, persiguiendo la justicia por encima de todo (hasta de sus empleados).

En Twitter se pueden encontrar más anuncios similares bajo la etiqueta #gratisnotrabajo o #falsoempleo, esta última nacida como una iniciativa de FACUA para luchar contra las ofertas laborales fraudulentas.

Negarse a aceptar una oferta de empleo sin contraprestación económica, lejos de escandalizar, está empezando a generar sentimiento de culpa. Ha dejado de ser una ofensa a nuestra valía para convertirse en sometimiento. Visto más como un favor o un motivo para estar agradecidos donde oponerse significa no querer mejorar. En definitiva, no poner de tu parte. La tiranía es un concepto que sólo existe en tu cabeza, siendo tu deber el aferrarte a la ilusión de que todas esas horas de esfuerzo terminarán por repercutir positivamente de algún modo (algún día). Es la malograda esperanza que, forzada por la escasez de oportunidades, amenaza en convertirse en Síndrome de Estocolmo.

Muchos de estos mal llamados “empleados” (con todas las obligaciones y pocos de los derechos) viven oprimidos, soportando el abuso por miedo. Miedo a perder lo poco que les queda. Sus días los guía –sin saberlo− la “indefensión aprendida”, lo cual no es más que un estado de depresión motivado por la desesperanza. La persona aprende, como consecuencia de sus circunstancias, a ser pasivo. Siente que no puede hacer nada por mejorar y asume las injusticias por considerarlas insorteables: se da por vencido.

Esta derrota anticipada surge después de un período prolongado de emociones negativas. Un ejemplo que escenifica esta conducta es el de las ranas y el caldero. Se ha comprobado que si se introduce una rana en agua hirviendo, ésta hará lo posible por escapar; en cambio, si se empieza con el agua fría y gradualmente se va aumentando el calor hasta que el agua hierve, la rana no se moverá. Del mismo modo, la indefensión aprendida es un proceso que se desarrolla de forma gradual hasta que, poco a poco, carcome las fortalezas psíquicas hasta el punto de doblegar la voluntad.

Para demostrar lo fácil que la indefensión aprendida puede actuar, una profesora realizó el siguiente ejercicio en clase. Dio una palabra a sus alumnos, los cuales debían reordenar las letras para obtener una nueva palabra o, lo que es lo mismo, resolver el anagrama. Por ejemplo: Animal = Lámina; Cero = Ocre; Cosa = Saco. Sin que lo supieran, la mitad de la clase recibió una palabra sencilla de resolver y la otra mitad, una que no tenía solución. Así, el primer grupo realizó la tarea rápidamente, levantando la mano para indicar que había terminado, frente a la confusión y la frustración del otro grupo, que se veía incapaz de avanzar.

La profesora volvió a repetir el ejercicio con las mismas condiciones, dando al primer grupo una palabra sencilla y otra irresoluble para el segundo. Para cuando llegaron a la tercera palabra que, esta vez, era la misma para toda la clase, el grupo que había estado en desventaja anteriormente, obtuvo un peor resultado. En sólo cinco minutos, su confianza había quedado afectada, predisponiéndose al fracaso. Creyeron que, efectivamente, eran incapaces de resolver una tarea que estaba a su alcance.

Los constantes desencantos y la precariedad del mercado laboral producen el mismo efecto y, como las ranas, vivimos en un caldero de agua que empieza a hervir sin que parezca que vayamos a intentar escapar.

fuente: http://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/trabajo-gratis-precariedad_laboral-indefension_aprendida_0_621538027.html

Apple, Google, Facebook y Amazon: Los nuevos amos del mundo

los-nuevos-amos-del-mundo

‘laSexta Columna’ dedicó su programa de este viernes a los nuevos amos del mundo: Larry Page, Tim Cook, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos. Sus nombres, traducidos al mundo empresarial, son: Google, Apple, Facebook o Amazon. Cruzando sus iniciales sale GAFA, las siglas de los protagonistas absolutos de la última gran revolución.

El panorama actual es más sorprendente si comparamos cómo estaba el ranking hace apenas diez años: Una petrolera, una eléctrica, una gasística y un banco. Una década después, la clasificación ha dado un vuelco y el panorama es bien distinto: Las compañías tecnológicas han tomado el poder.

El programa de laSexta ha analizado junto a algunos expertos en la materia cuál es el secreto de su éxito:

cuanto_ganan_apple_facebook_google_amazon
¿Video eliminado?  copia esta dirección: http://dai.ly/x549qt0

Google, Apple, Amazon y Facebook: las cuatro que dominarán el mundo

En el mundo de la tecnología muchas son las empresas con dinero y ambición, si bien en los últimos años las adquisiciones multimillonarias de cuatro gigantes, Google, Apple, Amazon y Facebook, dejan entrever sus planes de tomar el control mundial.

Oculus VR, fabricante de lentes de realidad virtual, fue adquirido por Facebook por 2 mil millones de dólares. (dailytech.com)

En un principio, estas compañías se centraban en una sola labor. Google era un motor de búsqueda, Apple fabricaba ordenadores y teléfonos, Amazon vendía por internet y Facebook contaba con una red social. Si bien estos proyectos iniciales se mantienen en el seno de cada empresa, la así llamada ‘Banda de los Cuatro’ se dedica ahora a canalizar su dinero en efectivo y su experiencia en nuevas iniciativas y empresas.

Si Google compró Motorola y Nest Labs, Apple parece cada vez más involucrada en el sector de la salud, mientras que Jeff Bezos, de Amazon, adquirió ‘The Washington Post’ y su empresa compró los robots de Kiva Systems para sus bodegas. Paralelamente, Google ha invertido una pequeña fortuna en tecnología de autos sin conductor y Apple ha desarrollado CarPlay para equipar los coches del futuro.

El caso más reciente lo protagonizó Facebook, que ha comprado la empresa Oculus VR, creadora de las gafas de realidad virtual Oculus Rift por 2,000 millones de dólares, indica RT.

En todas las áreas, desde la exploración espacial y la robótica hasta la medicina y los medios de comunicación, parece que la audacia de estas empresas y sus enormes reservas de dinero en efectivo están impulsando la innovación. Por eso la pregunta que surge es si estamos realmente en la década en la que la tecnología impondrá su dominio total.

Al estilo japonés

Joel Kotkin, profesor de desarrollo económico y social y autor de ‘Los próximos cien millones: América en 2050’, ha comparado estas empresas con el ‘keiretsu’ japonés: conglomerados en expansión, tales como Mitsubishi y Sumitomo que dominaron la economía de su país en la segunda mitad del siglo XX y cuyas prácticas de negocios fueron definidas por el periodista Karel van Wolferen como una serie de “jerarquías entrelazadas”, recuerda ‘The Independent’.

Kotkin dice que la ‘Banda de los Cuatro’ se ha convertido, al igual que estos ‘keiretsu’, en una red de inversores y directivos que utilizan sus enormes arcas de dinero (Apple ha dispuesto de más dinero en efectivo que el Gobierno de EU en varias ocasiones) para comprar a la competencia.

“Ellos están constantemente en busca de nuevas posiciones”, dice Kotkin. “Creo que es muy inteligente que empresas como Google y Apple digan: ‘OK, ¿qué otra cosa podemos hacer con la que realmente nadie pueda competir?’. Si nos fijamos en sectores tales como la robótica o tal vez el espacio, ¿quién más tiene el dinero?”, resalta el catedrático.

Los cambios en estos mercados sin duda disparan la imaginación. Cuando Google anunció el año pasado que había comprado ocho empresas de robótica, los foros de tecnología reaccionaron con paranoia y teorías de la conspiración.

Luego se supo que una de estas adquisiciones fue Boston Dynamics, empresa conocida por sus creaciones robóticas con fondos militares que pueden ser más rápidos que Usain Bolt y saltar incluso por encima de las paredes.

Plan de juego

Para empresas como estas cuya tarea principal es la de “organizar el conocimiento del mundo”, cada una de estas adquisiciones encaja en el plan de juego a largo plazo, expandiendo su capacidad básica de crear máquinas de aprendizaje mediante la organización de datos en diversas formas y convertirlos en conocimiento.

Estas empresas de tecnología tienen mucho dinero y quieren utilizarlo para asegurarse de que, a diferencia de los ‘keiretsu’, todavía estarán aquí dentro de 50 años. Esta no es la década, sino el siglo en el que la tecnología se apoderará de todo.

El rescate encubierto de las eléctricas, o cómo terminamos pagando 80.000 millones de euros a las cinco grandes eléctricas.

Más beneficios para las eléctricas, más crisis energética
España, el cuarto país de la UE en pobreza energética
Las grandes eléctricas españolas duplican los beneficios de las europeas
 .

“Si cada español una peseta me diera…”, proponía Lola Flores a sus conciudadanos en 1989. La idea no le funcionó a la Faraona para salir de su propia crisis fiscal, pero sí parece que sirvió de inspiración a las eléctricas y a los sucesivos gobiernos del PP y el PSOE para engrosar las cuentas de las cinco grandes empresas del sector a través de indescifrables pagos en la factura de la luz.

Desde 1998, cuando se liberalizó la energía eléctrica, 28 millones de consumidores han visto cómo el precio de la luz ha aumentado más del 80% mientras los beneficios de las eléctricas no han dejado de crecer, incluso en los peores años de la crisis. Algo que tiene consecuencias directas en la población: un 16,6% de los españoles tiene serios problemas para afrontar los pagos de la luz y de la calefacción. En la Unión Europea, sólo los habitantes de Ale­mania, Irlanda y Dinamarca pagan más que los españoles en la factura de la luz.

La perra gorda se la llevan las cinco empresas que conforman la Asocia­ción Española de Industria Eléctrica (UNESA): Endesa, Iber­dro­la, Gas Natural-Fenosa, Viesgo y EDP. Junto con Red Eléctrica de España, controlan cerca del 90% del mercado de la electricidad.

Las eléctricas han conseguido camuflar en las facturas de la luz “pagos ilegítimos” de 80.000 millones

La razón que aducen las eléctricas para aumentar año tras año las tarifas es que su actividad es deficitaria. Algo complicado de saber ya que, a día de hoy, no se conoce buena parte de sus costes de producción, afirma Cote Ro­mero, coordinadora de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético e integrante de la cooperativa Ecooo.

El sistema eléctrico es tan opaco como la factura de la luz, y no es casualidad, afirma Ro­mero: “Es tan complejo porque lo que están ocultando es una permanente transferencia de la renta de los consumi­dores de la luz a las grandes corporaciones, a las eléctricas”.

Las cantidades de esta gigantesca transferencia han sido calculadas por primera vez por el Obser­vatorio de la Deuda en la Globalización (ODG). Según el reciente informe El Coste real de la energía, los hogares entregaron a través de la factura de la luz a las grandes eléctricas entre 60.000 y 80.000 millones de euros en “pagos ilegítimos” entre 1998 y 2013. Y pretenden que la transferencia continúe, al menos, hasta 2027. Pero, ¿cómo se llegó a esta situación?

De servicio público a privado

Hasta 1997, el suministro eléctrico estaba completamente regulado. El Estado establecía lo que los consumidores tenían que pagar, pero también lo que las eléctricas tenían que cobrar. Sin embargo, el 27 de noviembre de ese año, el Gobierno de Aznar decidía dar un paso más en el proceso de privatización del sector y “abandonar la noción de servicio público”, según podía leerse en el texto de la ley 54/1997.

“Liberalizar el mercado fue el regalo real que se les hizo a las grandes eléctricas para forrarse”, explica a Diagonal Mario Sánchez Herrero, profesor de Economía de la Uni­ver­sidad Complutense de Madrid. La “reducción de la tarifa” y de los “costes energéticos de las empresas”, según palabras del entonces ministro de Industria, Josep Piqué, eran las dos principales ventajas de abrir el mercado eléctrico a la competitividad. Una parte importante del precio de la electricidad a partir de ese momento sería decidido por las leyes de la oferta y la demanda. Pero ¿qué ocurre cuando el 67% de la oferta y el 87% de la demanda de electricidad están en manos de las mismas cinco empresas, como sucede a día de hoy?

Las eléctricas pusieron sobre la mesa sus costes, sin que mediara ningún tipo de auditoría pública. Y el Gobierno los aceptó

A pesar del control que ejerce este oligopolio sobre el mercado, para que las empresas aceptaran los vaivenes de la competencia, el Gobierno creó los Costes de Transición a la Compe­tencia. Con la llegada del libre mercado, las empresas “temían” una bajada de los precios, y lograron cubrirse las espaldas. Así, “si el precio del mercado diario de la electricidad no llegaba a una cantidad concreta se ponían en marcha unos mecanismos que garantizaban que las empresas cobraran la cantidad desea­da”, precisa Romero. Por este concepto, el Gobierno concedió ayudas a las eléctricas por valor de 7.327 millones, que aún hoy siguen pagando los consumidores en su factura. A razón de 261 euros cada uno.

Ése fue el primer pago “ilegítimo”, según el ODG, que se derivó de la ley de 1997. Pero desde entonces, indica Romero, “la sangría no ha parado”.

El gran golpe

El segundo gran regalo del Gobierno del PP a las eléctricas se llamó “déficit de tarifa”. En el año 2000, el ministro de Economía, Rodrigo Rato, estableció un límite para el precio de la luz. Sin embargo, se diseñó una arquitectura para que, en ningún caso, las empresas perdieran.

Las grandes eléctricas pusieron sobre la mesa sus costes, sin que mediara ningún tipo de auditoría pública. Y el Gobierno los aceptó. Si el dinero que ingresaban las empresas a través de la factura de la luz era inferior a esos costes acordados, el Estado le debía esa diferencia a las empresas. Se había creado la deuda con las eléctricas, que fue creciendo desbocadamente año tras año.

Sería injusto negar cierta clase y estilo al golpe. La deuda, aunque contabilizada como tal, no la paga realmente el Estado, sino millones de consumidores, mes a mes, en su factura de la luz. Y la deuda no es ya con las eléctricas, sino con los tenedores de bonos que le compraron la deuda a las eléctricas, y cobran intereses del 4,5% por los años de demora en el pago. A finales de 2013, los consumidores habían pagado a través de su factura 13.169 millones de euros en cuotas e intereses de esta deuda, 470 euros cada uno. Y quedan por pagar otros 27.700 millones de euros: unos 964 euros por consumidor. Según algunos estudios, la eliminación del déficit de tarifa representaría una bajada inmediata del 10% en el recibo de la luz.

“Éste es el gran engañabobos de todo este asunto. Ha servido para justificar todo tipo de tropelías y de cambios de regulación y consolidación del poder de las eléctricas”, subraya el autor del informe del ODG, Pablo Cotarelo. “Como no sabemos cuáles son los costes reales, porque tanto las eléctricas como el Estado no quieren dar acceso a esos datos, lo que decimos es que se haga una auditoría para ver si realmente existe ese déficit de tarifa y decidir entre todos si realmente debemos pagarlo”, agrega.

Y en éstas llegó la crisis

La euforia de la burbuja inmobiliaria, con su ilusión de crecimiento indefinido, también encandiló al sector eléctrico, que vivió su propia burbuja. Las inversiones llegaron en forma de centrales de ciclo combinado. Pe­ro la euforia no tardó en desinflarse.

La capacidad de generación de electricidad en centrales de ciclo combinado, alimentadas por gas, se multiplicó por diez entre 2002 y 2010. Pero, con la crisis, el consumo de electricidad no sólo no creció sino que disminuyó. “Consumimos menos electricidad por la pérdida de poder adquisitivo. Y las centrales de gas, que tienen costes mucho más altos que las renovables, se han visto desplazadas en el mercado diario”, explica Cote Romero.

Las energías renovables habían crecido en esos mismos años en competitividad y eficiencia hasta convertirse en la principal fuente de electricidad, con el 40% del mercado español de generación eléctrica. Las centrales térmicas, especialmente las de ciclo combinado, se habían quedado “obsoletas”, explica Mario Sánchez Herrero, funcionando a un 10% de su capacidad.

Frente a la caída del consumo de energía, el Gobierno realizó un “rescate encubierto” a las eléctricas

“El sector inmobiliario, el de la construcción, el de las cajas de ahorro, quebraron –señala este economista–. Y un sector que había hecho exactamente lo mismo en su ámbito, no quebró. ¡Qué extraño! Se les rescató para que se mantuvieran con los beneficios que venían recibiendo”.

Las reglas establecían que las empresas nunca perderían. Y así fue. Nunca como en los años de crisis subió tanto el precio de la luz y nunca la deuda generada por el déficit de tarifa, que debían pagar religiosamente los hogares, fue más alta que en esos años. Pero no bastaba. Llegaron los llamados pagos por capacidad.

Pagar periódicamente a las grandes eléctricas por unas instalaciones inactivas, como las de ciclo combinado, por si se necesitan en algún momento, podría parecer absurdo, más aún en años de sobreproducción de electricidad, denuncia Cote Romero. Los pagos por capacidad, reactivados en 2007 y camuflados en la factura de la luz, supusieron a los consumidores 12.476 millones de euros, unos 445 euros por hogar. “Te­nemos una sobrecapacidad para cubrir la demanda. ¿Qué hacemos entonces pagando a determinadas centrales por si acaso?”, critica Romero.

Déficit de tarifa, pagos por capacidad… ¿por qué no financiar también a otras grandes industrias con la factura de la luz? ¿Imposible? Todo es ponerse. En el supuesto de que se  produzca un pico de demanda eléctrica, el Gobierno acordó con los grandes consumidores de electricidad (acereras, sector cerámico, etc.) la posibilidad de cortarles puntualmente el servicio para garantizar el suministro a la población. A cambio, la factura de la luz incluye otro concepto, los llamados pagos por interrumpibilidad, por los que los hogares subvencionan a industrias como Acerosa o Porcelanosa con 500 millones al año. Para Romero, se trata de otra “transferencia de renta ciudadana a las grandes empresas con un mecanismo que no se llega a poner en marcha. Eso sí, cobrarlo, lo cobran todos los años”. Entre 2008 y 2013, los consumidores pagaron a la gran industria 2.700 millones de euros, 96 euros cada uno. Peseta a peseta.

Beneficios caídos del cielo

Para Sánchez Herrero, donde se encuentra el principal “agujero oscuro” es en los llamados “beneficios caídos del cielo” de las nucleares y las hidroeléctricas,centrales cuyas inversiones ya habían sido amortizadas hace décadas. Una singularidad que no es reconocida a la hora de cobrar por la electricidad que venden en las subastas diarias, donde se paga a todos los productores de electricidad el precio más alto de todas las instalaciones que se necesitan para cubrir la demanda. Unas subastas en las que vendedores y compradores pertenecen a las mismas cinco empresas.

Según el informe El Coste de la energía, si en 1997 no se hubiera cambiado la forma de calcular el precio de la electricidad, las familias se hubieran ahorrado en sus facturas de la luz 10.573 millones de euros, otros 377 euros. Y que seguirán pagando, sostiene Pablo Cotarelo, hasta que se audite el sector eléctrico y entre toda la ciudadanía se decida qué hacer con los cerca de 80.000 millones de pagos ilegítimos a las eléctricas.

Una peseta. Eso es lo que pedía Lola Flores, una de las pioneras del crowdfunding, que nunca llegó a lograr su objetivo. Lo que le falló a la cantante no fue su vis mediática, sino que no pudo evitar el control del fisco. Algo que no le ha pasado, al menos hasta ahora, a las eléctricas, que han conseguido camuflar en millones de operaciones, peseta a peseta, pagos ilegítimos, según el ODG, por un monto que se acerca al 10% del PIB español.

Entre las razones de esta falta de transparencia, Cote Romero señala la línea directa que tiene el sector eléctrico con el poder político a través de las puertas giratorias y con los medios de comunicación. “Todos los consejos de administración de las grandes eléctricas y energéticas están cruzados con los de los grandes grupos de comunicación. De ahí que sea muy difícil entrar en los medios con el debate sobre la energía”. Para Mario Sánchez Herrero se trata “del negocio del palco del Bernabéu, de siempre ganar”. Y pone como ejemplo el caso del almacén Castor, que fue paralizado después de que provocara 500 seísmos. El Estado pagará a la compañía de Florentino Pérez, ACS, 1.350 millones de euros. Para ser exactos, no lo hará el Gobierno. Lo pagarán millones de hogares en las próximas facturas del gas.

Moratoria nuclear

Siete centrales nucleares en proyecto fueron suspendidas tras la moratoria nuclear de 1983. La indemnización a las eléctricas, sobre todo a Iberdrola, se paga año a año a través de la factura de la luz.Para Juan Manuel Eguiagaray, ministro de Industria y Energía con el PSOE, se trató de “rescatar financieramente a las empresas eléctricas del país, que se habían embarcado en un proceso de inversión faraónico, derivado de una planificación delirante, en absoluta contradicción con las necesidades constatadas de la demanda eléctrica en España”.

Contrato de interrumpibilidad

Ante teóricos problemas en el sistema eléctrico, las grandes instalaciones industriales del país aceptan que se les corte el servicio para garantizar el acceso al conjunto de la población. A cambio, los hogares sufragan todos los años, haya o no problemas de suministro, un millonario seguro para las grandes industrias. Una medida especialmente criticada cuando en España existe sobreproducción de electricidad y no se producen cortes desde hace años.

Pagos por capacidad

Desde 2007, se transfieren miles de millones de euros de los consumidores a las centrales eléctricas que no producen, pero que po­drían ser necesitadas en algún momento. Estos pagos están diseñados para subsidiar a las plantas de ciclo combinado, que actualmente funcionan al 10% de su capacidad. Producto de unas expectativas de crecimiento erróneas, estas centrales habían aumentado diez veces su potencia mientras la demanda de electricidad se estancaba y las renovables entraban en el mercado con precios muchos más competitivos.

Coste de Transición a la Competencia

Aznar, Rato y Piqué fueron los impulsores de esta especie de indemnización que irían recibiendo las grandes eléctricas por aceptar la competencia. Una ayuda para contrarrestar los posibles vaivenes de un mercado que las cinco grandes eléctricas controlan sin fisuras. En los tribunales, la Plataforma Nuevo Modelo Energético denunció que el Ministerio de Industria, en tiempos del Zapatero, hizo caso omiso a las instrucciones de la abogacía del Estado y el Comisión Nacional de la Energía de devolver el dinero cobrado de más. Ante el archivo de la Fiscalía, la plataforma elevará el caso a la Comisión Europea.

Dinero caído del cielo

La forma en la que se calcula el precio de la electricidad en las subastas diarias asigna el mismo precio (el más alto hasta que se cubre la demanda del día siguiente) a todas las instalaciones productoras de electricidad. Las centrales nucleares y las hidroeléctricas, cuyas inversiones están amortizadas desde hace décadas, son las que pagan menos por la generación de electricidad. Si se hubiera mantenido el marco legal previo a la liberalización, estas centrales habrían obtenido 10.583 millones de euros menos. Esta diferencia la pagaron, claro está, los hogares a través de la factura de la luz.

Intermediarios financieros

En medio de la crisis, en 2009, el Gobierno del PSOE autorizó el inicio de la subasta CESUR, un mecanismo trimestral para asegurar un precio de la electricidad durante los siguientes tres meses, un mercado al servicio de la especulación a cargo de operadores financieros. En 2013, la manipulación del mercado por parte de las eléctricas y los operadores financieros fue tan descarada que el Gobierno de Mariano Rajoy anunció para el siguiente año la eliminación de este mecanismo. En estos cinco años, los hogares pagaron 1.511 millones de euros a los intermediarios financieros, según el ODG.

La deuda de todas las deudas, la ecológica

I.S.A. y M.C.
La mayor de todas las deudas es precisamente la que resulta más difícil de cuantificar. Incuantificable porque incluye todo el ciclo de vida de la energía, desde la extracción de los recursos a precio de saldo, sin pagar por la contaminación de los espacios naturales, del agua y las poblaciones, hasta la gestión de los residuos, que en el caso de las nucleares se extiende durante milenios. Muchas veces la deuda es con los países del sur, pero no sólo. También las hidroeléctricas españolas se apropian de un bien público, el agua, para un enriquecimiento privado. Y las emisiones de gases invernadero que genera el sector eléctrico figuran como una de las principales contribuciones de España al cambio climático. Unos cambios que costarán al sur de Europa 74.000 millones de euros al año. ¿Cuánta de esa deuda ecológica corresponde al sector eléctrico español?

La doble cara de las primas a las renovables

I.S.A. y M.C.
Desde hace años, el Gobierno y las eléctricas culpan a las renovables del aumento de las tarifas de la luz, dado el peso considerable de las primas a este tipo de energía en la factura. Durante el Gobierno de Zapatero, las ayudas a la ‘energía verde’, infladas en lo que se conoció como “la burbuja fotovoltaica”, generaron un vertiginoso crecimiento de las renovables. También un abaratamiento de esta tecnología, que desplazó a otras alternativas mucho más caras, como las centrales de ciclo combinado. Si por un lado las primas a las renovables contribuyen a engordar la factura, también tiran para abajo el precio de la electricidad en el mercado diario donde se subasta, explica Mario Sánchez Herrero.
.