8 grandes preguntas filosóficas que ¿Nunca resolveremos?. (8 great philosophical questions that we’ll never solve)

La mente humana, imperfecta como es, ha sido capaz sin embargo de generar callejones sin salida del pensamiento, proposiciones de índole metafísica que parecen encontrarse en las fronteras de nuestras capacidades intelectuales (a pesar de que, paradójicamente, por estas mismas llegamos a ellas).A continuación 8 de estos supuestos muros que, quizá, en el fondo no sean más que trampas de nuestra abstracción, de la forma en que histórica pero acaso inevitablemente construimos nuestras maneras de pensar.

1. ¿Por qué hay algo en vez de nada?

Parece justo que la existencia sea el primero de estos grandes enigmas. ¿Por qué algo existe cuando parece perfectamente posible que la nada fuera la norma? ¿Qué impulso secreto del universo físico fue el decisivo para que la nada se convirtiera en algo?

2. ¿Nuestro universo es real?

Una de las preguntas más recurrentes del pensamiento humano: la constante duda sobre la realidad de este mundo. De los textos sagrados del hinduismo a Jean Baudrillard, parece que no hay recurso mental que nos permita discernir la realidad real de nuestra realidad (así de redundante y tautológico puede ser nuestro pensamiento). Y aunque, en cierto momento de su desarrollo intelectual, Wittgenstein aseguró que en el dolor podría encontrarse el fundamento de la realidad, la cuestión permanece abierta. Por más compleja que sea la noción de dolor, por más subjetiva y personalísima, ¿no podría una inteligencia superior que nos mantenga en este mundo simulado simular también, con todo detalle, esas sensaciones?

3. ¿Tenemos libre albedrío?

“L’homme est né libre, et partout il est dans les fers”, escribió famosamente Rousseau: “El hombre nace libre, pero encadenado por todos lados”. La paradoja de la libertad es que, aunque una condición supuestamente posible, se da en un contexto contingente en el que una multitud de factores la condicionan. A veces pensamos que cuando tomamos una decisión plenamente conscientes, considerando sus causas y sus consecuencias, los motivos por los cuales la tomamos, esa decisión es ya por eso una decisión libre. ¿Pero esto es cierto? ¿O solo es un autoengaño de quienes ansían desesperadamente creer en libertad? ¿Son los otros, los que piensan que la libertad es absolutamente imposible, quienes tienen la razón en este dilema?

4. ¿Dios existe?

Una entidad omnisciente y todopoderosa gobierna este mundo, desde su creación hasta su destrucción, compensando y retribuyendo, castigando, o manteniéndose al margen pero igualmente con un plan secreto que de cualquier forma terminará por cumplirse. Una entidad metahumana que da orden y sentido a lo que vemos y vivimos, a lo que existe, incluso cuando este orden toma la forma del caos y lo incomprensible. Una vez imaginado, ¿es posible demostrar su existencia o su inexistencia? Y una paradoja lógica para incrementar el impasse: ¿puede Dios crear una piedra tan pesada que ni siquiera él mismo pueda cargarla? Si no puede entonces no es omnipotente, pero si puede entonces tampoco es omnipotente, porque no tiene la fuerza de cargarla. Esta reducción al absurdo nos muestra en todo caso que no es con el lenguaje humano o con la razón que se puede aprehender a Dios.

5. ¿Hay vida después de la muerte?

Es muy posible que el miedo a la muerte, o el hecho de que no entendamos su significado, haya dado origen a la creencia de que la vida no termina con esta.

Quizá, en este caso, antes que responder si hay vida o no después de la muerte (una vida que, además, imaginamos esencialmente idéntica a la que ahora tenemos), tendríamos que responder en primer lugar por qué debemos morir.

La ciencia moderna considera  a la muerte como un agujero negro, un horizonte de sucesos del cual nada se puede decir, ninguna información extraer, ya que nadie ha regresado de este estado. El budismo tibetano por otra parte considera que todos hemos regersado de la muerte, en ese ciclo kármico de la existencia, e incluso ha diseñado un manual para escapar de la reencarnación.

6. ¿Hay algo que en realidad se pueda experimentar objetivamente?

La dualidad entre objeto y sujeto es uno de los pilares del pensamiento humano, al parecer heredado de las filosofías orientales a los primeros grandes pensadores de Occidente. En esencia se trata de un conflicto con nuestra percepción, de la que obtenemos una versión de la realidad que, al mismo tiempo, intuimos que no se corresponde exactamente con algo que podríamos llamar la realidad real, la realidad objetiva. Si tuviéramos la capacidad visual de los halcones o la olfativa de los perros, ¿cómo cambiaría la realidad que percibimos? O, sin incurrir en estas fantasías, pensemos cuán limitado es el mundo para alguien que nace ciego o sordo. Sabemos que existe una realidad absoluta más allá de nuestros sentidos, pero al mismo tiempo parece que estamos condenados a nunca ser capaces de aprehender esa realidad.

7. ¿Cuál es el mejor sistema moral?

La moralidad, esa serie de costumbres y normas que, de algún modo, nos han permitido sobrevivir colectivamente como especie, ha cambiado sustancialmente con el tiempo, si bien hay algunos elementos más o menos comunes a todas las culturas y épocas (por ejemplo, el incesto, ampliamente estudiado por el antropólogo Claude Lévi-Strauss). Sin embargo, también cabe la posibilidad de que la moralidad sea una pantalla que las narrativas históricas se han encargado de superponer a determinadas épocas, por comodidad discursiva, pero que esta no necesariamente haya sido la norma y, en la práctica, en la cotidianidad, el ser humano sea tan liberal o tan reprimido, tan relajado o tan estricto, lo mismo en la época victoriana que en el medioevo o la que ahora vivimos.

8. ¿Qué son los números?

Una de las invenciones más geniales de la mente humana, los números son sin embargo de una naturaleza en esencia incomprensible. Imprescindibles, de uso diario y, sin embargo, enigmáticos y casi inexplicables. ¿Qué es 2? ¿Qué es 5? De nuevo la tautología como único recurso. Parece que solo podemos decir que 2 es 2 y aceptar que estamos en un callejón sin salida (¿o es un asunto de semántica? ¿un problema nada más lingüístico?

No parece casual que Wittgenstein —siempre Wittgenstein— haya puesto a los números en el mismo nivel que los colores («¿Qué es, pues, algo rojo?», se preguntó alguna vez): «No creas que posees en ti el concepto de color porque miras un objeto coloreado —sea cual fuere la forma en que mires (Como tampoco posees el concepto de número negativo por el hecho de tener deudas.) Zettel, 332».

¿Se te ocurre alguna mas?

 

Fuente original: io9.gizmodo.com/8-philosophical-questions-that-well-never-solve? Traducido y adaptado by Vykthor del artículo en inglés a continuación:

 

8 Great Philosophical Questions That We’ll Never Solve

Philosophy goes where hard science can’t, or won’t. Philosophers have a license to speculate about everything from metaphysics to morality, and this means they can shed light on some of the basic questions of existence. The bad news? These are questions that may always lay just beyond the limits of our comprehension.

1. Why is there something rather than nothing?

Our presence in the universe is something too bizarre for words. The mundaneness of our daily lives cause us take our existence for granted — but every once in awhile we’re cajoled out of that complacency and enter into a profound state of existential awareness, and we ask: Why is there all this stuffin the universe, and why is it governed by such exquisitely precise laws? And why should anything exist at all? We inhabit a universe with such things as spiral galaxies, the aurora borealis, and SpongeBob Squarepants. And as Sean Carroll notes, “Nothing about modern physics explains why we have these laws rather than some totally different laws, although physicists sometimes talk that way — a mistake they might be able to avoid if they took philosophers more seriously.” And as for the philosophers, the best that they can come up with is the anthropic principle — the notion that our particular universe appears the way it does by virtue of our presence as observers within it — a suggestion that has an uncomfortably tautological ring to it.

2. Is our universe real?

This the classic Cartesian question. It essentially asks, how do we know that what we see around us is the real deal, and not some grand illusion perpetuated by an unseen force (who René Descartes referred to as the hypothesized ‘evil demon’)? More recently, the question has been reframed as the “brain in a vat” problem, or the Simulation Argument. And it could very well be that we’re the products of an elaborate simulation. A deeper question to ask, therefore, is whether the civilization running the simulation is also in a simulation — a kind of supercomputer regression (or simulationception). Moreover, we may not be who we think we are. Assuming that the people running the simulation are also taking part in it, our true identities may be temporarily suppressed, to heighten the realness of the experience. This philosophical conundrum also forces us to re-evaluate what we mean by “real.” Modal realists argue that if the universe around us seems rational (as opposed to it being dreamy, incoherent, or lawless), then we have no choice but to declare it as being real and genuine. Or maybe, as Cipher said after eating a piece of “simulated” steak in The Matrix, “Ignorance is bliss.”

3. Do we have free will?

4. Does God exist?

Simply put, we cannot know if God exists or not. Both the atheists and believers are wrong in their proclamations, and the agnostics are right. True agnostics are simply being Cartesian about it, recognizing the epistemological issues involved and the limitations of human inquiry. We do not know enough about the inner workings of the universe to make any sort of grand claim about the nature of reality and whether or not a Prime Mover exists somewhere in the background. Many people defer to naturalism — the suggestion that the universe runs according to autonomous processes — but that doesn’t preclude the existence of a grand designer who set the whole thing in motion (what’s called deism). And as mentioned earlier, we may live in a simulation where the hacker gods control all the variables. Or perhaps the gnostics are right and powerful beings exist in some deeper reality that we’re unaware of. These aren’t necessarily the omniscient, omnipotent gods of the Abrahamic traditions — but they’re (hypothetically) powerful beings nonetheless. Again, these aren’t scientific questions per se — they’re more Platonic thought experiments that force us to confront the limits of human experience and inquiry.

5. Is there life after death?

Before everyone gets excited, this is not a suggestion that we’ll all end up strumming harps on some fluffy white cloud, or find ourselves shoveling coal in the depths of Hell for eternity. Because we cannot ask the dead if there’s anything on the other side, we’re left guessing as to what happens next. Materialists assume that there’s no life after death, but it’s just that — an assumption that cannot necessarily be proven. Looking closer at the machinations of the universe (or multiverse), whether it be through a classical Newtonian/Einsteinian lens, or through the spooky filter of quantum mechanics, there’s no reason to believe that we only have one shot at this thing called life. It’s a question of metaphysics and the possibility that the cosmos (what Carl Sagan described as “all that is or ever was or ever will be”) cycles and percolates in such a way that lives are infinitely recycled. Hans Moravec put it best when, speaking in relation to the quantum Many Worlds Interpretation, said that non-observance of the universe is impossible; we must always find ourselves alive and observing the universe in some form or another. This is highly speculative stuff, but like the God problem, is one that science cannot yet tackle, leaving it to the philosophers.

6. Can you really experience anything objectively?

There’s a difference between understanding the world objectively (or at least trying to, anyway) and experiencing it through an exclusively objective framework. This is essentially the problem of qualia — the notion that our surroundings can only be observed through the filter of our senses and the cogitations of our minds. Everything you know, everything you’ve touched, seen, and smelled, has been filtered through any number of physiological and cognitive processes. Subsequently, your subjective experience of the world is unique. In the classic example, the subjective appreciation of the color red may vary from person to person. The only way you could possibly know is if you were to somehow observe the universe from the “conscious lens” of another person in a sort of Being John Malkovich kind of way — not anything we’re likely going to be able to accomplish at any stage of our scientific or technological development. Another way of saying all this is that the universe can only be observed through a brain (or potentially a machine mind), and by virtue of that, can only be interpreted subjectively. But given that the universe appears to be coherent and (somewhat) knowable, should we continue to assume that its true objective quality can never be observed or known? It’s worth noting that much of Buddhist philosophy is predicated on this fundamental limitation (what they call emptiness), and a complete antithesis to Plato’s idealism.

7. What is the best moral system?

Essentially, we’ll never truly be able to distinguish between “right” and “wrong” actions. At any given time in history, however, philosophers, theologians, and politicians will claim to have discovered the best way to evaluate human actions and establish the most righteous code of conduct. But it’s never that easy. Life is far too messy and complicated for there to be anything like a universal morality or an absolutist ethics. The Golden Rule is great (the idea that you should treat others as you would like them to treat you), but it disregards moral autonomy and leaves no room for the imposition of justice (such as jailing criminals), and can even be used to justify oppression (Immanuel Kant was among its most staunchest critics). Moreover, it’s a highly simplified rule of thumb that doesn’t provision for more complex scenarios. For example, should the few be spared to save the many? Who has more moral worth: a human baby or a full-grown great ape? And as neuroscientists have shown, morality is not only a culturally-ingrained thing, it’s also a part of our psychologies (the Trolly Problem is the best demonstration of this). At best, we can only say that morality is normative, while acknowledging that our sense of right and wrong will change over time.

8. What are numbers?

We use numbers every day, but taking a step back, what are they, really — and why do they do such a damn good job of helping us explain the universe (such as Newtonian laws)? Mathematical structures can consist of numbers, sets, groups, and points — but are they real objects, or do they simply describe relationships that necessarily exist in all structures? Plato argued that numbers were real (it doesn’t matter that you can’t “see” them), but formalists insisted that they were merely formal systems (well-defined constructions of abstract thought based on math). This is essentially an ontological problem, where we’re left baffled about the true nature of the universe and which aspects of it are human constructs and which are truly tangible.

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Mitos y leyendas: Cuando el ser humano era un Dios.

En las sociedades primitivas, el mito constituía la única realidad, tan lejos de ser comprendida por la lógica del raciocinio científico del siglo XXI. Mas ¿cómo lidiar con los hechos todavía inexplicados del pasado del hombre? Sin duda, uno de los primeros pasos es descubrir el lado real de lo fantástico.

—”¿Eres Dios?” —”¿Dios? Sí… vine de las estrellas”. Diseño basado en estatuilla de antiguo astronauta hallada en Ecuador. Autor: Christopher Reach (chrisreach.deviantart.com/)

La contaminación que acostumbra a cubrir el cielo hace que perdamos la noción de lo que sea universo. Los cálculos continúan difíciles, inciertos y contradictorios. Los números varían. El astrónomo Harlow Shapley, por ejemplo, habló en «100 quintillones de estrellas al alcance de los telescopios». Mientras el astrónomo Willy Ley calcula que, sólo en la Vía Láctea, existen 30 billones de estrellas. Entre ellas, 18 billones de sistemas planetarios y 180 millones de planetas capaces de mantener la vida. A partir de ahí, el Dr. Ley calcula —siempre en términos pesimistas— que existen 1.800.000 planetas con seres vivos y, por lo menos, 18 mil planetas con vida inteligente. Entre tantos planetas, sistemas y galaxias, parece muy poco lógico que la Tierra sea el único mundo habitado. En verdad, el hombre tiende a no aceptar todo aquello que no puede dominar.

Visualización del universo observable. La escala es tan enorme que los finos granos representan colecciones de grandes supercúmulos de galaxias. El supercúmulo de Virgo —hogar de la Vía Láctea— está marcado en el centro, pero es demasiado pequeño para ser visto.

Hay dos fuentes básicas de investigación sobre la presencia de extraterrestres en la historia de la Tierra. Una son los registros humanos: las pinturas en las cavernas, los pergaminos, las tablas de arcilla, los templos, los sepulcros, los libros, los manuscritos. La otra fuente son los mitos y leyendas transmitidos oralmente de generación en generación durante milenios.

Esas dos fuentes convergen en cuestiones restrictivas dichas «científicas»:

1:¿Por qué los registros humanos no hablan claramente de la presencia extraterrestre en épocas pasadas?

2:¿Son los mitos y leyendas sinónimos de «mentira», «superstición» e «imaginación popular»?

Vamos a responder a una pregunta por vez. En primer lugar, la presencia extraterrestre está registrada en innumerables obras, sólo que estos registros no son interpretados de esa forma por la ciencia oficial. En segundo, los hombres «primitivos» son generalmente menospreciados en su capacidad de retratar la realidad, pues son tratados siempre como seres ingenuos y supersticiosos. Algunos de ellos, en verdad, deben haber sido tan adelantados que todavía no conseguimos descifrar sus mensajes, o lo que resta de ellos.

Ser dibujado en el techo de una cueva por los aborígenes australianos. ‘Journals of Two Expeditions of discovery’, por George Gray, 1938.

No se puede olvidar que la capacidad humana de construir una cultura es tan fuerte como su capacidad de destruirla. Vale mencionar una pequeña lista de devastaciones de documentos históricos:

330 a.C. – La biblioteca de Persépolis es incendiada por las tropas de Alejandro, el Grande.

Siglo III a.C. – El emperador chino Chi-Che Hoang manda destruir todos los libros de ciencia e historia del país.

48 a.C. – Julio César provoca el primer incendio de la biblioteca de Alejandría.

54 – San Pablo manda a destruir, en Efeso, todos los libros que tratan de «cosas curiosas».

Siglo III – Emperadores cristianos destruyen el Templo de Diana y los «archivos paganos».

390 – Cristianos incendian la Biblioteca de Alejandría.

Siglo VII – Monjes irlandeses mandan quemar 10 mil manuscritos rúnicos que contaban la historia de la civilización celta.

641 – Tercer incendio de la Biblioteca de Alejandría, por orden del califa Ornar.

728 – 300 mil manuscritos son quemados en Bizancio, por orden del emperador León Isauriano.

Siglos XIV y XV – La inquisición quema un número inmenso de «manuscritos heréticos».

Siglo XVI – Conquistadores españoles destruyen casi todos los libros sagrados de los mayas, incas y aztecas.

1566 – Francisco Toledo, virrey del Perú, destruyó una cantidad inmensa de paños incas y tablas con la historia de la antigua América.

¿Qué decían todos esos documentos? La cantidad de los que consiguieron llegar ilesos hasta nuestros días es mínima.

La destrucción de la Biblioteca de Alejandría supuso la pérdida de una gran cantidad de documentos y libros, y se ha convertido en un símbolo cultural de la destrucción. Se estima que esta biblioteca, la más importante del mundo antiguo, llegó a tener cerca de medio millón de libros.

Sobre la cuestión del mito y de la leyenda, observemos la opinión del historiador Norberto de Paula Lima: «En nuestros días, el mito es visto como todo pensamiento opuesto al pensamiento científico y lógico. En la Antigüedad, y en las sociedades que entre nosotros son llamadas “primitivas”, el mito es la única realidad concreta e importante, en una verdadera inversión de nuestros valores (…). Para las sociedades primitivas, el mito es la verdadera historia, la raíz y la explicación de toda historia cronológica».

Asimismo, esa forma de interpretar la historia tiene un nombre: es la tradición esotérica. «La interpretación esotérica de la historia no se limita a definiciones estrechas de aquello que hoy es conocido como “materialismo histórico”. De hecho, no niega lo que la ciencia de nuestros días descubrió, mas superpone a la vista corta del materialista toda la memoria del espíritu. Para el esoterista, el mito es la historia del alma del mundo», agrega de Paula Lima.

Historia cerrada vs Historia abierta

Jacques Bergier, por su parte, prefiere contraponer la idea de una historia «cerrada» con la idea de una historia «abierta»: «La concepción de una historia “cerrada” es relativamente reciente. Por historia “cerrada” yo entiendo una historia cuyos acontecimientos son provocados por causas naturales o humanas. A través de casi todo el pasado, la humanidad acreditó en la intervención, en la historia de causas exteriores: demonios, criaturas sobrenaturales, dioses y, finalmente, Dios. Fue en siglo XIX que el concepto de una historia sin cualquier intervención exterior, y cuyas causas se limitan únicamente a nuestro planeta, consiguió imponerse. Mas, como muchas ideas del siglo XIX, es discutible».

Veamos un ejemplo de como se puede observar la historia de forma abierta o cerrada. Es sabido que los grandes reptiles dominaron la Tierra por muchos millones de años; fue un largo reinado de dominio absoluto sobre todos los otros animales del planeta. De repente, 65 millones de años atrás, los saurios desaparecen. Dinosaurios, triceratops, tiranousaurios y otros monstruosos seres fueron barridos de la Tierra en un período relativamente muy corto de tiempo. Y fue sólo con esa extinción de los saurios que se tornó posible la evolución y el dominio humano sobre el planeta.

Jacques Bergier (1912-1978) fue un ingeniero químico, alquimista, espía, periodista, y escritor francés de origen askenazi. Fue autor de obras como ‘El retorno de los brujos’, ‘Guerra Secreta bajo los Océanos’, ‘Extraterrestres en la Historia’, ‘El planeta de las posibilidades imposibles’, ‘La Guerra Secreta del Petróleo’, entre otras muchas. Debido a su fama de «sabio despistado» fue incluido por el dibujante belga Hergé en una de las aventuras de Tintín, concretamente la titulada ‘Vuelo 714 a Sidney’.

¿Qué mató a los grandes reptiles? No existe una respuesta definitiva, todavía. La ciencia sugiere varias hipótesis: un bombardeo de meteoritos, el envenenamiento de la atmósfera, el fin de las especies vegetales consumidas por los reptiles, la acción predadora de los mamíferos comedores de huevos, etc. Mas ninguna de esas respuestas es definitiva. Todas pertenecen al terreno de la historia cerrada, o sea, sólo causas naturales pueden explicar el fenómeno.

La historia abierta, en tanto, sugiere la siguiente posibilidad: queriendo implantar en la Tierra un experimento de evolución humanoide, una civilización extraterrena, muy avanzada, habría provocado la extinción de los saurios a través de medios artificiales. Una explosión que liberase radiactividad que solo perjudicase a grandes animales, por ejemplo. Y el descubrimiento, en territorio ruso, de cráneos de dinosaurios con orificio en la frente —muy semejante a la perforación de una bala— ayudó a fortalecer esa hipótesis.

¿Fueron los grandes saurios exterminados por una raza alienígena para implantar su «experimento humano»?

Los adeptos de la historia abierta llaman la atención también para el hecho del género humano de haber vivido millones de años en un estado de primitivismo absoluto, para prácticamente «explotar» su cultura solamente en los últimos 10 mil años —cuando por coincidencia o no, el hombre primitivo pasó a tener capacidad de registrar su vida en las paredes de las cavernas—.

¿Cuál es la razón para esa eclosión de la cultura humana? La historia cerrada no sabe responder. Juzga la responsabilidad en la evolución. La historia abierta arriesga que seres extraterrestres aquí posaron e interfirieron directamente en la evolución cerebral y cultural de los hombres. Y más: que estos extraterrestres se emparejaban con mujeres terrestres, y que todos nosotros somos descendientes de estos mestizos interplanetarios.

Diferentes culturas antiguas alrededor del mundo hablan de «dioses instructores» que los visitaron.

Por más absurda que pueda aparecer esa posibilidad, hay un detalle que merece nuestra atención: si el ser humano fuese realmente 100 % terrestre, ¿será él que destruirá de modo insano el planeta en que nació? Los hábitos predadores, la violencia y el desprecio a cualquier forma de convivencia pacífica con la naturaleza están ahí para dar el lamentable testimonio de la actual condición humana.

La explicación esotérica

Muchas de las situaciones que vivimos hoy pueden ser una repetición —en farsa— de lo que ya sucedió hace millares, millones de años. Es difícil para nuestras cabezas condicionadas por el catolicismo y por las doctrinas científicas contemporáneas aceptar eso; estamos acostumbrados a pensar que somos el ápice de un proceso de evolución. Las doctrinas ocultas también consideran que somos el auge, mas el auge de la decadencia.

Según esas doctrinas, el ser humano ya vivió en la Edad de Oro de paz, armonía y conocimiento infinitamente superiores a los actuales. Tales fuentes de conocimientos indicaron, hace muchos millares de años, que los hombres pasarían por otras tres grandes edades: la de Plata, la de Bronce y la de Hierro (la más inferior de todas, en cuya recta final nos encontramos ahora). Esta Edad de Hierro culminaría con un período de gran destrucción purificadora, y revertiría en una nueva Edad de Oro.

Las indicaciones e informaciones de esas eras anteriores son provenientes básicamente de leyendas y narrativas. Según esas informaciones, la primera raza de humanos de la Tierra vivió hace muchos millones de años en una mística región Norte, hoy identificada como el propio polo antes del congelamiento. Este Norte es citado en leyendas chinas, egipcias, indias, esquimales, sioux o griegas. Entre los nórdicos, equivaldría a la propia Asgard, la morada de los dioses.

Los habitantes de este Norte habrían venido del espacio exterior, viviendo —durante mucho tiempo— en una situación de armonía y desenvolvimiento espiritual. Este primer ciclo se habría terminado cuando cambios geológicos en la Tierra congelaron el Polo Norte.

«Entre los nórdicos, equivaldría a la propia Asgard, la morada de los dioses».

La segunda raza habría vivido en la llamada Hiperbórea, una tierra también situada «al norte», viviendo permanentemente a la luz del sol. Los hiperboreanos, continuadores de la civilización del Norte, serían altos, rubios y espiritualmente superiores a todo lo que podamos imaginar. Los hiperboreanos serían los responsables de la raza de gigantes que en seguida habitó los continentes perdidos de la Lemuria y Mu.

A pesar de las poquísimas pruebas materiales existentes, se acredita que existieron dos grandes continentes hace cerca de 50 mil años: la Lemuria, cuyo centro sería la actual isla de Madagascar, en el océano Índico; y Mu, que estaría localizada alrededor del actual territorio de Mongolia, entre China y la Rusia. Estas dos civilizaciones se habrían expandido para todo el resto del planeta.

Según los relatos y leyendas, los habitantes de Mu y de la Lemuria serían, en principio, gigantes bisexuales contemporáneos de los dinosaurios y de las sequoias. Serían los hijos directos del cruzamiento entre seres del espacio y mujeres terrestres y, con el tiempo, habrían disminuido de tamaño (de 3,60 para 2,10 m) y se dividió en masculino y femenino.

El inicio de la degeneración

Los lemurianos poseían la apariencia de indios con la piel azulada y la protuberancia de un tercer ojo en el centro de la frente. Y dominarían un vasto conocimiento del uso de la energía cósmica, siendo los constructores de inmensos monumentos de piedra. Dominarían también la energía nuclear, la luz fría y un equivalente del rayo láser. Se acredita que el fin de los lemurianos fue una consecuencia del uso descontrolado de esas fuerzas.

En cuanto a Mu, este continente tendría como base siete ciudades en el actual océano Pacífico. Según James Churchward, la mayor autoridad en la investigación de Mu, esta civilización habría surgido hace 150 mil años alcanzando su esplendor hace 75 mil años, para después dispersarse.

Churchward cita un antiguo relato descubierto por él en tierras de la actual Mongolia: «Cuando la estrella Baal cayó donde hoy existe sólo el mar, las siete ciudades temblaron y las rutas se llenaron de una densa humareda. Los hombres temblaron de miedo, y una gran multitud se reunió en los templos y en el palacio del rey. El rey dice: “Yo no tenía previsto todo esto”. Y los hombres y las mujeres, vestidos con sus ropas preciosas, adornados con sus maravillosos collares le rogaban e imploraban: “Salvanos Ra-Mu!” Mas el rey profetizó que todos deberían morir con sus esclavos y sus hijos, y que de sus cenizas nacería una nueva raza».

Todo indica que la nueva raza se estableció en el medio del Mediterráneo, en la Atlántida.

La Atlántida ya pertenece a un tiempo más accesible, aunque los historiadores oficiales se nieguen a reconocer su existencia. Entre tanto, el relato más detallado de este continente perdido pertenece a uno de los más respetados filósofos griegos de todos los tiempos, Platón.

En verdad, Platón describió (en Timeus y Critias, 360 a.C.) la historia que le fue contada por su maestro, el legislador Solon. Solon, por su lado, oyó la descripción de la boca del sacerdote de Sais, una ciudad egipcia muy ligada a los griegos. Solon narró a Platón sobre una guerra entre los atlantes y los griegos, que saldrían vencedores, y sobre la destrucción total de la Atlántida, en el 12.000 a.C.

La descripción de Platón llega a los detalles de la planta de la ciudad central de la Atlántida, sus jardines, gimnasios e hipódromos. Dice que ella hacía parte en la división de la Tierra entre los «dioses», y que «Poseidón habiendo recibido como quiñon la isla Atlántida, instaló, en cierto lugar de esta isla, los hijos que engendrara de una mortal».

La última parte de la narrativa del filósofo sigue la misma línea de tantas otras, tratando de la mezcla entre «dioses» y «mortales», con la consecuente degeneración de la especie: «Durante numerosas generaciones, y en cuanto dominó en ellas la naturaleza del dios, los reyes escucharán las leyes y permanecerán unidos al principio divino, al cual eran emparentados. Sus pensamientos eran verdaderos y grandes en todo (…). Mas cuando el elemento divino disminuyó en él por causa del cruzamiento repetido con numerosos elementos mortales, y cuando dominó el carácter humano (…), cayeron en la decadencia».

Interpretación artística de la destrucción de Atlantis, por Rocío Espín Piñar (www.artstation.com/rocioespin).

Según W. Raymond Drake, «Rudolf Steiner, un discípulo de Goethe, redactó una detallada historia de la Atlántida describiendo el conflicto entre los seres espirituales y los luciferanos, los magos blancos y negros, cuya perversión de las fuerzas ocultas trajo los cataclismos para la Atlántida».

Hay muchas narraciones y leyendas sobre el fin de este continente. Y ellas coinciden en la afirmación de que los atlantes eran muy avanzados y conocían aparatos que nosotros consideramos modernos, tales como la televisión y los objetos voladores. Otros acreditan que la inmersión de la isla fue causada por una especie de «guerra nuclear» entre los seguidores de los «dioses» y los rebeldes que se juzgaban capaces de dominar fuerzas gigantescas de la naturaleza. Y hay los que achacan todo a una catástrofe natural, como la caída de un meteoro o de un gran terremoto.

De cualquier manera, todo apunta a que los atlantes sabían de la proximidad de su fin y cuidaron de extender su conocimiento para otras partes del mundo. Eso explica por que existen tantos puntos en común entre las culturas de Mesopotamia, Egipto, Asia y las Américas.

Fuente: MysteryPlanet.com.ar

 

El misterio de la masonería

La masonería nace oficialmente a principios del siglo XVIII con la constitución en 1717 de la Gran Logia de Inglaterra. Sin embargo, esta sociedad iniciática tiene antecedentes que se remontan a  los gremios profesionales herméticos de la Baja Edad Media que obstaculizaban el intrusismo laboral de sus artes y oficios con códigos secretos y prácticas ocultas. La masonería estaría relacionada con el gremio de los albañiles (en inglés “mason” y en francés “maçon”) que alcanzó gran prestigio en la construcción de las catedrales.

Es frecuente la definición de la masonería o francmasonería como una institución cuya finalidad es la búsqueda de la verdad a través del estudio filosófico de la condición humana, el estudio científico de la naturaleza y el cultivo de las artes. Asimismo, se pretende desarrollar la evolución personal y el progreso social. (Esto es tan general que se podría aplicar a multitud de agrupaciones y confesiones). La masonería es una organización con un marcado carácter iniciático, selectivo, jerárquico y discreto, que pretende estar orientada por principios humanistas y filantrópicos. Tiene una estructura federal unida por lazos comunitarios fraternos. Lo ritual y lo simbólico son elementos determinantes en la institución: las enseñanzas ocultas se llevan a cabo con símbolos y alegorías especialmente relacionadas con la albañilería y la construcción de edificios como las catedrales medievales. La masonería moderna, también llamada “especulativa”, se comprende como un sistema moral particular enseñado mediante el simbolismo de la construcción. No obstante, sus verdaderos objetivos son difícilmente identificables y definibles en tanto que se trata de una institución que sigue siendo un misterio para el exterior, del mismo modo que sigue siendo un misterio su campo real de influencia.

Ilustración de Mark Manapul.

El primer período es denominado “masonería operativa”, el cual concluyó por el fin de la época de las grandes catedrales, puesto que los gremios quedaron en desuso. El sistema gremial de formación fue desapareciendo en favor de facultades y academias de arquitectura. Del mismo modo, la utilidad profesional también fue disminuyendo. Sin embargo, el prestigio se conservó, por lo cual profesionales acaudalados de diferentes ámbitos que patrocinaban obras quisieron incorporarse, y empezaron a ser admitidos con el estatus de “masones aceptados”. Entre los siglos XVII y XVIII los masones aceptados superaron en número a los constructores operativos, y acabaron haciéndose con el control de las logias. De esta forma comenzó la “masonería especulativa” o moderna, la cual tendió a prescindir del oficio y las artes de construcción y el motivo cooperativo gremial, pero mantuvo la simbología y el carácter discreto e iniciático.

La masonería moderna se centra en el perfeccionamiento del individuo para la construcción de un templo ideal: la Humanidad. Las Constituciones de Anderson de 1723 de la Gran Logia de Inglaterra fijaron los ideales filantrópicos de la masonería que pretendía pulir la moral de los iniciados. Las herramientas prácticas de la masonería operativa fueron perdiendo su utilidad y adquiriendo un significado simbólico. A su vez, se defendía el humanismo y se mantuvo una postura teísta que abogaba por un único dios: el Gran Arquitecto del Universo (principio creador o fundamento de una realidad en orden).

Organización del templo masónico.

En los siglos XVIII y XIX la masonería se extendió por Europa y América y en las diversas sociedades empezaron a surgir diferencias, especialmente debido a la cuestión teológica y a la incorporación de las mujeres en las logias. La masonería regular hace referencia a aquellas logias que siguen reglas básicas como las constituciones tradicionales de la masonería especulativa. Debido a la discrepancia sobre el contenido de dichas normas regulativas, se han establecido dos facciones principales además de un buen número de logias menores que no siguen a ninguna de las anteriores.

Las dos corrientes son la masonería regular anglosajona, o simplemente regular, liderada por la Gran Logia Unida de Inglaterra, y la masonería regular continental, o liberal o adogmática, cuyo mayor exponente es el Gran Oriente de Francia. Ambas reconocen que las logias deben tener una legitimidad de origen y el respeto a las Constituciones de Anderson. La masonería regular contempla la obligatoriedad de la creencia en un ser supremo, los juramentos se hacen sobre el Volumen de la Ley Sagrada (algún libro sagrado que represente la trascendencia), se prohíbe la discusión de temas como la política y la religión y no son admitidas las mujeres en las iniciaciones. La corriente liberal, por su parte, se caracteriza por la defensa de la libertad de conciencia, la discusión de ideas sociopolíticas y la aceptación de la iniciación femenina.

El elemento más destacado y conocido es el carácter secreto de la institución. Sin embargo, la masonería no se corresponde con el secretismo de las sociedades ocultas tradicionales, en las que hasta la propia existencia de los grupos es escondida. Hay quien habla de “sociedades discretas” en lugar de secretas, pues la presencia de estas sociedades es conocida no sólo por parte de sus miembros. Ahora bien, lo oculto es central en esta institución en lo que respecta a diversos aspectos. Entre otras particularidades, existen ceremonias cuyo contenido sus participantes juran no desvelar, se usan símbolos y códigos cuyo significado completo está reservado a los miembros, se tratan temas relacionados con misterios ocultos concernientes a la espiritualidad con metodologías que presuntamente exceden los límites de la lógica racional por su culminación o se influye de manera subrepticia en la organización social.

Albert Pike, uno de los masones más importantes. Llegó a ser Soberano Gran Comendador de la Jurisdicción Meridional y escribió “Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry”.

La masonería está organizada en logias locales que integran la vida social de los miembros y los negocios de la institución. La logia es el elemento organizativo básico con una cantidad mínima de maestros y de hermanos (miembros). La pertenencia está cerrada y reglada, requiriendo condiciones para su incorporación como ritos iniciáticos. Dicha incorporación supone la adquisición de determinados hábitos y el establecimiento de lazos que constituyen una unidad de organización social, política y comercial. Esta unidad es flexible en el sentido de que admite componentes múltiples dentro de una hermandad en igualdad.

La organización masónica es una estructura jerárquica y rígida dividida en grados. Los tres primeros grados se denominan Grados de Oficio, que son el fundamento de la masonería simbólica universal. Estos tres grados son: aprendizcompañero y maestro. Además, existen distintos ritos que perfeccionan la condición de maestro en grados adicionales. Los principales ritos que organizan las logias son el rito escocés y el rito de York. El primero divide a sus miembros en 33 grados y el segundo en 13. El más extendido de los dos es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Los tres grados simbólicos mencionados constituyen la masonería azul, los grados capitulares van desde el cuarto al decimoctavo y forman la masonería roja, los grados filosóficos son los comprendidos entre el decimonoveno y el trigésimo grado y son la masonería negra y, finalmente, los grados sublimes son los tres últimos, los cuales conforman la masonería blanca. El trigésimo tercer grado es el Soberano Gran Inspector General. En este mismo rito, del cuarto al decimocuarto grado forman la Logia de Perfección (cada grado con su denominación propia), el decimoquinto es Caballero de Oriente, el decimosexto es el Príncipe de Jerusalén, el decimoséptimo es Caballero de Oriente y Occidente, el decimoctavo es el Soberano Príncipe Rosacruz, del grado decimonoveno al trigésimo segundo forman el Consistorio de Príncipes del Real Secreto (cada grado con su denominación propia) y el trigésimo tercer grado es el Sublime Gran Comendador.

Grados masónicos.

La investidura del candidato comienza con la presentación del aspirante con los ojos vendados ante los que van a ser su hermanos. Tras diversas pruebas simbólicas, el postulante es llevado hasta el Venerable Maestro que le quita la venda. El Maestro le quita la venda de la ignorancia y le desvela las luces del conocimiento. El aspirante está despojado de objetos metálicos, representando el desapego de los bienes mundanos. Además, viste con ropa sencilla de color blanco y con el pecho derecho y la pierna izquierda descubiertos para representar humildad. El candidato hace el juramento de mantener el secreto frente a un altar con un libro sagrado. En ese momento recibe el mandil, el martillo y el cincel y la regla de veinticuatro pulgadas. Al iniciado se le enseñan los pilares del templo que representan la fortaleza, la sabiduría y la belleza; y los tres grandes maestros místicos de la masonería relacionados con el templo de Jerusalén: el rey Salomón (su promotor), el rey Hiram de Tiro (ayudó en la construcción) e Hiram Abif (su arquitecto).

Representación de un rito de iniciación.

Entre los símbolos masónicos más característicos encontramos el compás y la escuadra, que suelen ir juntos: el primero es un instrumento de medida para garantizar la armonía, el orden y la belleza, que representa la sabiduría y está relacionado con el círculo. El compás simboliza la creación de un cosmos ordenado, es una herramienta del Gran Arquitecto. La escuadra simboliza el plano terrestre, cuyo espacio simbólico (el cuadrado y la cruz) representa la idea del templo. La escuadra también se refiere a la virtud y el compás a los límites y el respeto. El candelabro de siete brazos hace referencia al entendimiento iluminado, el delantal o mandil alude al trabajo, la humildad y la pureza, el mazo y el cincel simbolizan la combinación de la fuerza de voluntad y la finura de la inteligencia, la espada flamígera representa la fuerza y el poder, y el mallete de madera es un símbolo de autoridad.

Compás y escuadra. La letra “G” y la “A” (formada por el compás) aluden al Gran Arquitecto del Universo.

Es muy discutible la influencia de los masones en la sociedad. Por un lado, es fácil encontrar simbología relacionada con la masonería en diversos ámbitos culturales y cotidianos, pero también es cierto que se trata de representaciones tan comunes que es muy normal su uso sin ninguna intención simbólica o su identificación allí donde realmente no las hay. Por otro lado, es difícil encontrar algo así como un “sustrato común” masónico que subyazca a distintas ideas, conceptos y teorías de diversos personajes ilustres que supuestamente pertenecían a esta institución. La existencia de conspiraciones no justifica el reduccionismo en el que consiste el conspiracionismo que explica el fundamento de los fenómenos sociales por la actividad de grupos supuestamente ocultos y poderosos.

Si bien es cierto que se ha pretendido asociar la masonería con el ocultismo con la intención de desprestigiarla, también hay que admitir el manifiesto carácter esotérico de esta sociedad (lo cual ya pone en cuestión la validez de sus supuestos conocimientos). Resulta paradójica la combinación entre ideales como los de la razón ilustrada –que presuntamente apoyaron los masones– y el esoterismo. Una posible explicación podría pasar por cierto gnosticismo que confiere un carácter soteriológico al conocimiento, de modo que se viven de manera religiosa algunas ideas racionales. En algunos casos se pretende la reducción de dogmas religiosos a filosofemas y, en otros, se le da una condición salvífica al conocimiento.

En definitiva, mediante los rituales, las lecturas y la transmisión de conocimientos y hábitos entre compañeros, el iniciado dispone de instrumentos y sabiduría necesaria para el desarrollo de sus virtudes y para el perfeccionamiento humano. Sin embargo, hay que decir que la masonería no está construida sobre una única idea, sino que se compone de diversos conceptos y de una sarta de prácticas y ritos en torno a los cuales se reúnen millones de miembros.

 

Bibliografía

Anderson, J. Constitutions. Ed. Kissinger Publishing Company. 2003: Montana.

Blaschke, D. y Río, S. La verdadera historia de los masones. Ed. Planeta. 2009: Barcelona.

Callaey, E. El mito de la revolución masónica: la verdad sobre los masones y la Revolución francesa, los iluminados y el origen de la masonería moderna. Ed. Nowtilus. 2007: Madrid.

Corbiere, E. La masonería. Ed. DEBOLSILLO. 2004: Buenos Aires.

MacNulty, W. K. Masonería. Símbolos, secretos, significado. Ed. Electa. 2006: Barcelona.

Pike, A. Las enseñanzas de la masonería: una ayuda a la humanidad para cultivar la libertad, la amistad y el carácter. Ed. Humanitas. 2001: Barcelona.

Astrofísico: «El Big Bang no es el comienzo del universo y los científicos lo saben desde hace casi 40 años»

Pensar que el universo y todo lo que hay en él nació en el momento del Big Bang es «uno de los mayores conceptos erróneos», según el astrofísico y escritor científico Ethan Siegel.

El universo y todo lo que hay en él nació en el momento del Big Bang. Esta es una imagen «atractiva y hermosa» que explica mucho de lo que vemos, pero, «por desgracia», también «es incorrecta», y los científicos «lo saben desde hace casi 40 años», sostiene en un artículo para Forbes el astrofísico y escritor científico Ethan Siegel, quien lo califica de «uno de los mayores conceptos erróneos del universo».

Según recuerda Siegel, la idea original sugiere que el universo surgió de un estado caliente y denso, y ahora se está expandiendo y enfriando. Si «seguimos extrapolando» hacia el pasado, el universo se haría cada vez «más caliente, más denso y más compacto», hasta llegar a un momento en que «la densidad y la temperatura se elevan a valores infinitos, donde toda la materia y energía en el universo están concentradas en un solo punto: una singularidad».

Se entiende que esta singularidad —donde las leyes de la física «se rompen»— también es «el punto final», que representa el origen del espacio y el tiempo, sostiene el autor del artículo.

Inflación cósmica

Sin embargo, prosigue, hay algunos enigmas y paradojas que la teoría del Big Bang no puede explicar, por ejemplo, el hecho de que el universo tenga la misma temperatura en todos sus extremos, a pesar de que no han tenido tiempo para comunicarse entre ellos desde el inicio.

En 1979, el científico estadounidense Alan Guth propuso una alternativa a la singularidad del Big Bang: la teoría de la inflación cósmica, que consistía en la existencia de una fase temprana de expansión exponencial anterior al Big Bang, y que podría resolver todos estos problemas.

En este estado cósmico, las fluctuaciones cuánticas seguirían existiendo, y al expandirse el espacio, se extenderían a través del universo, creando regiones con densidades de energía ligeramente superiores o ligeramente inferiores a la media, explica Siegel, agregando que cuando esta fase del universo llegara a su fin, esa energía «se convertiría en materia y radiación, creando el estado caliente y denso sinónimo del Big Bang».

«El Big Bang no es el comienzo del universo»

Para probar esta idea, había que medir las fluctuaciones en el resplandor sobrante del Big Bang, y encontrar un patrón particular consistente con las predicciones de la inflación. En los años 1990, 2000, y luego de nuevo en los años 2010, los científicos midieron esas fluctuaciones en detalle, y encontraron exactamente eso.

«El gran Big Bang definitivamente ocurrió pero después de la fase de la inflación cósmica. Lo que ocurrió antes de la inflación —o si la inflación era eterna en el pasado— sigue siendo una cuestión abierta, pero una cosa es cierta: el Big Bang no es el comienzo del universo», concluye el científico.

Artículo publicado en MysteryPlanet.com.ar

10 misterios de la ciencia sin resolver

La investigación científica avanza cada día. Después de que el hombre haya pisado la luna, o eso nos hicieron creer, parece prácticamente increíble que aún desconocemos infinitas cosas cotidianas que nos rodean en nuestro día a día; sin embargo es así. A continuación, nombraré algunos de los grandes misterios que la ciencia aún tiene pendiente resolver.

1. ¿CÓMO SURGIÓ LA VIDA?

Sin lugar a dudas es uno de los mayores enigmas para la ciencia. A día de hoy no se sabe si la vida surgió dentro del propio planeta, o bien fuera de éste. Existen opiniones contrarias.

Por una parte, se cree que las condiciones necesarias para que se produzca la vida que conocemos son tantas y tan extrañas que ya resulta milagroso que haya ocurrido al menos una vez.

Por otro lado, partes esenciales en la construcción de vida (como son los aminoácidos), han sido hallados en cometas procedentes del Sistema Solar. Eso cambiaría la perspectiva, y habría que ver a la Tierra no como generadora de vida en sí, sino como gestante de la misma.

2. LA BASE BIOLÓGICA DE LA CONCIENCIA

El análisis de la conciencia sigue siendo uno de los grandes misterios por resolver.

El avance de la neurociencia ha traído consigue respuestas, y de nuevo más cuestiones por resolver.
René Descartes afirmó en el siglo XVII que cuerpo y mente son elementos individuales, separados y simples cooperantes. Actualmente la tendencia conduce a entender ambas entidades como una sola en una unión hegemónica, entendiendo que todo tipo de actividad cerebral está exclusivamente ligada a los procesos químicos que se producen en la mente.

A día de hoy aún no se puede afirmar que todo lo que pase en la mente esté exclusivamente relacionado con procesos químicos, o si bien existe un elemento etéreo independiente de la parte física del cuerpo.

3. EL EFECTO PLACEBO EN EL HOMBRE

El efecto placebo es el que permite que el cuerpo humano sea engañado en caso de habérsele estado administrando una medicina determinada durante un tiempo, y ésta sea sustituida en el último momento por una solución sin efectos.

Durante el siglo XX se implantaron los fármacos como herramienta principal de la medicina. Pero hasta ese momento, el efecto placebo había sido un instrumento imprescindible.

En 1955 se publicó una obra denominada The Powerful Placebo, en la que se puso de manifiesto que en torno al 30% de las enfermedades podrían ser tratadas con placebo. Posterior a este primer estudio se ha demostrado que la cifra aumenta al 70% e incluso al 100%.

Aún hoy no se conocen los mecanismos que intervienen en el efecto placebo, aunque se cree que al calmar la ansiedad, el cuerpo puede liberar endorfinas, que tienen un efecto parecido al de los narcóticos.

4. MALTHUS Y LA SOBREPOBLACIÓN

Thomas Robert Malthus escribió durante el siglo XVIII la obra Ensayo sobre el principio de población. En ella exponía la teoría de que la superpoblación acabaría con los recursos naturales, empobreciendo así a la población.

La Ley de Malthus afirma que la población se duplica cada 25 años aumentando en una progresión geométrica, enfrentándose así al crecimiento de los medios de subsistencia, que seguían una progresión aritmética.

Malthus plantea que para no perder el equilibrio, el hambre, las guerras y la enfermedad deberán regular la superpoblación.

Sin embargo, más de dos siglos después la población se ha multiplicado por seis y ninguna de las catástrofes ha frenado el crecimiento.

¿Acabará cumpliéndose la teoría?

5. EL EFECTO MPEMBA

Se conoce como efecto Mpemba a aquel que demuestra que, en ciertas ocasiones y condiciones, el agua hirviendo se congela a una velocidad mayor que el agua fría.

Este hecho es conocido desde la época clásica, pero fue Erasto B. Mpemba quien puso en él su atención durante la década de los 70.

Cualquiera puede comprobar este fenómeno en su casa, aunque a día de hoy no se ha alcanzado un consenso en la explicación del mismo puesto que, a priori, atenta contra todas las leyes de la termodinámica.

6. ¿EXISTE VIDA EXTRATERRESTRE?

Aunque afirmar taxativamente que solo existe vida en el planeta Tierra sería pretencioso y poco inteligente, lo cierto es que a día de hoy no existe evidencia de ninguna otra posibilidad.

Los científicos exploran todas las áreas a las que podemos acceder en el Sistema Solar desde hace décadas, y aún hoy no se ha encontrado ninguna muestra que indique que existe vida en algún otro lugar.

El agua es el elemento que más se busca como indicio irrefutable de la posibilidad de que exista vida más allá del planeta Tierra.

En el año 1995 se descubrió el primer planeta extrasolar. Fue el punto de partida para una exploración mucho más minuciosa fuera del sistema. A día de hoy se conocen más de 800 exoplanetas, y varios de ellos comparten características con la Tierra, lo que podría dar lugar a condiciones proclives para la vida.

7. ¿POR QUÉ TIENE TAN POCOS GENES EL SER HUMANO?

En 1990 se descubre definitivamente la secuencia del genoma humano, y con ello se pone de manifiesto que el hombre solo posee 25.000 genes. Para entender este dato en su contexto diremos que la planta Arabidopsis posee el mismo número de genes.

Los primeros planteamientos de la biología al respecto de la complejidad de los organismos afirmaban que éstos debían ser más complejos cuanto mayor fuese el número de sus genes.

Sin embargo tras el hallazgo de la cantidad que posee el cuerpo humano hubo que replantear la teoría. Se llegó así a la idea de que no es tan importante la cantidad, sino las relaciones que los distintos grupos de genes individuales pueden establecer entre ellos.

8. EL ACANTILADO DE KUIPER

El propio Sistema Solar sigue suponiendo un reto intelectual para científicos e investigadores. En la zona externa del Sistema, más allá de Plutón, se encuentra el acantilado de Kuiper, justo a continuación del cinturón homónimo en el que se encuentran múltiples cuerpos helados y del que proceden varios cometas.

El acantilado se llama sí porque no hay absolutamente nada en esta zona, una vez pasado el cinturón.

La ciencia aún no ha sabido explicar qué es y porqué se encuentra allí.

Sin embargo existen teorías que afirman que es un efecto producido por la fuerza gravitatoria de un posible décimo planeta.

Sin embargo, para que fuera ésta la explicación, el planeta debería tener enormes dimensiones.

9. LA ENERGÍA OSCURA

La Física es la rama científica encargada de analizar el misterio de la energía oscura.

La primera vez que se tuvo cierta conciencia de los efectos de la energía oscura fue en el año 1998. Los científicos, a través de la observación de galaxias y cuerpos celestes descubrieron que el universo se expandía de forma acelerada.

Fue entonces cuando cobró cierto sentido la idea de que la energía oscura era un tipo de gravedad negativa, aunque a día de hoy no se ha podido demostrar.

Una de los hechos que evidencia la presencia de la energía oscura es que el universo es aún más antiguo de lo que se estimaba anteriormente.

La energía oscura es aún tan confusa que se cree que podría dar lugar a dos fenómenos catastróficos, y opuestos entre sí; el Big Rip o Teoría de la Expansión Eterna y el Big Crunch o Gran Colapso.

10. ¿CÓMO FUNCIONA EL INTERIOR DE LA TIERRA?

Aunque se ha investigado durante años, y a día de hoy existe cierto consenso respecto a la teoría oficial, no se sabe con certeza cuál es el funcionamiento del interior de la Tierra, ni su composición.

Durante años, la teoría de la Tierra Hueca ha sido apoyada por científicos de la talla de Halley o Newton, entre otros.

Recientemente se han hallado dos manchas de grandísimo tamaño de formación rocosa situadas en el manto, sobre el núcleo del planeta.

Científicos e investigadores también han encontrado evidencias de un enorme depósito de agua debajo de la superficie, cuyo tamaño triplicaría el de todos los océanos juntos.

Queda aún mucho camino por recorrer hasta que el ser humano entienda en su totalidad el entorno que habita.

Texto original de Academia Play revisado y adaptado por vykthor.

¿La historia de Jesucristo fue un invento de aristócratas romanos para controlar a los pobres?

Comparando la vida de jesús según se cuenta en el nuevo testamento y “la guerra de los judíos” de flavio josefo, el investigador joseph atwill concluye que la historia del mesías fue en realidad una fabulación de autoridades romanas para mantener pacificada y controlada a parte de su población.

En una tesis que sin duda despierta polémica pero igualmente hace ver la antigüedad de la propaganda como un mecanismo de poder y control, el investigador estadounidense Joseph Atwill sostiene que la historia mesiánica de Jesucristo fue en realidad un invento del Imperio Romano para pacificar a los más pobres, un “sistema de control mental para producir esclavos que creían que Dios había decidido su esclavitud”.

Atwill es autor de Caesar’s Messiah: The Roman Conspiracy to Invent Jesus, un libro recién publicado en el que desmonta la idea de que el cristianismo comenzó como una religión y, en su lugar, lo coloca como una sofisticada maniobra de propaganda gubernamental. De acuerdo con el investigador, los libros que integran el Nuevo Testamento (base de la doctrina cristiana) no fueron escritos por los evangelistas y otros personajes a quienes la tradición y el dogma atribuyen su autoría, sino por un grupo específico de aristócratas romanos en el siglo I de nuestra era.

Según esta interpretación, uno de los motivos detrás de dicha estrategia fue la persistente rebeldía del pueblo judío y, en particular, sectas religiosas que so pretexto de esperar la llegada de un “Mesías guerrero”, con frecuencia desafiaban la hegemonía de Roma. En cierto punto el Imperio dejó de lidiar con este problema por la vía armada y, a cambio, optó por la psicológica, según defiende Atwill.

“En vez de alentar la guerra, este Mesías incitaba al pacifismo de poner la otra mejilla y animaba a los judíos a “dar al César” y “pagar sus impuestos a Roma”, explica el investigador. Y continúa:

Aunque el cristianismo puede ser cómodo para algunos, también puede ser muy dañino y represivo, una forma insidiosa de control mental que conduce a la aceptación ciega de la servidumbre, la pobreza y la guerra a través de la historia. Actualmente, en especial en Estados Unidos, es utilizado para generar apoyo para la guerra en Medio Oriente.

Como evidencia de sus afirmaciones Atwill presenta una comparación entre las narraciones del Nuevo Testamento y la de Flavio Josefo en La guerra de los judíos, el único testimonio escrito conservado de la vida en Judea durante el siglo I. Atwill asegura que entre ambos relatos hay similitudes que hasta ahora han pasado inadvertidas a propósito de esta posible invención propagandística.

Lo que parece que ha sido eludido por muchos investigadores es que la secuencia de eventos y lugares del ministerio de Jesús es más o menos la misma que la secuencia de eventos y localidades de la campaña militar de Tito Flavio según la describe Josefo. Esta es una evidencia clara de un patrón construido deliberadamente. De hecho, la biografía de Jesús está construida, de principio a fin, sobre historias previas, pero especialmente sobre la biografía de un César romano.

fuente: www.independent.co.uk/news/uk/home-news/story-of-jesus-christ-was-fabricated-to-pacify-the-poor-claims-controversial-biblical-scholar-8870879.html

fuenta2: pijamasurf.com/2013/10/la-historia-de-jesucristo-fue-un-invento-de-aristocratas-romanos-para-controlar-a-los-pobres

¿Quién controla y financia los medios de comunicación que nos informan?

¨Cuídate de los medios de comunicación porque vas a acabar odiando al oprimido y amando al opresor¨ Malcolm X

¿Quién controla y financia los medios de comunicación que nos informan?
Leigh Blackall (CC)

Nadie pone en duda que los medios de comunicación es el cuarto poder del Estado, por no decir que en muchos casos, debería ser el primero y más poderoso que el poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Saber de donde viene la información debería ser tan importante, como la información en sí, ya que de este modo el receptor de la información podría en muchos casos estimar la intención, o los intereses que puede haber detrás de toda esos datos proporcionados.

Supongo que mucha gente en algún momento se haya hecho dicha pregunta, pero me apuesto que muy poca gente realmente lo sabe, entre otras cosas, porque dicha información no es en absoluto fácil de obtener, ni para nada transparente.

De hecho, solo hay dos países en Europa que tienen la obligación de proporciona dicha información a la sociedad, según lo exigido en sus legislaciones. Austria y Croacia. Todos los demás países no tienen esa obligación, por tanto el saber y conocer dicha información, implica un arduo trabajo de investigación y análisis para saber quien son las instituciones que controlan la información que recibimos en el momento en que encendemos la televisión, o sintonizamos la radio.

Han sido las nuevas tecnologías y plataformas como Internet, las que permiten a día de hoy, obtener información alternativa, y no sujeta a ningún poder fáctico que la pueda manipular en virtud a sus intereses. Como por ejemplo, periódicos y publicaciones online que tienen una financiación independiente, o blogs alternativos como este. ¨Muy probablemente este artículo no hubiese podido ser publicado si hubiésemos tenido que depender de los medios de comunicación mayoritarios¨.

¿Quieren por tanto saber quién nos proporciona y controla la información que recibimos todos los días?.

Propaganda política y opinión pública

No hace demasiado tiempo que se empezó a utilizar la propaganda y el control de la información proporcionada a la sociedad, con el fin de controlar la opinión pública, e intentar generar un entorno de pensamiento único, tan necesario por los gobiernos. De hecho, la primera campaña seria que se elaboró para ello, fue exactamente hace un siglo en los E.E.U.U. en 1916 bajo el mandato de Woodrow Wilson. Por aquel entonces, Europa se veía inmersa en la Primera Guerra Mundial, y la sociedad estadounidense no veía ningún interés por una guerra que estaba ocurriendo tan lejos de casa. El presidente Wilson partidario de involucrarse en la guerra europea, intentó cambiar el modo de pensar de la sociedad a través de una campaña propagandística llamada ¨ComisiónCreel¨.

Los resultados fueron extraordinarios, ya que en seis meses se pasó de una sociedad pacifista totalmente desinteresada por la guerra en Europa, a una sociedad plenamente enfurecida por el fenómeno bélico y totalmente contraria a los alemanes. La estrategia es muy fácil de entender, el gobierno primero intentaba convencer a los intelectuales de prestigio del país, a través de datos y ´pruebas´ de lo que los alemanes hacían, y apoyados por otros sectores económicos interesados en que el país entrara en guerra. Por ejemplo, imágenes de alemanes mutilando niños belgas, y otras atrocidades generadas por el Ministerio de propaganda británico (primeros interesados en que U.S.A. se unieran a la guerra), y emitidas al gobierno estadounidense. Posteriormente se supo que fueron generadas por los británicos de forma deliberada. Las pruebas eran facilitadas a estos intelectuales y periodistas influyentes con poder mediático, para que extendieran la información a lo largo y ancho del país. La campaña fue más que efectiva, y la estrategia se ha utilizado a lo largo de los años hasta nuestros días, no solo en U.S.A sino en todo el mundo.

Cuatro holdings de comunicación que controlan el 96% total del negocio a nivel mundial

Años más tarde y durante la segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels Ministro de propaganda Nazi, hizo suya el método de propaganda ideado por sus enemigos aliados en la Primera Guerra Mundial, e incluso lo mejoró con sus principios de propaganda y máximas tales como, ¨una mentira repetida mil veces, se convierte en una realidad¨. Hizo de la propaganda política y el control de la opinión de la sociedad, un arte en sí mismo.

Obviamente, se había descubierto un arma muy poderosa para el control de las masas, cambiando la opinión pública en virtud de los intereses políticos. Arma que sigue existiendo en nuestros días de forma más que habitual. Pero, ¿quién controla la industria de la comunicación a nivel mundial en la actualidad?.

Las cifras ponen de manifiesto que son cuatro los holdings de comunicación que controlan el 96% total del negocio a nivel mundial, y paradójicamente esos cuatro holdings multinacionales, están dirigidos por lobbies judíos. Vayamos un poco más allá, y analicemos en hecho con más detalle.

Estos conglomerados empresariales son Walt Disney, Time Warner Inc, Viacom/CBS controlados por la familia de banqueros judíos Rosthchild, y 21st Century Fox (con su subsidiaria News Corporation liderada has ta 2012 por el carismático Rupert Murdoch, despúes de que dejara la empresa por las escuchas a grandes personalidades través de su medio ¨News of the World¨). 21st Century Fox está dirigida por lobbies sionistas y el sector bancario (JP Morgan, Elliot Associates L.P., Invesco Ltd, Waddell & Reed Financial Inc. y Deutsche Bank AG).

Todos esos medios de comunicación engloban en sus estructuras empresariales todo tipo de canales de televisión, radio, publicaciones, etc…. Pueden hacer una lectura rápida del hecho en este link. Merece la pena echar un vistazo.

No menos controvertida y conocida es la frase de la portavoz israelí, Tzipora Menache sobre el poder de dichos lobbies judíos en la información en U.S.A, y por ende, en el resto del mundo. Dicho comentario es debido a un bombardeo de Israel en la franja de Gaza en 2009, que impactó sobre bases de la ONU, y sobre la posible respuesta que Barack Obama tendría al respecto. La frase toma especial relevancia en los tiempos actuales, en plena carrera electoral en E.E.U.U. entre Hillary Clinton y Donald Trump.

Ustedes saben muy bien, y los estúpidos americanos saben igualmente bien, que nosotros controlamos su gobierno, independiente de quién se sienta en la Casa Blanca. Ustedes ven, yo sé esto y ustedes lo saben que ningún presidente americano puede estar en una posición de desafiarnos aun cuando nosotros hacemos lo inconcebible. ¿Qué pueden ellos (los americanos) hacernos a nosotros? Nosotros controlamos el congreso, nosotros controlamos los medios de comunicación, nosotros controlamos el espectáculo, y nosotros controlamos todo en América. En América usted puede criticar a Dios, pero usted no puede criticar Israel” (Tzipora Menache).

Existen otros casos curiosos y que no dejan de ser paradigmáticos de las dinámicas del sector de la información internacional, como empresas que siendo de sectores no relacionados con el de la comunicación, entran en el negocio a través de la adquisición de empresas de dicho sector, siendo éstas industrias bastante controvertidas, más si se vinculan a la industria de la información. Como es el caso de los grupos armamentísticos franceses Lagardère o Dassault Aviation, las empresas de armamento más grandes del país, y siendo Francia el cuarto exportador de armas del mundo, por detrás de U.S.A, Rusia y China. Paradójicamente, dichas empresas controlan dos de los periódicos más importantes de Francia, Le Monde y Le Fígaro. ¿No les parece curioso?.

¿Quién controla los medios de comunicación en España?

Una vez hecho un análisis previo sobre quién controla los medios de comunicación a nivel global, no menos interesante sería saber quién controla los más poderosos medios de comunicación en España, como Grupo Prisa, Grupo planeta, Mediaset, Vocento, etc…

Cómo he dicho, no es fácil encontrar información al respecto. Los datos obtenidos hacen referencia al 2012, aunque siguen siendo una referencia a día de hoy. Ha habido cambios en algunos casos, como por ejemplo el cambio del accionario del grupo Prisa debido a sus problemas económicos, que permitió que muchos de sus acreedores del sector bancario pasaran a ser socios del grupo, haciendo que la familia Polanco, pasaran de tener el 71% de la compañía a menos de un 20%.

Tómense su tiempo para ver el gráfico en este link, y así saber quien está detrás de cada unos de los medios de comunicación que nos informan en este país. Las conclusiones obtenidas no pasan desapercibidas.

¨En España, los grandes holdings de la información en la mayoría de los casos están controlados por el sector bancario, multinacionales y constructores (muchos de ellos involucrados en tramas de corrupción). Por aristócratas, la conferencia episcopal y el Opus Dei.¨

A tenor de la la información recibida, no es difícil pensar que la información recibida por los medios de comunicación públicos, ya sea en España o internacionalmente, están siendo tratados con un siesgo que obedece a los intereses de los grupos empresariales que hay detrás, y de la necesidad de controlar la opinión pública de forma concreta y en su provecho. Piénsenlo, cualquier medio de comunicación tiene intenciones claras y definidas. ´No olvide que saber quien le informa, es saber lo que le quieren decir, y saber lo que nunca le van a contar´.

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