¿La historia de Jesucristo fue un invento de aristócratas romanos para controlar a los pobres?

Comparando la vida de jesús según se cuenta en el nuevo testamento y “la guerra de los judíos” de flavio josefo, el investigador joseph atwill concluye que la historia del mesías fue en realidad una fabulación de autoridades romanas para mantener pacificada y controlada a parte de su población.

En una tesis que sin duda despierta polémica pero igualmente hace ver la antigüedad de la propaganda como un mecanismo de poder y control, el investigador estadounidense Joseph Atwill sostiene que la historia mesiánica de Jesucristo fue en realidad un invento del Imperio Romano para pacificar a los más pobres, un “sistema de control mental para producir esclavos que creían que Dios había decidido su esclavitud”.

Atwill es autor de Caesar’s Messiah: The Roman Conspiracy to Invent Jesus, un libro recién publicado en el que desmonta la idea de que el cristianismo comenzó como una religión y, en su lugar, lo coloca como una sofisticada maniobra de propaganda gubernamental. De acuerdo con el investigador, los libros que integran el Nuevo Testamento (base de la doctrina cristiana) no fueron escritos por los evangelistas y otros personajes a quienes la tradición y el dogma atribuyen su autoría, sino por un grupo específico de aristócratas romanos en el siglo I de nuestra era.

Según esta interpretación, uno de los motivos detrás de dicha estrategia fue la persistente rebeldía del pueblo judío y, en particular, sectas religiosas que so pretexto de esperar la llegada de un “Mesías guerrero”, con frecuencia desafiaban la hegemonía de Roma. En cierto punto el Imperio dejó de lidiar con este problema por la vía armada y, a cambio, optó por la psicológica, según defiende Atwill.

“En vez de alentar la guerra, este Mesías incitaba al pacifismo de poner la otra mejilla y animaba a los judíos a “dar al César” y “pagar sus impuestos a Roma”, explica el investigador. Y continúa:

Aunque el cristianismo puede ser cómodo para algunos, también puede ser muy dañino y represivo, una forma insidiosa de control mental que conduce a la aceptación ciega de la servidumbre, la pobreza y la guerra a través de la historia. Actualmente, en especial en Estados Unidos, es utilizado para generar apoyo para la guerra en Medio Oriente.

Como evidencia de sus afirmaciones Atwill presenta una comparación entre las narraciones del Nuevo Testamento y la de Flavio Josefo en La guerra de los judíos, el único testimonio escrito conservado de la vida en Judea durante el siglo I. Atwill asegura que entre ambos relatos hay similitudes que hasta ahora han pasado inadvertidas a propósito de esta posible invención propagandística.

Lo que parece que ha sido eludido por muchos investigadores es que la secuencia de eventos y lugares del ministerio de Jesús es más o menos la misma que la secuencia de eventos y localidades de la campaña militar de Tito Flavio según la describe Josefo. Esta es una evidencia clara de un patrón construido deliberadamente. De hecho, la biografía de Jesús está construida, de principio a fin, sobre historias previas, pero especialmente sobre la biografía de un César romano.

fuente: www.independent.co.uk/news/uk/home-news/story-of-jesus-christ-was-fabricated-to-pacify-the-poor-claims-controversial-biblical-scholar-8870879.html

fuenta2: pijamasurf.com/2013/10/la-historia-de-jesucristo-fue-un-invento-de-aristocratas-romanos-para-controlar-a-los-pobres

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“Trabaje gratis”: crece el número de ofertas de empleo sin sueldo

“Trabaje gratis”, dice el cartel. Unas luces de neón lo acompañan, parpadeantes, con la intención de hacerlo más vistoso, pues no es algo que haya que pedir con la boca pequeña. Quién sabe, a lo mejor el parpadeo de colores le aturde y pierde por fin todo el sentido y el valor de las cosas. Igual hasta se queda ciego de principios, derechos y convicciones, pasando a formar parte del engranaje de explotación que parece regir muchos de los puestos de trabajo en España.

Simplificando: la esclavitud ha vuelto; está de moda. Y esta vez sin necesidad de cadenas o latigazos intimidatorios, porque las cabezas gachas y la dignidad ausente vienen de serie. Una pandemia que a muchos interesa que no se erradique porque aumenta los ingresos de unos pocos, a costa del esfuerzo de la mayoría.

“Son las circunstancias” o “es la situación”, son las excusas que legitiman estas propuestas deshonestas. Situación y circunstancias que sólo tienen en cuenta un lado, obviando la necesidad ajena. En unos pocos años hemos pasado de un escenario donde ser mileurista era estar mal pagado a convertir la misma cantidad en una meta aspiracional. ¿Qué ha pasado? El coste de la vida no se ha abaratado y la preparación de la gente ha ido en aumento. ¿Tan poderosa ha sido la crisis como para reprogramarnos enteros?

La necesidad alimenta el trabajo precario. (DP)

La necesidad alimenta el trabajo precario. (DP)

En mayo de 2016, el presidente de la CEOE, Juan Rosell, afirmó sin titubeos que el trabajo “fijo y seguro” era “un concepto del siglo XIX”; en el futuro, matizó, habrá que “ganárselo todos los días”. Una reflexión a la que llegó después de asegurarse una subida de su sueldo como consejero de Gas Natural Fenosa −empleo arduo donde los haya−, de un 64% o, lo que es lo mismo, 208.000 euros brutos al año.

Si así se expresan los representantes de la patronal, no sorprende que el mercado laboral se llene de ofertas cuya retribución se basa en palmaditas en la espalda y cuentas bancarias a cero. “Así coges experiencia” o “al menos te entretienes” son los argumentos con los que tiran por tierra el Artículo 35 de nuestra Constitución: Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo (…) y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia. Repetimos: “remuneración suficiente” y no palabras de aliento. Porque el verdadero reconocimiento se refleja en la nómina.

Una nueva realidad no retribuida

La revista Fortune recogía hace unos años una peligrosa idea: “Quienes trabajan gratis tienen más ambición, más hambre que aquellos que perciben un salario. Y además son más creativos”. Una propaganda que viene a decir que la ausencia de sueldo implica un mejor desarrollo personal. Personal y no físico, pues habrá que ignorar la necesidad de comer todos los días.

Las contadas ofertas que aparecen anunciadas en periódicos o webs de empleo tienden al oscurantismo. Un estudio realizado por UGT Barcelona demostró que el 71% de los anuncios no hace mención al sueldo y más de la mitad, el 52%, no incluye el horario. Al mismo tiempo, el 30% no especifica la jornada y el 13% omite, incluso, el tipo de contrato. De esta forma, los potenciales candidatos acuden a la cita en clara desventaja y muchos terminan prestando sus servicios, engatusados por un discurso que apela a la buena fe, sin concretar retribución alguna. Al parecer, los sueldos de hoy en día son conceptos etéreos que cuesta cuantificar, más habituales en la imaginación del trabajador que en su cartera.

La triste realidad demuestra que, en caso de queja, te señalaran la puerta. Sin represalias o consecuencias para el que explota porque, si no quieres trabajar gratis tú, en la oficina de empleo hay mucha más gente haciendo cola.

Para comprobar lo estrafalario e indignante del asunto, basta con acceder a unos cuantos portales de empleo para encontrar ofertas de lo más peregrinas, de esas que piden currículos interminables a cambio de sueldos irrisorios y, en ocasiones, una ilusión y voluntad inquebrantables: requisitos indispensables para trabajar “por amor al arte”.

Las ofertas de trabajo precarias o abusivas son cada vez más frecuentes en portales de búsqueda de empleo. (CA)
Las ofertas de trabajo precarias o abusivas son cada vez más frecuentes en portales de búsqueda de empleo. (CA)

Un ejemplo de claro de esta desvergüenza lo encontramos en el anuncio de una empresa ubicada en Madrid, concretamente una tienda de ropa, que busca una dependienta de agenda liberada, dispuesta a cubrir festivos, puentes, fines de semanas y otros días a decisión del contratante. Además de exigir una disponibilidad completa, la oferta remata tan apetecible plan con un periodo de prueba de dos meses, donde el sueldo brillará por su ausencia (pese a realizar cuarenta horas semanales). Todo esto con el hándicap añadido de que la afortunada joven deberá alcanzar un nivel de ventas afín a las expectativas creadas. En caso de superar tan escasos requisitos, cabría la posibilidad (tal vez), de empezar a pagarle aquellos días que, sin preaviso, trabaje a partir de entonces. Real y verídico.

Los periodistas y redactores son otro de los sectores más perjudicados, enfrentándose a diario a ofertas de tipo vocacional, o lo que es lo mismo, retribuidas en “promoción personal, sueños y otras cosas bonitas”. No es raro encontrar anuncios que busquen a gente dispuesta a redactar 10 artículos diarios (con un mínimo de 350 palabras), totalmente originales y bien documentados por el suculento precio de 60 céntimos la pieza. Los más generosos redondean al euro, un pago que motiva a cualquiera a ofrecer su ingenio. Como entendiendo que cualquier trabajo implique creatividad, se hace por pura satisfacción personal. No vas a esperar cobrar por algo que te gusta hacer, ¿verdad?

Las empresas digitales también recurren a este tipo de prácticas, confundiendo el hecho de que su contenido se comparta en la red con la misma gratuidad a la hora de pagar a sus empleados. Una de las últimas en ofrecer este tipo de vacantes ha sido la web La Ración, en cuya página necesitan desde escritores a dibujantes, pasando por maquetadores y comentaristas deportivos. “Este es un proyecto que defiende Periodismo Serio”, anuncian, “pero también es mucho más que eso, tenemos una desorbitada vocación de Justicia”. Con muchas mayúsculas pero poca coherencia, ya que aspiran a formar un equipo que trabaje gratis aunque eso sí, persiguiendo la justicia por encima de todo (hasta de sus empleados).

En Twitter se pueden encontrar más anuncios similares bajo la etiqueta #gratisnotrabajo o #falsoempleo, esta última nacida como una iniciativa de FACUA para luchar contra las ofertas laborales fraudulentas.

Negarse a aceptar una oferta de empleo sin contraprestación económica, lejos de escandalizar, está empezando a generar sentimiento de culpa. Ha dejado de ser una ofensa a nuestra valía para convertirse en sometimiento. Visto más como un favor o un motivo para estar agradecidos donde oponerse significa no querer mejorar. En definitiva, no poner de tu parte. La tiranía es un concepto que sólo existe en tu cabeza, siendo tu deber el aferrarte a la ilusión de que todas esas horas de esfuerzo terminarán por repercutir positivamente de algún modo (algún día). Es la malograda esperanza que, forzada por la escasez de oportunidades, amenaza en convertirse en Síndrome de Estocolmo.

Muchos de estos mal llamados “empleados” (con todas las obligaciones y pocos de los derechos) viven oprimidos, soportando el abuso por miedo. Miedo a perder lo poco que les queda. Sus días los guía –sin saberlo− la “indefensión aprendida”, lo cual no es más que un estado de depresión motivado por la desesperanza. La persona aprende, como consecuencia de sus circunstancias, a ser pasivo. Siente que no puede hacer nada por mejorar y asume las injusticias por considerarlas insorteables: se da por vencido.

Esta derrota anticipada surge después de un período prolongado de emociones negativas. Un ejemplo que escenifica esta conducta es el de las ranas y el caldero. Se ha comprobado que si se introduce una rana en agua hirviendo, ésta hará lo posible por escapar; en cambio, si se empieza con el agua fría y gradualmente se va aumentando el calor hasta que el agua hierve, la rana no se moverá. Del mismo modo, la indefensión aprendida es un proceso que se desarrolla de forma gradual hasta que, poco a poco, carcome las fortalezas psíquicas hasta el punto de doblegar la voluntad.

Para demostrar lo fácil que la indefensión aprendida puede actuar, una profesora realizó el siguiente ejercicio en clase. Dio una palabra a sus alumnos, los cuales debían reordenar las letras para obtener una nueva palabra o, lo que es lo mismo, resolver el anagrama. Por ejemplo: Animal = Lámina; Cero = Ocre; Cosa = Saco. Sin que lo supieran, la mitad de la clase recibió una palabra sencilla de resolver y la otra mitad, una que no tenía solución. Así, el primer grupo realizó la tarea rápidamente, levantando la mano para indicar que había terminado, frente a la confusión y la frustración del otro grupo, que se veía incapaz de avanzar.

La profesora volvió a repetir el ejercicio con las mismas condiciones, dando al primer grupo una palabra sencilla y otra irresoluble para el segundo. Para cuando llegaron a la tercera palabra que, esta vez, era la misma para toda la clase, el grupo que había estado en desventaja anteriormente, obtuvo un peor resultado. En sólo cinco minutos, su confianza había quedado afectada, predisponiéndose al fracaso. Creyeron que, efectivamente, eran incapaces de resolver una tarea que estaba a su alcance.

Los constantes desencantos y la precariedad del mercado laboral producen el mismo efecto y, como las ranas, vivimos en un caldero de agua que empieza a hervir sin que parezca que vayamos a intentar escapar.

fuente: http://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/trabajo-gratis-precariedad_laboral-indefension_aprendida_0_621538027.html

El triunfo de los mediocres.

No se podría haber dicho más claro. Antonio Fraguas “Forges” ha puesto el dedo en la llaga del problema de la España de las últimas décadas.
Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.
 
Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. 
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
 
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.
 
Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
 
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.
 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

– Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

– Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
– Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
– Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
– Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
– Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
– Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
– Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
– Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
– Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
– Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.
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La ética del teletransporte y viajes en el tiempo vista desde el cine.

“¿Mueren los personajes de ‘Star Trek’ cada vez que se teletransportan?”

Uno de los clásicos de la ciencia ficción es el teletransporte. Esa máquina en la que uno se monta, aprieta un botón y aparece en otro lugar, galaxia o momento. En el magistral artículo de Jaime Rubio “Dos experimentos mentales para poner en duda tu propia identidad” se reflexiona desde el punto de vista científico y desde el filosófico sobre las consecuencias del teletransporte y del trasplante de cerebro.

Ambas opciones no son reales en la actualidad, pero eso no significa que se hagan realidad en un futuro quizás no muy lejano. En 2015 un cirujano italiano saltaba a los titulares al anunciar la posibilidad de realizar el primer trasplante de cuerpo entero, y en muchos centros de investigación y médicos del mundo se sigue investigando en torno al trasplante de cerebros. En el artículo de Rubio se reflexiona sobre la continuidad de la identidad personal (llamémosle “alma” o “personalidad”, es decir, aquello que nos hace únicos) en caso de que nuestro cerebro fuera trasplantado a otro cuerpo o nos teletransportásemos.

¿Seguiríamos siendo quienes creemos que somos al reconstituirse átomo por átomo nuestro ser físico en otra galaxia o en otra época? ¿Actuaríamos igual dentro del cuerpo de una persona de otro género, edad o constitución física?

Son muchas las películas que han tocado el tema de un modo y otro. En “Regreso al futuro” (1885) Marty McFly salta al pasado, reencontrándose accidentalmente con sus padres. ¿Hubiera nacido el Marty del futuro en caso de que su madre adolescente se hubiera enamorado de él en vez de su padre? ¿Cualquier alteración del pasado desencadena automáticamente un futuro divergente, pudiendo por tanto existir muchos futuros simultáneos?

A punto de dar un salto al pasado a bordo del DeLorean.

Otro clásico es “La mosca” de David Cronenberg (1986). En su desesperado intento de probar que el invento de su vida, los “telepods”, el científico Seth Brudle sufre un tremendo accidente cuando una mosca entra en una de las cabinas en el momento del teletransporte. Los ADNs de humano y mosca se entremezclan dando lugar a un fatal desenlace.

Jeff Goldblum en un telepod antes de perder su apariencia humana en “La mosca”.

En otras muchas películas diversos personajes se han teletransportado: al pasado para cambiar el resultado de una guerra del futuro, como en el caso de “Terminator” (1984). A otros planetas, como en la saga “Star Trek” o a un Egipto mitológico alienigena en otro sistema solar mediante puertas estelares de una red de agujeros de gusanos espaciales, como en “Stargate” (1994). Incluso el teletransporte nos puede llevar al mismísimo infierno en otra dimensión, como en “Event Horizon” (1997).

El núcleo de la Event Horizon, convertido en una puerta intergaláctica.

El teletransporte también puede clonar al individuo, como en “The Prestige” (2006), o usarse para intentar cambiar el pasado y evitar el fin de la humanidad, como en “The X Men: Days of Future” (2014). También para evitar un accidente fatal, como un tremendo accidente de tren en “Source Code” (2011) o un atentado terrorista en “Déjà vu” (2006). Sin embargo, el teletransporte puede tener fatales resultados y provocar un loop infinito, como en “Looper” (2011), o desencadenar una serie de acciones imprevistas, como en “El efecto mariposa” (2004).

Jake Gyllenhaal viajando en el mismo (?) tren una y otra vez.

Además de recomendar todas las películas citadas, el tema abre diferentes controversias sobre los usos éticos del teletransporte. A efectos prácticos la teletransportación física ahorraría muchas horas al año en desplazamientos (sobre todo en el caso de los viajes transoceánicos) pero ¿qué otros usos se le podría dar? ¿Bélicos? ¿Espionaje?

Un tema sin duda sobre el cual reflexionar.

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Para saber más:

fuente: www.misterica.net/blog

Filósofo explica por qué siempre escogemos a la pareja incorrecta.

Todo parece miel sobre hojuelas durante las primeras épocas de noviazgo: dos personas que se complementan, se respetan y se aceptan tal como son deciden un buen día irse a vivir juntos sin saber que están a punto de embarcarse en una de las aventuras más dramáticas de otredad a las que un ser humano se puede enfrentar: el matrimonio.

La historia de la institución matrimonial se ha regido por fines económicos y sociales como un acuerdo para ampliar el poder o la influencia de una familia mediante un contrato (de ahí también la palabra “alianza”). No fue sino hasta hace relativamente muy poco en la historia humana que los hombres y las mujeres hemos podido decidir libremente vivir en pareja, más allá de los presupuestos ideológicos de nuestras familias o las obligaciones económicas y sociales (aunque no en todos los países del mundo y en todas las comunidades ocurre lo mismo).

¿Pero qué pasa después de la luna de miel, cuando nacen los hijos o son adoptados y poco a poco los pequeños problemas y desacuerdos se van convirtiendo en grandes dificultades y causales de divorcio? El filósofo Alain de Botton considera que los matrimonios fallan porque los participantes no se conocen bien a sí mismos para empezar. Cuando estamos solteros, creemos que es fácil vivir con nosotros mismos, que somos grandes personas y nuestras pequeñas fallas y neurosis forman parte del panorama cotidiano. Esto es así hasta que debemos enfrentar las pequeñas fallas de nuestra pareja, las cuales se magnifican a través de la cotidianidad.

¿Pero qué buscamos en realidad cuando nos vamos a vivir en pareja? Existen muchas respuestas para esta pregunta, por ejemplo, paliar la soledad, perpetuar el sentimiento de comunicación y aceptación que impera durante la primera época del noviazgo y, desde un punto de vista más psicológico, volver a vivir la familiaridad de los sentimientos que experimentamos cuando éramos niños, los cuales no siempre ni necesariamente son de amor y aceptación.

¿Esto quiere decir que no estamos hechos para vivir en pareja? No necesariamente. Mejor sería pensar que ni nosotros ni nuestra pareja somos personas perfectas y terminadas. El mito del romance ideal y de la media naranja sólo se sostiene durante unos pocos capítulos en novelas o películas, pero nunca nos enteramos que pasó después del “…y vivieron felices para siempre”. Probablemente lo mejor que podemos hacer si decidimos vivir en pareja sea aceptar vivir en un constante estado de autocrítica, lo cual no implica necesariamente ceder del todo a las demandas de nuestra pareja.

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La mejor pareja en realidad es aquella con la que podemos negociar el desacuerdo y donde las discrepancias pueden exponerse de manera racional y empática sin llegar necesariamente a la confrontación.

Más que pensar el matrimonio como el fin de la historia, podríamos empezar a planteárnoslo como el comienzo de un viaje de autoconocimiento al lado de una persona que también está viviendo un proceso paralelo al nuestro, y que nos acompaña en nuestros temores sin dejar de sufrir por los suyos propios. No estar de acuerdo en pareja no es una tragedia sino una oportunidad para mejorar al lado del otro, ofreciendo una escucha generosa sobre todo a aquello que no estamos dispuestos a aceptar de nosotros mismos.

fuente: http://pijamasurf.com/2016/06/filosofo-explica-por-que-siempre-escogemos-a-la-pareja-incorrecta/

¿Qué es la dictadura del proletariado y por qué es necesaria?

Sólo con leer el título de este artículo el lector probablemente se haya horrorizado. Es posible que ahora se encuentre tan confuso como indignado. ¿Cómo va a ser necesaria una dictadura? ¿No tuvimos suficiente con 40 años de franquismo que los comunistas quieren quitarnos la poca democracia de la que gozamos? Y sobretodo, ¿porqué habla del proletariado, si este ya no existe? “Que no estamos en el siglo XIX, hombre”. Y encima voy y pongo una imagen en la que aparecen mujeres armadas, haciendo clara apología a la violencia.

Estos comunistas todo lo hacemos mal, hablar de dictaduras está feo, no es comercial. Alguno no querrá ni seguir leyendo. Paciencia: vayamos por partes y expliquemos qué es la dictadura del proletariado y porqué es necesaria. Luego ya que el lector saque sus propias conclusiones.

1- ¿Qué es una dictadura?

A menudo cuando evocamos el término ‘dictadura’ nos referimos a regímenes en los cuales no hay libertades ni se respetan los derechos humanos. Se trata de países sin elecciones en los cuales el disidente está perseguido a diario. La España de Franco (1939-1975) sería un buen ejemplo de dictadura para la mayoría de la gente.

Los marxistas tenemos otro enfoque en cuando a la definición de dictadura, muy distinto del que acabo de exponer. Dicho esto, por supuesto que somos conscientes de que no es lo mismo un país con elecciones y ciertas libertades que un régimen autoritario. Distinguimos perfectamente entre la España de Franco y la de Rajoy, que no son sistemas políticos iguales aunque se les intenten sacar parecidos (que los hay). Los marxistas, como iba diciendo, vemos la política partiendo de la base de que existen diferentes clases sociales y que estas tienen intereses a menudo opuestos, y es de ahí de donde sacamos nuestra visión de lo que es una dictadura y lo que es una democracia. Pero si vamos a tomar como base para nuestro análisis la lucha entre clases sociales antes habrá que definir qué son exactamente las clases.

Cuando hablamos de clases sociales no nos referimos a pobres y ricos, ni a la clase baja y la clase media, sino a los grupos de personas que se distinguen por su posición en el sistema de producción y que tienen intereses distintos. Hablamos, en la sociedad capitalista, de la lucha existente entre el proletariado (los trabajadores, que no tenemos medios de producción y nos vemos obligados a vender nuestras capacidades laborales al mejor postor) y la burguesía (que posee bancos, grandes empresas, fuentes de materias primas…). El proletariado trabaja para la burguesía, que le entrega un salario para que pueda sobrevivir. También existen otras dos clases “secundarias” que no vamos a tratar: la pequeña burguesía (pequeños empresarios) y el lumpenproletariado (personas marginadas, como un mendigo o una prostituta). El revolucionario ruso Vladimir ‘Lenin’ explica así lo que son las clases:

«Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social, históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran respecto a los medios de producción (relaciones que en gran parte quedan establecidas y formalizadas en las leyes), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, consiguienternente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro, por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social»

Sé que al lector les parecerán términos anticuados y poco familiares, y también sé que no se suele hablar de burguesía o de proletariado en los medios de comunicación, pero son los que tenemos para analizar la sociedad y son los que voy a utilizar.

Toda sociedad en la que persistan las clases sociales es una dictadura de una clase sobre otra. ¿Entonces la España de hoy en día es una dictadura? ¿La España de hoy en día es tan dictatorial como la de Franco? Los marxistas respondemos afirmativamente a ambas preguntas. Ambos regímenes son dictaduras de la burguesía (recordemos: bancos, oligarcas, grandes empresarios…) sobre los trabajadores. Es decir: la burguesía tiene el poder y lo utiliza para satisfacer sus necesidades de clase para desgracia de los trabajadores.

La España de hoy en día puede permitirse formas democráticas: elecciones cada cuatro años, cierta pluralidad informativa, cierta libertad de expresión… a diferencia de lo que pasó en 1936, cuando llegó al poder un partido de izquierdas (el Frente Popular) y la burguesía se vio obligada a dar un golpe de Estado para controlar la situación. Lo mismo vimos en Chile en 1973 o en Venezuela en 2002: cuando llega al poder un partido que no se somete a la burguesía esta pone en marcha un golpe e intenta implantar una dictadura represora. Así que si bien todo sistema de clases es siempre una dictadura, en algunas circunstancias se pueden tolerar formas pseudodemocráticas y libres. Distinguimos entre las dictaduras disfrazadas (la España de hoy) y las dictaduras abiertas (la España de Franco). Pero tranquilos: mientras nos sometamos gustosos y sigamos votando a partidos del sistema (PSOE, PP, UPyD…) no será necesaria ninguna dictadura abierta.

En 1919 Lenin escribió la tesis sobre lo que era la dictadura burguesa y lo que era la dictadura del proletariado. Allí dejó una frase, medio copiada al filósofo alemán F.Engels, que merece la pena analizar:

«incluso en las repúblicas más libres hay una dictadura de la burguesía»

Pero, ¿cómo puede ser esto? ¿cómo una república libre puede ser a la vez una dictadura? Lenin se refería aquí a los dos sistemas más “democráticos” de la época: EEUU y Suiza. Explicó que incluso en esos países se producían matanzas contra los obreros que osaban rebelarse, que los huelguistas eran satanizados por la prensa y que allí el parlamento no respondía a la voluntad general sino a la voluntad de banqueros, terratenientes y monopolistas. ¡Anda, igual que ahora! Solo que como hoy en día apenas osamos rebelarnos el Estado se limita a mandar a los antidisturbios para “mantener el orden público”. El orden burgués, diría yo. En cuanto al parlamento, ¿acaso alguien duda de que no representa la voluntad popular sino la de los banqueros y la patronal? Tanto PP como PSOE salvan bancos, se someten a ellos y redactan reformas laborales que benefician al patrón y no al trabajador. ¿No es eso una dictadura, al fin y al cabo? Una dictadura disfrazada, claro, una dictadura de una clase (la burguesía) sobre otra (los trabajadores y sus hijos). Lenin dice, con respecto al parlamento burgués:

«Marx ya demostró (…) el carácter explotador de la democracia burguesa y del parlamentarismo burgués bajo los cuales las clases oprimidas tienen el derecho de decidir una vez cada determinado número de años qué miembros de las clases poseedoras han de “representar y aplastar” al pueblo en el Parlamento.»

Decidir cada cuatro años quién nos aplasta. De eso se trata. ¿Es eso democracia para todos? Quizás sea democracia para el banquero que financia partidos y medios de comunicación, convenciendo así al trabajador de que vote a los partidos del régimen, dado que decide con comodidad sobre los asuntos políticos. Pero para mí, trabajador, esto no es una democracia. ¿Qué poder tengo yo? Ninguno. La PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) ha hecho llegar al parlamento español una propuesta de ley -firmada por un millón y medio de personas- contraria a los intereses de los bancos y que, por supuesto, no va a aprobarse jamás. Vale más el poder del dictador banquero que el de millones de trabajadores. Y con esto queremos decir que existe democracia para la burguesía, que acumula un poder que apenas intuimos, pero dictadura para los trabajadores.

Por supuesto que no todo lo que se hace en el Parlamento está controlado por la burguesía. Hablamos de temas y leyes socioeconómicas que se desarrollan en interés de una clase o de otra. ¿Qué le importa al dirigente patronal que se apruebe la ley del matrimonio homosexual o que los catalanes estudien en castellano? Más bien poco. Además, la burguesía puede permitir algunas leyes que vayan contra sus intereses en caso de que los trabajadores que las reclaman tengan suficiente poder. A veces es mejor embaucar al proletariado con reformas y  mantener el consenso social que provocar un levantamiento. No siempre es productivo sacar los tanques a la calle, de hecho es algo que ocurre en contadas ocasiones y en circunstancias muy especiales.

No podemos entender la noción de dictadura al margen de las clases sociales. Hay una dictadura, sí ¿pero para quién? También hay democracia pero, ¿para quién?. En nuestras sociedades hay democracia para los de arriba y dictadura para los de abajo. El Estado tiene pues una doble función: reprimir a los trabajadores y complacer a los capitalistas. Tal es la imagen que proyectan las leyes que emanan del parlamento. Por tanto el sistema es dictatorial, pero sólo para algunos, y democrático, pero sólo para algunos.

Es obvio que un Gobierno, en un país capitalista, por muy libre que este sea, debe elegir entre gobernar para unos o para otros: no puedes obrar a gusto de todos en una sociedad en la que hay distintos intereses económicos. O gobiernas para una clase o gobiernas para otra. O inviertes en sanidad o privatizas, o rescatas gente o rescatas bancos, o reprimes al trabajador o reprimes al patrón… Por eso los marxistas decimos que las sociedades de clases son dictaduras siempre, una vez más explicitas y otras menos.

¿Y cómo se llevan a cabo estas dictaduras? Pues con represión policial (hoy poca, dado que la protesta es aún débil), con medios de comunicación que nos someten ideológicamente, controlando el Parlamento etc. Las formas dependen de la situación concreta. Durante una huelga pueden bastar unos cuantos porrazos para evitar piquetes, pero si los trabajadores se organizan y realmente amenazan con tomar el poder entonces es hora de sacar los tanques a la calle. Si los trabajadores votan a partidos burgueses (partidos que legislan a favor de la burguesía) se pueden tolerar las elecciones, pero si estos toman conciencia y votan a partidos proletarios (o al menos a partidos de izquierdas que busquen ciertas mejoras importantes para el proletariado) entonces la burguesía mueve sus hilos y rápidamente se decanta por suprimir las elecciones y establecer una dictadura de corte militar. Ejemplos históricos tenemos de sobra, en todos los continentes y para todos los gustos.

Resumiendo:

Las clases sociales se definen no por su riqueza o por su estilo de vida sino por su posición en el sistema de producción. Hoy, en las sociedades capitalistas, distinguimos principalmente al proletariado (trabajadores) y a la burguesía (banqueros, terratenientes, monopolistas…)

Toda sociedad en la que coexisten clases sociales es una dictadura de una clase sobre otra. A veces esta dictadura es abierta y se percibe fácilmente (España de Franco) y otras es una dictadura disfrazada y que cuesta percibir (España de hoy).

Para ejercer su dominio, la clase dominante utiliza instituciones represoras (policía, dado el caso ejército…), medios de comunicación y órganos donde se toman decisiones vinculantes (parlamento, Gobierno…).

Seguir leyendo “¿Qué es la dictadura del proletariado y por qué es necesaria?”

Hier zahlen Reiche, und Arme essen umsonst (Aquí pagan los ricos, y los pobres comen gratis)

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Kristallgläser und nette Gespräche: Obdachlose sollen im Robin Hood mit Würde essen können Quelle: Getty Images/Getty Images Europe

Ein einzigartiges Konzept, das aufgeht: Tagsüber zahlen Gäste im „Robin Hood“, abends speisen Obdachlose für lau. Star-Köche reißen sich inzwischen um einen Platz in der Küche. Mittags ist bis April alles ausgebucht.

In der spanischen Hauptstadt Madrid macht ein Restaurant mit einem einzigartigen Konzept von sich reden. Tagsüber öffnet der Laden als typisches Café für zahlende Kunden, das Frühstück und einen Mittagstisch anbietet. Abends stehen warme Mahlzeiten auf der Karte – für Obdachlose, die umsonst speisen. Finanziert wird ihr Abendessen aus den Einnahmen des Tages. Der Name des Restaurants lag auf der Hand: „Robin Hood“.

Hinter dem Projekt, das im Dezember 2016 ins Leben gerufen wurde, steht die lokale Hilfsorganisation Mensajeros de la Paz, berichtet eine Reporterin der amerikanischen Senderfamilie NPR, die das Restaurant besuchte. Ángel García Rodriguez, ein 80-jähriger Priester und Gründer der Hilfsorganisation, führt den Laden.

Viele Obdachlose kämen regelmäßig, das Verhältnis zwischen den Mitarbeitern des Restaurants und den Hilfesuchenden sei warm und herzlich. Bedient werden die Obdachlosen von freiwilligen Helfern.

Rodrigez sagte NPR: „Mir ist es wichtig, dass Obdachlose mit der gleichen Würde essen wie andere Kunden. Mit Kristallgläsern und in einer Atmosphäre, die von Freundschaft und Gesprächen geprägt ist.“

Zahlende Kunden und Star-Köche reißen sich um den Laden

Dem Bericht zufolge ist der Laden auch bei der zahlenden Kundschaft heiß begehrt. In der Mittagszeit könne man sich vor Reservierungen kaum retten. Bis Ende März 2017 sei der Laden komplett ausgebucht.

Der 80-jähriger Pater Angel Garcia Rodriguez führt das Restaurant "Robin Hood"
Der 80-jährige Pater Ángel García Rodriguez führt das Restaurant “Robin Hood” . Quelle: Getty Images/Getty Images Europe

Einmal pro Woche stehen in der Küche des Restaurants Star-Köche am Herd. Auch diese stünden dem Bericht zufolge Schlange, um in dem Restaurant kochen zu dürfen.

„Früher waren wir eine ganz normale Familie“

Luis Gallardo, 48, obdachlos und regelmäßiger Gast im „Robin Hood“, erzählte NPR: „Das Essen hier erinnert mich an Weihnachtsessen in der Vergangenheit.“ Vor einiger Zeit sei er mit seiner Firma pleitegegangen. Seine Frau habe ihn verlassen, nun schlafe er nachts in einer Nische neben einem Geldautomaten. „Früher waren wir eine ganz normale Familie“, erinnert er sich.

Die Arbeitslosenquote in Spanien ist in den letzten Jahren zwar rückläufig. Einer Studie der Bertelsmann-Stiftung aus dem vergangenen Jahr zufolge waren 2016 aber noch immer 20 Prozent langfristig ohne Job. In Deutschland waren es im gleichen Jahr demnach zwölf Prozent. Die Studie berücksichtigte auch die – etwa durch Frühverrentungsprogramme kaschierte – verdeckte Arbeitslosigkeit und addierte diese zur offiziell ausgewiesenen Zahl hinzu.

Dementsprechend groß ist der Andrang im „Robin Hood“. Mehr als 100 Menschen essen hier Nacht für Nacht. Wenn der Geschirrspüler nicht mehr hinterherkommt, müssen die freiwilligen Helfer ran. Für die Mitarbeiter kein Problem, sagt Mitarbeiterin Nieve Cuenca, die einmal pro Woche aushilft: „Ich liebe diese Arbeit.“

Es sei die beste Sache, die sie je in ihrem Leben gemacht habe.

captura

Quelle: www.welt.de/vermischtes/article161510967/Hier-zahlen-Reiche-und-Arme-essen-umsonst.html

‘Robin Hood’ cafe in Madrid is charging rich customers to give to the poor

‘People with nothing can come and eat here in the restaurant and get the same treatment as everyone else,’ says the head of the charity behind the initiative.

A cafe in Spain is charging customers by day, and using the proceeds to serve meals to homeless people free of charge at night.

The Robin Hood restaurant opened on a side street in central Madrid on Tuesday, operating a simple but unique business model.

At breakfast and lunchtime the initiative runs as an ordinary Spanish bar, selling coffee, croquetas, and cigarettes, before reopening in the evening as a restaurant, serving a sophisticated sit-down supper to people who cannot afford to pay.

Run by local charity Mensajeros de la Paz, which means “messengers of peace”, the cafe aims to feed 100 homeless men and women each day, in two sittings.

“The inspiration came from Pope Francis, who’s spoken again and again about the importance of giving people dignity, whether it’s through bread or through work,” said Father Ángel García Rodríguez, who set the charity up 54 years ago, in an interview with the Guardian.

“So we thought, why not open a restaurant with tablecloths and proper cutlery and waiters? People with nothing can come and eat here in the restaurant and get the same treatment as everyone else,” he added. “It’s just common sense.”

Mensajeros de la Paz also run a social centre in a nearby church, providing about 200 homeless people with breakfast and lunch each day.

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Te recordamos que nuestro restaurante solidario está abierto hasta las 6 de la tarde. A esa hora atendemos a nuestros amigos.

Inequality has soared in Spain, which has been in a state of financial crisis since 2008. The country’s overall unemployment rate is now close to 20 per cent and youth unemployment is among Europe’s highest, at 42 per cent.

In this context, Mensajeros de la Paz has become known for its progressive initiatives, including free wifi, virtual confession via smart phone app, and free tea and coffee at Father Rodríguez’s church, all day, every day.

Last year the charity organised a gala dinner for 200 homeless people on Christmas Eve in Madrid’s City Hall. The food was prepared and served entirely by a team of volunteers.

“‘Man does not live on bread alone,’ but the Bible forgot that some people don’t even have bread,” Father Rodríguez told the Guardian. “So we’re trying to give them bread”.

Despite it’s name, taken from the English folk hero who stole from the rich in order to redistribute their wealth to the poor, the 79-year-old priest said the restaurant’s business plan did not include ambushing anybody with medieval weapons. “The idea is not to rob from the rich to feed the poor but to share,” Father Rodríguez told Europa Press.

He added, speaking to the Guardian: “The name is just to spice it up a bit and to get people to notice. We could have called it ‘The Brothel’ and I’m sure that would have got people’s attention, too.”

The restaurant’s opening night on Tuesday was reportedly packed.

“The food here is great and very elegant,” one homeless diner, Ramón Luis, told the British newspaper. “I’d give it loads of stars and I’ll be back tomorrow.”

A homeless woman, Carmen Junquito, said the tablecloths and crockery made a welcome change to the soup kitchen sandwiches she normally had for dinner.

“This restaurant is life and happiness to me,” she told the Guardian. “It’s the best thing there is; the best thing in the world.”

Father Rodríguez said if the initiative proved successful, he hoped the Robin Hood restaurant would become the first in a chain of similar establishments.

He added that he also hopes to attract famous chefs, who will volunteer to cook in the kitchen from time to time.

Source: http://www.independent.co.uk/news/world/europe/spain-madrid-robin-hood-cafe-charity-charging-rich-to-feed-the-poor-a7452381.html